Un ensayo sobre la neurosis.



 Por Ignacio González Sarrió.
¿Te has preguntado alguna vez si eres neurótic@?, ¿que es la neurosis?, ¿es lo mismo el neuroticismo que la neurosis o ser neurotic@?, ¿somos todos neurotic@s?, ¿se puede disimular la neurosis?, ¿cuáles son sus características fundamentales?.
La neurosis (enfermedad) y el neuroticismo (manifestación no patológica de la neurosis) son dos de los conceptos psicopatológicos más difundidos popularmente. Se usan de manera cotidiana y es uno de los insultos más difundidos; "eres un/a neurótic@!". Sin embargo, ¿sabemos realmente lo que eso significa?.
Por neurosis se entiende una debilidad y/o inestabilidad del carácter, inestabilidad basada principalmente en la elevada tendencia a la reactividad comportamental del sujeto provocada por la presencia de fuertes y rígidos mecanismos de defensa, que se activan con mucha facilidad frente a los acontecimientos de la vida cotidiana.
Así pues, un neurótic@, reacciona desproporcionada y rápidamente frente a eventos que considera amenazantes o potencialmente distorsionadores o peligrosos, lo cual le lleva a un estado de alerta y defensa frente al medio considerablemente elevado. Esto, en parte, se debe a que posee (por herencia cultural, social y educacional) unos valores y creencias claramente desadaptativos (a causa de la irracionalidad de los mismos) que, en general, se traducen en ideas y prejuicios NEGATIVOS frente a las actitudes y comportamientos diferentes a los propios.
Es decir, que, de alguna manera, el sujeto neurótico tiene catalogadas todas y cada una de las situaciones cotidianas (al menos las más frecuentes) y frente a ellas, elabora una serie de estereotipos comportamentales y actitudinales basados en la creencia de lo que es correcto y lo que no, de lo que es aceptable y lo no, de lo que es esperable y de lo que es del todo inaceptable (según su propio sistema de creencias heredado y adaptado a sus propias necesidades personales, es decir, un sistema que él cree socialmente correcto y por tanto generalizado y común a la mayoría, pero que en realidad es único y característico suyo).
En base a dicho sistema de creencias desarrolla sus propias opiniones (prejuicios), que se convierten en "ideas irracionales inflexibles y rígidas" a través de las cuales, interpreta y traduce todo lo que ocurre a su alrededor. Esas creencia irracionales le sirven para dar sentido a lo que ocurre en su entorno y frenar la ansiedad que le genera todo lo que es desconocido o diferente, es decir todo lo potencialmente amenazante para su frágil equilibrio emocional. De ahí la necesidad del neurótico de calificar, enjuiciar, catalogar y criticar todo lo que sucede a su alrededor y, de ahí, también la tendencia del neurótico a rechazar, desprestigiar e infravalorar todo lo que se separa de su forma de ver y entender el mundo (puede llegar a ser agresivo si ve amenazada su integridad psíquica), por tanto, dichas creencias son solo estrategias para preservar su precario equilibrio emocional.
De manera que cuanto más rígido e inflexible sea este sistema de creencias (esta manera de pensar, esta forma de interpretar el mundo), mayor será la necesidad de clasificar y enjuiciar las cosas, personas, conductas y actitudes de los demás.
El neurótico, generalmente además, siente la necesidad de verse confirmado en su proceder y modo de pensar, pues en su foro interno tiene el temor de estar volviéndose loco o poder llegar a volverse loco (entendida la locura como la extravagancia, en la forma de pensar y comportarse, es decir, la diferencia frente al resto, la marginación y el rechazo social; hay que tener en cuenta que una de las características más relevantes del neurótico es la importancia que da a la conveniencia social, es decir a lo que es correcto y lo que no, no solo en tanto en cuanto a su adecuación personal y social, sino también a la deseabilidad social); por eso busca que se le reafirme y, por eso, trata de rodearse de ambientes seguros y personas que le son fieles y que él considera no amenazantes, es decir personas previsibles y conocidas que no le criticarán (sufre un fuerte temor a la crítica, la mofa y el desprestigio social) y que por tanto, le son y serán leales.
Por eso tenderá a moverse en ambientes psicológica y socialmente seguros, evitará las novedades y los cambios y buscará en la medida de lo posible la rutina. Por eso también la tendencia a desarrollar rituales (distintos a los desarrollados en los TOC) pero que buscan la obtención de seguridad en el neurótico.
En general, el neurótico, desarrolla con el tiempo una serie de habilidades que le perrmiten manejar la ansiedad social y controlar sus reacciones emocionales de angustia, de modo que, por ejemplo, desplegará una falsa seguridad y tranquilidad social (interiormente no lo está) frente a situaciones socialmente ansiógenas, una falsa capacidad para la escucha y el diálogo, así como una compresión y flexibilidad de criterios igualmente carentes de autenticidad; en realidad sigue pensando que lo suyo es lo mejor y que los demás están equivocados en su forma de proceder y de obrar (la neurosis desaparece realmente cuando el sujeto es consciente de la rigidez de su forma de pensar e introduce cambios reales con la intención de cuestionar sus propios planteamientos).
Como en muchas otras manifestaciones psicopatológicas, la gravedad del cuadro vendrá determinado por la intensidad, frecuencia y duración de la sintomatología, en este caso neurótica.

Fdo.Ignacio González Sarrió.
Doctor en Psicología Jurídica.
Perito Judicial y FOrense.
grupopsico@cop.es
Valencia.

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