LA MANIPULACIÓN DE LOS HIJOS EN LITIGIOS POR LA GUARDIA Y CUSTODIA.

Continuamente presenciamos, tanto en la práctica pericial como en los medios de comunicación, a padres y madres disputar encarnizadamente por la guardia y custodia de los hijos. Hasta cierto punto es comprensible, dado que una pareja que ha disuelto su relación, en raras ocasiones mantiene una buena comunicación, dando lugar a discrepancias en materias educativas y expectativas respecto a  los menores.
 
Por ello, se plantean cada vez más entre parejas separadas y divorciadas con hijos menores, los litigios por esta causa. El marco legal regulador de los regímenes de guardia y custodia es claro, no así los criterios que sustentan la idoneidad de los mismos (aspectos de naturaleza más psicológica y social que jurídica). Hasta hace poco, se consideraba indispensable que los padres mantuviesen una relación cordial, buena comunicación y plan educativo común, así como otras condiciones para que se pudiese plantear la posibilidad de una custodia compartida (basada en el principio de la co-parentalidad, es decir, en el ejercicio compartido y responsable de la educación y crianza de los hijos), pero las cosas están cambiando.
 
En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, no es necesario que los padres preserven una relación cordial y una comunicación fluida en relación a los intereses y necesidades de los menores, de hecho, se les pide a las progenitores que lleguen a un acuerdo entre ellos, esto es, que definan el tipo de relación que quieren establecer para con sus hijos, de no alcanzar dicho acuerdo, el juez (con el visto bueno del ministerio fiscal y tras evaluación psicosocial de las partes y los menores) determina sino existe impedimento alguno, la custodia compartida de facto.
 
Una de las principales áreas a evaluar por los peritos psicólogos en este momento procesal, (en el que se requiere de su intervención profesional especializada), es el estudio de las motivaciones e intereses reales que mueven a las partes a, bien solicitar la guardia y custodia de los menores, bien a negarse a cambiar la custodia monoparental o exclusiva a custodia compartida.
 
Toda actuación, tanto legal como pericial, en este contexto del derecho de familia, se rige y sustenta en un principio básico y fundamental: "el superior bienestar del menor", es decir, cualquier decisión debe tomarse teniendo en cuenta dicho principio y debiéndose supeditar los intereses legítimos de las partes a este principio. Así pues, si se observa o se detecta que uno de los progenitores actúa movido por intereses de tipo económico (cómo por ejemplo dejar de pagar la pensión de alimentos) o por otras motivaciones, cómo resarcirse de algún sentimiento de agravio comparativo en relación a una posible percepción de que sus derechos cómo padre/madre no se han visto reconocidos en igual medida que los del otro/a o, simplemente se detecta que la parte solicitante, (demandante de la modificación de medidas o de sistema de custodia original), actúa movido por un afán de poder o venganza, entonces se debe denegar la solicitud de la custodia compartida por intereses espurios.
 
En algunos casos, por ejemplo en personalidades de tipo narcisista manipulador, observamos que la parte demandante permanece anclada en el rencor y la necesidad de resarcirse de un agravio que atribuye a la ex-pareja. En estos casos, la parte demandante o actuante, obra con mala intención y sin pensar en las necesidades de los menores, tan solo busca arrebatárselos a la otra parte para hacerle daño, sin pensar en las consecuencias que dicha actuación tiene sobre los propios menores y su futuro desarrollo emocional.
 
Este tipo de personas, suelen caracterizarse por su alto nivel de conflictividad interpersonal (tanto laboral, familiar y social), superficialidad en las relaciones, suelen ser embaucadores y seductores, pero incapaces de profundizar en las relaciones, se sienten amenazados rápidamente (casi todo lo perciben como amenazante o potencialmente dañino), son herméticos y no les gusta abrirse a los demás, impidiendo que sus hijos y parejas tengan libertad de movimientos. Son expertos generadores de culpabilidad en los niños y las parejas, mantienen un control férreo de los niños y de sus parejas y son especialmente habilidosos para manipular e interpretar las cosas torcidamente. Su narcisismo elevado les lleva a creerse siempre en posesión de la verdad, considerando a los demás (y en especial a sus parejas y ex-parejas) como personas estúpidas o torpes, desprecian profundamente a las personas que les llevan la contraria o que simplemente piensan diferente a ellas/os, pudiendo actuar de forma fría y calculada (evitando mostrar sus verdaderas emociones) o de forma intimidatoria, dando lugar a una violencia psicológica muy notable.
 
Este perfil psicopático es bastante más frecuente de lo que se piensa, es cierto que dependerá del grado en el que se presenten estas características así cómo de la presencia de otras que puedan mitigarlas, pero desde luego es un perfil sobradamente confirmado.
 
La persona narcisista manipuladora no dudará en generar en los niños un conflicto de lealtades, conflicto artificialmente creado con la intención de destruir el ambiente familiar y generar el mayor daño posible a la otra parte, esto se debe a que su verdadera motivación es la venganza.
 
Son personas que tienden a cronificar las emociones, dado que la inflexibidad de su personalidad les impide evolucionar y adaptarse a los cambios, permaneciendo en una constante guerra, que tratan de naturalizar evitando mostrarse afectados y cargándose de razones que fortalezcan la creencia en los hijos de la injusticia a la que el otro progenitor les está sometiendo (victimismo).
 
Así pues los hijos, con el paso del tiempo, hacen suyos los argumentos de sus progenitores dando lugar a un fuerte conflicto de lealtades que el menor tratará de resolver aliniandose con el que considera más desfavorecido, solo y vulnerable.
 
Si el menor se encuentra en la adolescencia o pre-adolescencia, las características propias de su psicología (su forma de pensar y concebir las cosas), le llevarán a la polarización de ideas, y a la magnificación extrema de las emociones, por ello buscará la confirmación de sus ideas tratando de todas las formas de encontrar evidencias que reafirmen lo que cree y piensa, en caso contrario las fabricará (sesgos confirmatorios).
 
Este es solo uno de los muchos casos y formas de manipulación parental en situaciones de conflicto por la guardia y custodia de los hijos. Para más información y consulta pueden ponerse en contacto directo conmigo al teléfono 696102043 o por correo electrónico grupopsico@cop.es
 
Saludos cordiales,
 
Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Perito Judicial y forense. Miembro del Turno de Oficio del Ilustre colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valencia. Consulta propia en Valencia capital. Asesoramiento telefónico y vía mail. Peritajes de Parte.
Nº COL. cv06179.
Valencia.
696102043
grupopsico@cop.es

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