PELIGROSIDAD Y RIESGO DE VIOLENCIA. Definición de conceptos e Instrumentos de Evaluación.

Prevención de la Violencia: Procedimientos que tienen como objetivo la estimación de la probabilidad de ocurrencia del comportamiento violento en el futuro que se pueden aplicar en numerosos contextos jurídico-penales y asistenciales.

¿Para que sirven?: Para que el juez tome las decisiones adecuadas, por ejemplo; suspensión condicional de la pena y sinónimo a un tratamiento re-educativo, urgencia de un tratamiento, la concesión de los permisos penitenciarios, el cambio de régimen o el acceso a la libertad condicional en función del riesgo estimado de reincidencia futura del agresor.

Peligrosidad: Propensión de una persona a cometer actos violentos. (Scott y Resnick, 2006).

La peligrosidad está ligada a:

  • Enfermedad mental grave.
  • Historia criminal del sujeto.
  • Nivel de adaptación social.
Dos tipos de peligrosidad:
  • Peligrosidad criminal o riesgo de cometer delitos graves por parte de un delincuente.
  • Peligrosidad social o riesgo de cometer delitos graves por parte de un sujeto sin un historial delictivo previo.
La peligrosidad (tanto clínica como jurídica) es considerado el mejor predictor de la violencia futura.

La atribución de peligrosidad a un sujeto se determina por medio de:
  • La entrevista clínico-forense.
  • Clasificación tipológica mediante los perfiles delictivos.
La entrevista clínico-forense:
  • Tiene como objetivo evaluar la capacidad criminal , asociada a diversos rasgos de personalidad (agresividad, indiferencia afectiva, egocentrismo y labilidad afectiva), así como la inadaptación social.
  • Esta valoración forense está fundamentada en la entrevista con el paciente y en informaciones complementarias, como los expedientes judiciales o de los servicios sociales. (Gisbert-Calabuig, 2004).
En el caso de los perfiles delictivos:
  • Se trata de clasificar a un sujeto en un determinado perfil (agresor contra la pareja, agresor sexual, acosador escolar, laboral, etc) en función de una serie de características psicológicas, sociales y biográficas. Tiene baja precisión predictiva (Quinsey, Harris, Rice y Comier, 1998).
Considerar la peligrosidad como la causa de la conducta violenta implica una capacidad de predicción limitada y origina dos tipos de errores:
  • Los falsos negativos; los sujetos son valorados como no-peligrosos y, sin embargo, cometen una conducta violenta grave, con las repercusiones que ello conlleva para las víctimas.
  • Los falsos positivos; se identifica al sujeto como peligroso y, sin embargo, no cometerá conductas violentas futuras, con las consecuencias negativas que tiene para el sujeto (reclusión en régimen cerrado, ausencia de permisos penitenciarios, etc).
Actualmente es preferible "valorar el riesgo a predecir la peligrosidad".

La predicción del riesgo está en función de la peligrosidad del agresor y de la vulnerabilidad de las víctimas, ambas en el marco de un contexto situacional específico. Para valorar el riesgo no necesitamos averiguar las causas de la violencia, sino los factores de riesgo asociados a ella. El paso siguiente es "gestionar el riesgo" que se refiere a la adopción de medidas de seguridad y protección a la víctima en función de la valoración del riesgo (Andrés-Pueyo, 2009; Douglas, Ogloff y Hart, 2003).

Valoración del riesgo de violencia: procedimientos clínicos y procedimientos actuariales.
La recogida de datos para la valoración del riesgo incluye:
  • Entrevistas personales.
  • Evaluación psicológica y/o médica estandarizada.
  • Revisión de expedientes sociosanitarios y judiciales.
  • Obtención de información colateral. 
Este proceso de recogida de información y las decisiones sobre la predicción del riesgo se pueden 
realizar por medio de:

  • Procedimientos clínicos.
  • Procedimientos actuariales.
  • Procedimientos mixtos.
Que tienen en común:
  • Tomar una decisión pronóstica a partir de la información relevante (factores de riesgo y factores de protección) de cada comportamiento a predecir (violencia física, sexual, contra la pareja, etc).
Valoración clínica no-estructurada:

  • Procedimiento basado en la historia clínica, la entrevista y los test. 
  • Fundamentado en el diagnóstico psiquiátrico.
  • Se toma una decisión (juicio clínico o predicción) con arreglo a la información obtenida por el evaluador.
Este procedimiento, aun siendo el más frecuente, no sigue normas fijas o estables: las decisiones se ponderan a juicio discrecional del evaluador. Por ello, la estrategia clínica es este contexto es muy subjetiva. De hecho, presenta una fiabilidad interjueces baja y una fundamentación teórica débil. Se presupone -con mucha frecuencia erróneamente- que todas las carreras violentas son estáticas, no modificables, y que las personas violentas están destinadas a comportarse de ese modo. Y, en cualquier caso, con este procedimiento es muy difícil reconstruir el proceso de toma de decisiones, en el caso de que se desee revisarlo (Elbogen, Calkins, Scarola y Tomkins, 2002; Maden, 2007).

Valoración actuarial.

Se trata de un procedimiento que emplea instrumentos objetivos ad hoc que permiten cuantificar el riesgo detallado de los datos relevantes de la historia personal del sujeto. El evaluador obtiene la información requerida, bien entrevistando al sujeto o a otras personas relevantes, bien buscando en expedientes o ficheros.

Valoración basada en el juicio clínico estructurado.

Se trata de un procedimiento  mixto "clínico-actuarial" del que forman parte aspectos propios de la valoración clínica (evaluación clínica estructurada y toma de decisión final) y de la actuarial (recogida e inclusión de datos predictores empíricamente verificados). Este tipo de evaluación se realiza con la ayuda de las guías de valoración del riesgo, basadas en la investigación clínica y en los estudios epidemiológicos. El procedimiento es completo, pero requiere protocolizar el proceso de evaluación y adiestras adecuadamente a los profesionales.

La valoración del riesgo por medio del juicio clínico estructurado supone algo más que predecir la violencia futura. Así, al valorar la presencia e intensidad de los facotres de riesgo estáticos y dinámicos, se pueden tomar diversos tipos de decisiones: a) proponer procedimientos de gestión del riesgo individualizados y apropiados al momento de la evaluación; b) iniciar la prevención de la violencia futura; c) desarrollar la protección de las víctimas por medio de la elaboración de planes específicos para el riesgo existente; y d) diseñar programas de tratamiento concretos en función de las características de los agresores. Todo ello constituye la gestión del riesgo.

Instrumentos para la valoración del riesgo de la violencia.

- Predicción de la violencia Interpersonal grave:
  • HCR-20
  • PCL-R.
- Predicción de la violencia para contextos concretos:
  • SARA.
- Predicción de la violencia contra la pareja:
  • EPV.
- Predicción de la violencia sexual:
  • SVR-20.
- Predicción de la violencia juvenil:


  • SAVRY.

Fuente: Artículo original: "Valoración del riesgo de violencia: Instrumentos disponibles e indicaciones de aplicación". Psicothema 2010. Vol. 22, nº. 3, pp. 400-409.  Antonio Andrés Pueyo y Enrique Echeburúa.


Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Perito forense.
grupopsico@cop.es
Nº. col. cv06179.
Valencia.










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