viernes, 20 de junio de 2014

BENEFICIOS Y BONDADES DE LA GUARDA Y CUSTODIA COMPARTIDA FRENTE A LA EXCLUSIVA O MONOPARENTAL.



Es principio de derecho natural que padre, madre e hijos puedan estar juntos, pero las circunstancias de separación o divorcio hacen que este derecho se reduzca a muy poco tiempo para el cónyuge no custodio, puesto que quien lo disfruta es aquél a quien corresponde por Sentencia tener a los hijos consigo, quedando muy reducido el tiempo que le corresponde al que no los tiene habitualmente. Por ello se entiende más correcto para el normal desarrollo de los menores que la custodia fuese compartida; es decir, que padre y madre tuviesen a sus hijos en su compañía con total equiparación de tiempos. Con la custodia compartida se asume conjuntamente la autoridad y responsabilidad en relación a todos los aspectos relevantes de la vida del niño, proporcionándole al niño su derecho fundamental de seguir contando con un padre y una madre. La ruptura conyugal no debe suponer, a la vez, la ruptura de las relaciones de los hijos con sus padres. El matrimonio se ha disuelto, pero esto no significa que a los hijos se les tenga que privar del derecho a convivir con sus padres, pues esta relación es imprescindible para un buen desarrollo de su personalidad.

García y Pastor (1997) señalan las carencias/desventajas de la custodia exclusiva, siendo éstas:

-          Una carga excesiva en el desempeño del cargo
-          Empeoramiento de la situación económica
-          La creación de un vínculo afectivo de dependencia entre progenitor custodio (normalmente la madre) e hijo, que junto a la pérdida de la figura del otro progenitor (padre), derivaba en graves repercusiones psicológicas en éste.
-          Marginación y superficialidad de la relación paterno filial.

Numerosos autores han destacado los beneficios que la custodia compartida tiene para el menor, tanto a corto como a largo plazo. Así, De la Iglesia Monje (2007), defiende que la custodia compartida garantiza a los hijos la posibilidad de disfrutar de la presencia de ambos progenitores pese a la ruptura de la relación de pareja, pues constituye el modelo de convivencia que más se acerca a la forma de vivir de los hijos durante la convivencia de pareja de sus padres, por lo que la ruptura resulta menos traumática. Por otro lado, se evitan determinados sentimientos negativos en los menores, entre los cuales cabe relacionar los siguientes: miedo al abandono, sentimiento de lealtad, sentimiento de culpa, sentimiento de negación, sentimiento de suplantación, etc  (todos éstos generarían a corto y largo plazo consecuencias nefastas para el hijo). También da lugar a fomentar una actitud más abierta de los hijos hacia la separación de los padres que permite una mayor aceptación del nuevo contexto.  Además, se garantiza a los padres la posibilidad de seguir ejerciendo sus derechos y obligaciones inherentes a la potestad o responsabilidad y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos, evitando, así, el sentimiento de pérdida que tiene el progenitor cuando se atribuye la custodia al otro progenitor y la desmotivación que se deriva cuando debe abonarse la pensión de alimentos, consiguiendo, además, con ello, una mayor concienciación de ambos en la necesidad de contribuir a los gastos de los hijos. Esta autora señala la importancia de que los padres cooperen. Dado que el sistema de guarda compartida favorece la adopción de acuerdos, se convierte asimismo en un modelo educativo de conducta para el menor; así se evita el miedo al abandono y se garantiza a los hijos la posibilidad de disfrutar de la presencia de ambos progenitores, por lo que la ruptura resulta menos traumática. Fabiola Lathrop, abogada de profesión, nos muestra más ventajas de la custodia compartida, pues sostiene (en consonancia con la autora anteriormente citada), que es la modalidad que con menos dificultades rescata y preserva la situación del menor previa a la ruptura. También mengua el “divorcio” entre hijo y progenitor no custodio y el sentimiento de “luto” que produce el alejamiento entre ellos, evitando de esta forma alteraciones a nivel psicológico. Por otro lado, propicia una visión de conjunto en cuanto a la educación y desarrollo del menor sin que padre y madre se puedan sentir ganadores o perdedores en el ejercicio del cuidado del hijo, y éste a su vez disfruta de dos modelos adultos en vez de uno. Otro de los beneficios que se obtienen de este tipo de custodia es la reducción de la hostilidad del hijo frente a las segundas parejas de sus progenitores. Lo que podemos destacar por su relevancia es el enriquecimiento del mundo social, afectivo y familiar del hijo que goza de una custodia compartida. Catalán Frías (2011) señala que los niños que disfrutan de este tipo de custodia están mejor adaptados, presentan mejores niveles de autoestima, autoevaluación y confianza en sí mismos y tienen una mejor relación con sus progenitores.

