EL PROCESO DE EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICO FORENSE: Apuntes IV.

La evaluación neuropsicológica debe responder, especificamente, a una o varias preguntas que le han sido formuladas desde el ámbito legal, por lo que requiere de una metodología algo distinta a la utilizada en el ámbito clínico.

Dado su diferente rol frente al examinado, el neuropsicólogo forense necesitará fuentes de datos más amplias que las utilizadas por el neuropsicólogo clínico (Denney, 2005).

El neuropsicólogo forense, en su evaluación, dará mayor importancia a los datos objetivos que a los subjetivos, esto es, otorgará mayor relevancia a "la información obtenida de las pruebas neuropsicológicas aplicadas, su observación directa del comportamiento durante las entrevistas clínicas y la evaluación sistemática del estilo de respuesta del sujeto". Además será necesario que el evaluador forense considere y revise con detalle los antecedentes clínicos, académicos, laborales y familiares. 

La búsqueda y revisión de un amplia variedad de recursos permitirá al neuropsicólogo forense corroborar la información obtenida desde su examinado y contestar de una manera más consistente a la pregunta legal que se le ha formulado.

El neuropsicólogo forense necesita obtener información de "la historia pasada del sujeto, del momento específico en el que ocurrió el suceso que se investiga, y del presente inmediato". La información obtenida a partir de estas tres instancias debería poseer una consistencia razonable que permita explicar y comprender el funcionamiento cognitivo y conductual del peritado, de modo que pueda responder a la pregunta legal que le ha sido formulada (Denney, 2005).

Fuentes:
Información extraída del "Manual de Neuropsicología Forense: De la Cínica a los Tribunales". Adolfo Jarne y Álvaro Aliaga. Colección Salud Mental. Edit. Herder. 2010.


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