EL DOBLE VÍNCULO Y LA COMUNICACIÓN FAMILIAR DISFUNCIONAL.

LA COMUNICACIÓN DISFUNCIONAL EN LA FAMILIA Y EL DESARROLLO DEL ROL DE ENFERMO EN EL HIJO.
Cuando un mensaje resulta incongruente se le conoce como de doble nivel, es decir, verbalmente quiere decir una cosa (explícitamente), pero gestualmente quiere decir lo contrario (implícitamente). En los niños este tipo de comunicación de doble nivel puede dar lugar a lo que se conoce como doble vínculo.
Condiciones presentes para que un niño desarrolle un doble vínculo:
1º. Es necesario que el niño esté expuesto a mensajes de doble nivel, de forma repetida y durante un largo tiempo.
2º. Dichos mensajes deben provenir de personas que para él signifiquen "superviviencia".
3º. El niño debe ser o estar condicionado desde edad temprana a no preguntar: ¿Quisiste decir esto o aquello? y a aceptar los mensajes conflictivos de los padres aunque sean imposibles de comprender.
El niño tiene que enfrentarse a la imposible tarea de traducir dichos mensajes y convertirlos en su forma de comportarse.
Ejemplo de mensajes contradictorios: "un padre dice a su hijo que no debe desafiarlo, pero a la vez se queja de que el chico no se enfrenta a él como un hombre".
Amenazas vitales para el niño frente al doble vínculo y los mensajes contradictorios.
- Dependencia: porque si obedece a un nivel de significado, desobedece al otro, de manera continua provoca rechazo de sus padres.
- En su futuro como adulto: porque se enfretará al mundo siguiendo la pauta contradictoria y autoengañadora a la que sus padres lo han acostumbrado.
- Sentimiento de culpa: debido a que el conflicto en los mensajes es´ta escondido, y el niño ha aprendidido a "no verlo" como el origen de su perturbación, el chico vuelve la culpa contra sí mismo ( en lo que los padres están de acuerdo, ya que ellos tampoco puede "ver" objetivamente esta situación). El niño dice: "Nunca puedo hacer las cosas bien porque soy malo".
- Por otra parte, y a un nivel encubierto, el niño se da cuenta de la situación en que lo han colocado. Como último recurso, llega a responder él mismo de forma encubierta, y utiliza el lenguaje de la protesta disfrazada que la sociedad denomina conducta "loca" o "enferma".
Este tipo de conducta desviada o disfuncional cumple así un objetivo, una función; de forma que para los conyuges y la propia familia es una conducta funcional, es decir, sirve para mantener la homeostasis familiar (equilibrio) y por tanto es alimentada, comprendida y justificada por todos sus miembros.
Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
Colegiado en Valencia.
grupopsico@cop.es
http://psicolegalyforense.blogspot.com

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