Existen múltiples trabajos de investigación que han constatado que la guarda y custodia compartida es la modalidad más preferente y beneficiosa, tanto para los hijos como para sus progenitores. Según la psicóloga Raquel Peña Gutiérrez, autora del estudio “Familia Post-Divorcio. Funciones Parentales” las investigaciones realizadas en familias divorciadas en las que se ha seguido una custodia compartida, ponen en evidencia que los hijos conservan un alto índice de autoestima, no vivenciando sentimientos de abandono o indiferencia por parte de los progenitores. La convivencia del menor con sus dos padres en igualdad de tiempo y condiciones, contribuye positivamente a la solución de problemas que afectan a los hijos de padres separados o divorciados y a la propia pareja tras la ruptura matrimonial. Por otro lado, Bauserman (2002), hace una revisión meta-analítica sobre la adaptación de los hijos de familias divorciadas a las diferentes situaciones de custodia, estando sus resultados en la línea de que los niños en situación de custodia compartida aparecen mejor adaptados a lo largo de múltiples tipos de medida, que los niños de custodia exclusiva. Este hallazgo es consistente con la hipótesis de que la custodia compartida puede ser beneficiosa para los niños en un amplio rango de áreas: familiar, emocional, comportamental y académica. Otros resultados de investigaciones, como la de Joan Kelly (2000), concluyen que este tipo de custodia da lugar a mejores resultados para el desarrollo del menor, siendo el grado de satisfacción de los niños mayor que en la custodia exclusiva. La custodia compartida no crea confusión en la mayoría de los jóvenes ni incrementa los conflictos de lealtades. Un resultado de este estudio a tener muy en cuenta es que los progenitores también expresaban una mayor satisfacción parental. El derecho/deber del cuidado y compañía de los hijos menores debería recaer con la misma intensidad sobre ambos progenitores, sin que quepan las distinciones en función de la edad de los niños, o el sexo del progenitor, pues la ternura, el cariño, la paciencia o las habilidades domésticas no son patrimonio exclusivo del uno o de la otra; muy al contrario: los dos pueden ejercitarse en ellas y potenciarlas en beneficio de sus hijos.

La custodia compartida no supone, como vulgarmente se piensa, que los hijos tengan que deambular entre la casa de su padre y la de su madre en cortos períodos de tiempo, sino más bien la adopción de una fórmula que garantice, que al cabo del año, habrán pasado aproximadamente la misma cantidad de tiempo con uno y con otro progenitor. Con esta medida se conseguiría que el hijo disfrutase de lo positivo de la relación con ambos progenitores así como de los evidentes beneficios que de ello se derivan.

Algunos resultados de investigaciones (citados en Ibañez 2004), como la de Joan Kelly del año 2000, vienen a concluir de manera general que la custodia conjunta, da lugar a mejores resultados en el desarrollo del menor, siendo el grado de  satisfacción de los niños en este tipo de custodia mayor que en las exclusivas. Este tipo de custodia no crea confusión en la mayoría de los jóvenes ni incrementa los conflcitos de lealtades. Refiere que los adolescentes en doble residencia aparecían mejor adaptados que los de Custodia exclusiva. Los progenitores también expresan  una mayor satisfacción parental.

Ibañez (2004) hace referencia a la revisión meta-analítica realizada por  Bauserman, 2002, sobre la adaptación de los hijos de familias divorciadas a  las diferentes situaciones de custodia, estando sus resultados en la línea de que los  niños en situación de CC aparecen mejor adaptados a lo largo de múltiples tipos de  medida, que los niños de C exclusiva (fundamentalmente materna). Este hallazgo es consistente con la hipótesis de que la CC puede ser beneficiosa para los niños en un amplio rango de áreas: familiar, emocional comportamental y académico.

Finalmente, de acuerdo con la hipótesis de partida, los niños en situación de CC no difieren de aquellos que residen en hogares intactos en sus niveles de ajuste; este hallazgo es consistente  con el argumento formulado por algunos investigadores en el sentido de que la custodia conjunta es beneficiosa porque ofrece a los niños un contacto permanente con ambos progenitores.

La C.C: en general es buena porque:

-       Se preserva mejor la continuidad de la vida familiar del niño.
-       La presencia de las dos figuras en la educación facilita una distribución de las tareas de crianza, la participación en la toma de decisiones y la superación del cliché machista de “padre proveedor y madre cuidadora”.
-       Los niños desarrollan una mentalidad y actitud distinta ante la ruptura de sus padres, al no culpabilizarse por ella y seguir manteniendo la relación con los dos.
-       El padre se siente más implicado e integrado en la educación y desarrollo de sus hijos, al permitirle mantener sus lazos de afectividad y una relación constante. Este hecho supone una ventaja añadida, ya que reduce el impago de pensiones.
-       Estudios demuestran que la custodia exclusiva favorece desmesuradamente los intereses de una de las partes.
-       Permite la menor conocer la realidad educativa de ambos progenitores, evitando la visión extrema de uno y otro, progenitor bueno: ocio, diversión; progenitor malo: cotidianidad y obligación.

"El modelo de custodia compartida es superior a otras modalidades de custodia. (1) ( Bauserman, 2002; Kelly, 2000; Karp, 1982; Patrician, 1984; Granite, 1985; Luepnitz, 1980 ), numerosos estudios e investigaciones dan fe de la superioridad de los modelos de co-parentalidad  llegando a no encontrar diferencias en bienestar y adaptación psicosocial entre los hijos criados bajo custodia compartida y los hijos de parejas intactas.

EL CONCEPTO DE CO-PARENTALIDAD Y LA GUARDA CUSTODIA COMPARTIDA.


La co-parentalidad implica tener en cuenta el derecho de los menores a convivir habitualmente con ambos progenitores que les proporcionan tiempo de calidad y atienden, solidaria y conjuntamente, todas las obligaciones cotidianas y funciones y tareas de cuidado y crianza (alimentación, cuidado, educación, formación, vigilancia...), y socializan, educan, orientan, forman hábitos, y dirigen la conducta de los hijos, de tal modo que éstos puedan construir una relación sólida, íntima y equitativa con ambos progenitores (en prevención de trastornos emocionales infantiles y adultos).

La co-parentalidad (responsabilidad parental conjunta) implica compartir "todas las obligaciones que se originan en la vida diaria y ordinaria de los menores: la alimentación, el cuidado, la atención, educación en valores, formación, vigilancia" (Alguien, 2008), pero también implica el desempeño solidario y compartido de la autoridad y las responsabilidades parentales, de tal modo que los menores siguen disfrutando, afectiva, efectiva y realmente, del compromiso de ambos progenitores y mantienen las relaciones personales y el contacto con ambos progenitores de un modo continuo, regular, frecuente y significativo.

Este modelo supone superar las figuras clásicas de los progenitores "custodio" y "no custodio" o "visitante" (porque tiene derecho a visitas) y el desequilibrio que se produce entre ambos a los ojos de los hijos que sufrían la ausencia permanente y progresiva de uno de los progenitores y que poco a poco minaba la capacidad parental del progenitor no custodio (y se acentuaban los conflictos).

El modelo de co-parentalidad posibilita que los hijos no queden anclados en conflictos de lealtades en los que, para mantener al menos una fuente de apego, optan por alinearse con un progenitor frente al otro (con lo que se aliena su derecho a disfrutar y disponer de ambos progenitores).


Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Perito Judicial y Forense.
Col. CV06179.
Valencia.

 
Bibliografía.
 
Arch, M.; Jarne, A.; Molina, A. (2008). Criterios de decisión para las recomendaciones de la guarda y custodia de los niños. Psicología Jurídica, Familia y Victimología. Colección Psicología y Ley Nº 6. Pag. 105-115.

ARCE, R., FARIÑA, F. Y SEIJO, D. (2005). Razonamientos judiciales en procesos de separación. Psicothema, 17, 1, 57-63.

BAUSERMAN, R. (2002): Child Adjustment in Joint-Custody Versus Sole-Custody Arrangements: A meta Analytics Review. Journal of Family Psychology, Vol. 16 (1), 91-102.

Barcia Lehmann, R. (2012). CUSTODIA COMPARTIDA DE LOS HIJOS. Ius et Praxis, 18(2), 441-474.

Colodrón, M. (2009). Muñecos, metáforas y soluciones: Constelaciones familiars en sesión individual y otros usos terapéuticos. Ed. Declée De Brouwer. 

Cop Madrid (2009). Guía de buenas practices para la elaboración de informes psicológicos periciales sobre custodia y régimen de visitas de menores. Madrid.

Catalán Frías, M. J. 2011. La custodia compartida. Valencia: Tirant lo Blanch.

Godoy-Cervera, V. & Higueras, L. (2005). EL análisis de Contenido basado en criterios (CBCA) en la evaluación de la credibilidad del testimonio.  Papeles del Psicólogo, 205, Vol. 26, pp. 92-98.

Gómez, F. L. (2010). Custodia compartida de los hijos. Colegio de Abogados de Chile.

Ibañez Valverde, V. (2004). “El laberinto de la Custodia Compartida. Claroscuros de un solo nombre con varios significados”. Boletín de Derecho de Familia, año 4, nº 40 y 41, nov y dic 2004.
Kelly, J.B. (2000). Children´s adjustment in conflicted marriage and divorce: a decade review of research. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 39, 963-973.

De la Iglesia Monje, María Isabel. “Custodia compartida de ambos progenitores”. Revista Crítica de Derecho Inmobiliario, número 702, julio - agosto 2007, pp.1824-1825.

jueves, 5 de junio de 2014

PRUEBAS DE PERSONALIDAD.




A.- PROYECTIVAS O SEMIPROYECTIVAS:   Se utilizan fundamentalmente en el ámbito clínico, aunque pueden ser utilizadas también para la orientación personal y familiar. Especialmente útiles para explorar los aspectos “profundos” de la personalidad.

·        ARBOL TEST DEL:   Apreciación proyectiva de problemas de evolución y adaptación de diversos rasgos de personalidad. Aplicación individual. A partir de 5 años.

·        FABULAS DE DÜSS: Diagnóstico de complejos inconscientes y conflictos de comportamiento. Basada en una concepción psicoanalista, intenta detectar las estructuras ocultas e inconscientes que explican conductas anormales manifiestas. La integran una serie de historias o fábulas de contenido simbólico en las que se espera que el sujeto se identifique con el “héroe” para expresar a través de él sus propios conflictos. Aplicación individual, a partir de 3 años.

·        FAMILIA, TEST DEL DIBUJO DE LA: Técnica proyectiva de diagnóstico de la afectividad infantil que facilita la exploración de las vivencias conflictivas del niño, que de una u otra forma guardan relación con los elementos de su familia. Aplicación individual. A partir de 5 años.

·        FTT. TEST DE LOS CUENTOS DE HADAS: Evaluación dinámica de los rasgos de la personalidad. Prueba proyectiva que presenta 21 personajes muy conocidos de los cuentos de hadas. Se pide al niño que elija personajes y conteste a preguntas. La puntuación de las respuestas puede ser cuantitativa y cualitativa y se complementa con la observación de la conducta del niño durante el examen. Aplicación individual. Niños de 7-12 años.

·        MACHOVER: Test Del dibujo de la figura humana. Estudio de las características psicológicas y traumas.

·        PATA NEGRA TEST: Prueba proyectiva de personalidad que revela los conflictos profundos en niños o adultos. Consiste en presentar al sujeto escenas protagonizadas por animales. Aplicación individual. Aplicable a sujetos de todas las edades, aunque su material la hace más adecuada para niños.

·        PHILIPSON: Test de Relaciones Objetales: Medida de las principales variables dinámicas de la personalidad. Se basa en las teorías psicoanalíticas y en la teoría de las relaciones objetales de M. Klein. Está formado por 13 láminas que presentan situaciones en las que intervienen dos o más personas. El sujeto debe imaginar, a la vista de cada lámina, lo que está ocurriendo, las personas que intervienen y lo que sucederá después. Posteriormente, por medio de una encuesta, se profundiza sobre algunos aspectos de interés. Aplicación individual. A partir de 11 años.

·        RELACIONES FAMILIARES: J.M. Escribano: Semiproyectivo y mecanizado por COSPA. Evalúa las relaciones afectivas recíprocas entre los miembros de la familia y lo que el sujeto da afectivamente y a quien y lo que cree recibir y de quién. Infantil (4-10 años) y Adolescentes (12-16 años).

·        RORSCHACH:   Evaluación de diversos aspectos de la personalidad profunda. Ocupa desde hace muchos años un lugar destacado entre los tests proyectivos. La constituyen 10 láminas con manchas de tinta inestructuradas, susceptibles de diversas interpretaciones. Su aplicación e interpretación requieren conocimientos psicológicos y una amplia experiencia práctica. Se utiliza en orientación, selección de personal y clínica y ha dado lugar a infinidad de estudios y publicaciones. Aplicación individual. Jóvenes y adultos.

·        TAT, CAT-A Y CAT-H: TESTS DE APERCEPCION TEMATICA: Evaluación de diversos aspectos de la personalidad: impulsos, sentimientos, complejos, conflictos, etc. En situaciones clínicas y normales. El TAT es aplicable a adultos y el CAT a niños. Este se presenta en dos formas: el CAT-H: con figuras humanas y el CAT-A: con figuras de animales. La aplicación e interpretación de estas pruebas requiere experiencia y una formación adecuada

·        TEMAS: CUENTA UNA HISTORIA: Test multicultural para evaluar problemas emocionales y de comportamiento en niños. El valor de la prueba es tanto diagnóstico como terapéutico. Mide 10 funciones de personalidad, 18 funciones cognitivas y 7 funciones afectivas.
·        Z TEST: Evaluación de diversos aspectos de la personalidad por medio de una técnica proyectiva. Elaborada a partir de los mismos principios que el Rorschach permite detectar una cierta estructura de la personalidad, reconocer el tipo caracterológico del sujeto y evidenciar rasgos normales o patológicos. Está constituido por 3 láminas con imágenes no estructuradas y de composición y coloración diversas. Aplicación individual. A partir de 16 años.


B.- PRUEBAS PSICOMETRICAS: Miden características de la personalidad a través de cuestionarios o autoinforme  diseñados cuidadosamente con técnicas estadísticas:

B.1.-  CUESTIONARIOS PARA NIÑOS  Y ADOLESCENTES.


·        ACS: Escalas de Afrontamiento para Adolescentes: Evaluación de las distintas formas o modos que los adolescentes utilizan para afrontar (coping) sus problemas. Instrumento útil para investigación, terapia y orientación. Consta de 80 items que permiten al adolescente reflexionar acerca de las estrategias que emplea para afrontar sus problemas y que el profesor o tutor le ayude  a utilizar las más eficaces. No se trata de una evaluación externa sino interna, de autorreflexión. Edad de 13-17 años.

·        A-D: CONDUCTAS ANTISOCIALES PREDELICTIVAS: Evaluación de los aspectos social y delictivo de la conducta desviada. Recoge un amplio abanico de conductas sociales próximas a la delincuencia a las que los jóvenes españoles se han adscrito en mayor o menor grado. Aplicación colectiva. Desde 8 años.

·        AFA: AUTOCONCEPTO: Consta de 36 elementos que proporcionan datos acerca del autoconcepto relacionado con 4 aspectos: Académico, Social, Emocional y Familiar. Aplicación colectiva. 12-18 años.

·        BAS: BATERIA DE SOCIALIZACION:   Evaluación De la socialización de niños y adolescentes en ambientes escolares y extraescolares. A partir de su aplicación se obtiene un perfil de socialización con cuatro escalas de aspectos facilitadores (liderazgo, jovialidad, sensibilidad social y respeto-autocontrol) y tres escalas de aspectos perturbadores (agresividad-terquedad, apatía-retraimiento, ansiedad-timidez). También se obtiene un índice general del grado de adaptación social. Aplicación colectiva. De 6-15 años.

·        CACIA: CUESTIONARIO DE AUTO-CONTROL INFANTIL Y ADOLESCENTE: Se trata de un cuestionario destinado a evaluar los procesos básicos y habilidades  que, supuestamente, son necesarios para que se produzca un comportamiento autocontrolado. Aplicación colectiva. 11-19 años.

·        CAS: CUESTIONARIO DE ANSIEDAD INFANTIL: Este instrumento permite efectuar una rigurosa exploración psicológica de los procesos de ansiedad en niños de los primeros cursos escolares mediante un material de fácil aplicación, corrección e interpretación. Aplicación colectiva. De 6-8 años.

·        CDS: ESCALA DE DEPRESION PARA NIÑOS: Evaluación global y específica de la depresión en niños. Está compuesto por 66 elementos que, en su mayoría, están formulados en sentido depresivo. Permite obtener dos dimensiones: Total depresivo y Total positivo. Aplicación colectiva. 8-16 años.

·        CMAS-R: ESCALA DE ANSIEDAD MANIFIESTA EN NIÑOS (REVISADA): Cuestionario auto administrable diseñado para determinar el nivel y naturaleza de la ansiedad en niños y adolescentes entre los 6 y los 19 años de edad. Proporciona una puntuación global de ansiedad, así como 4 índices parciales: Ansiedad fisiológica, Inquietud o hipersensibilidad; preocupaciones sociales y una escala de sinceridad.  Especialmente útil para evaluar a niños y adolescentes con estrés académico, ansiedad ante los exámenes, conflictos familiares y problemas de personalidad.

·        CPQ: CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD PARA NIÑOS: Evaluación de 14 dimensiones primarias de la personalidad. A través de un cuestionario de 140 elementos, se evalúan una serie de variables bipolares de personalidad cuya naturaleza ha sido establecida mediante estudios factoriales.

·        EFT: TEST DE FIGURAS ENMASCARADAS de Witkin: Evalúa la capacidad de un sujeto para romper un campo visual organizado y captar una de sus partes independientemente del todo en que se integra. SE utiliza para evaluar el estilo cognitivo dependencia/independencia de campo.  Aplicación individual. Niños, adolescentes y adultos.

·        EPQ: CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD DE Eysenck: Evaluación de tres dimensiones de la personalidad: Inestabilidad, extraversión y Dureza, con una escala de sinceridad y otra de tendencia a conducta antisocial. Cuestionario utilizado ampliamente para el diagnóstico y estudio de casos clínicos, problemas de conducta y orientación escolar. Aplicación colectiva. Niños (8-15 años) y adolescentes (a partir de 16 años).

·        ESPQ: CUESTIONARIO FACTORIAL DE PERSONALIDAD (Cattell): Evaluación de 13 factores primarios de la personalidad. Aprecia algunas dimensiones de la personalidad establecidas mediante investigación factorial. Aplicación colectiva. Niños de 6 a 8 años.

·        ESCALA DE DEPRESION DE REYNOLDS: Identifica síntomas depresivos en niños de 8-12 años. Aplicación individual o colectiva. Niños de 8-12 años.

·        IAC: INVENTARIO DE ADAPTACION DE CONDUCTA: Es un cuestionario de 123 frases a las que el sujeto debe contestar de acuerdo con su forma de pensar y actuar. A través de ellas se aprecia el grado de adaptación del mismo a diversos aspectos de su entorno. Su empleo resulta muy útil en orientación escolar. Aplicación colectiva. A partir de 12 años.

·        IAME: INVENTARIO DE AUTOCONCEPTO EN EL MEDIO ESCOLAR.: Evaluación del autoconcepto desde 3º de primaria hasta 2º de ESO.

·        MACI: INVENTARIO CLINICO DE MILLON PARA ADOLESCENTES: Evalúa características de la personalidad y síndromes clínicos en adolescentes. Especialmente útil en la evaluación y confirmación de hipótesis diagnósticas, en la planificación del tratamiento así como para evaluar el progreso en las diferentes fases del tratamiento.

·        STAIC: CUESTIONARIO DE ANSIEDAD ESTADO/RASGO EN NIÑOS: Autoevaluación de la ansiedad en niños y adolescentes como estado transitorio y como rasgo latente. Aplicación colectiva de 9-15 años.

·        TAMAI: TEST AUTOEVALUATIVO MULTIFACTORIAL DE  ADAPTACION INFANTIL: Evaluación De la inadaptación personal, social, escolar y familiar y también de las actitudes educadoras de los padres. Aplicación colectiva. De 8-18 años.

·        TEST DE DEPRESION Y ANSIEDAD EN LA ADOLESCENCIA: Batería única compuesta por 3 escalas, creada para identificar la mayor parte de los desórdenes depresivos y de ansiedad en niños y adolescentes. Incluye Escala de autovaloración del estudiante; Escala alternativa del profesor; Escala alternativa de los padres. Niños y adolescentes de 6-19 años.



B.2.- CUESTIONARIOS DE USO CLINICO Y DE EVALUACION DE LA PERSONALIDAD EN ADOLESCENTES Y ADULTOS:


  • BFQ: CUESTIONARIO “BIG FIVE”: Evaluación de las 5 dimensiones del modelo de los “cinco grandes” en la estructura de la personalidad: Energía, Amigabilidad, Consciencia, Estabilidad emocional, Apertura. Aplicación Individual y colectiva. A partir de los 16 años.

  • CAQ: CUESTIONARIO DE ANALISIS CLINICO: Evaluación de 12 aspectos clínicos de la personalidad normal. Contiene 12 escalas: Hipocondría, Depresión suicida, Agitación, Depresión ansiosa, Depresión baja energía, Culpabilidad-Resentimiento, Apatía.retirada, Paranoia, Desviación psicopática, Esquizofrenia, Psicastenia y Desajuste psicológico. Aplicación colectiva. Adolescentes y Adultos.

  • CEP: CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD ( J.L. Pinillos): Evaluación de los siguientes rasgos de personalidad: Estabilidad emocional (control), Extraversión social y Paranoidismo. Incluye también una escala de sinceridad. Aplicación colectiva. A partir de 14 años.

  • CET-DE: CUESTIONARIO ESTRUCTURAL TETRADIMENSIONAL PARA LA DEPRESION: Diagnóstico, clasificación y seguimiento de la depresión. Aplicación Individual. Adolescentes y Adultos.

  • CPI: INVENTARIO PSICOLOGICO DE CALIFORNIA: Instrumento multivalente para evaluar características de la personalidad normal y predecir  lo que la persona puede hacer o decir en determinados contextos. Ofrece la posibilidad de obtener puntuaciones en 20 escalas básicas o constructos populares: dominancia, sociabilidad, autoaceptación., liderazgo, madurez social...Incluye una guía de interpretación práctica

  • CPS: CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD SITUACIONAL: Evaluación de la personalidad en situaciones laborales, sociales y personales. Permite evaluar 17 escalas de personalidad de gran interés práctico en la psicología aplicada. Especialmente concebido para su uso en el ámbito laboral porque evalúa la personalidad de los sujetos cuando interactúan con el entorno. Aplicación colectiva: Adolescentes y Adultos.

  • EAE: ESCALAS DE APRECIACION DEL ESTRÉS: Evaluación, a partir de las situaciones que generan estrés, de la incidencia y la intensidad con que afectan a la vida de cada sujeto. Adolescentes y Adultos.

  • EBP: ESCALA DE BIENESTAR PSICOLOGICO: Evaluación del grado en que el sujeto percibe su propia satisfacción, la comodidad consigo mismo en un periodo de su vida. Satisfacción que puede proceder de distintas fuentes: Bienestar subjetivo, Bienestar material, Bienestar laboral, Bienestar en las relaciones personales.

  • EPI: CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD (Eysenck): Medida de dos dimensiones de la personalidad: Neuroticismo y extraversión. Cuestionario ampliamente utilizado tanto en situaciones de psicología aplicada (clínica, industrial y escolar) como de investigación para controlar variables de personalidad. Aplicación individual y colectiva. Adolescentes y adultos.

  • ESCALA DE DEPRESION DE REYNOLDS (adolescentes): Medida de la depresión en adolescentes. Aplicación individual o colectiva. Adolescentes de 13-18 años.

  • ESFA: ESCALA DE SATISFACCION FAMILIAR POR ADJETIVOS:  Medida objetiva de la percepción global que el sujeto tiene sobre su situación familiar. Constituido por adjetivos, trata de evocar respuestas, preferentemente afectivas, para medir los sentimientos, positivos o negativos, que se despiertan en el sujeto como resultado de las interacciones que se producen entre él y el resto de los miembros de su familia. Útil en clínica en investigación y cuando sea conveniente estudiar la situación familiar. Adolescentes ( a partir de 16 años y adultos).

  • ESPQ: CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD PARA ADOLESCENTES (Cattell): Evaluación de 14 factores primarios de la personalidad. Muy utilizado por los psicopedagogos para evaluar la personalidad de los alumnos fundamentalmente durante el periodo de enseñanza secundaria. Aplicación Colectiva (12-18 años).

  • ISRA: INVENTARIO DE SITUACIONES Y RESPUESTAS DE ANSIEDAD: Evaluación de respuestas cognitivas, fisiológicas y motoras de ansiedad ante situaciones de la vida cotidiana. Aplicación colectiva. A partir de 16 años.

  • MCMI-II: INVENTARIO MULTIAXIAL CLINICO DE MILLON:  Exploración e identificación de personas con dificultades emocionales y personales que puedan requerir una evaluación más profunda o una atención profesional.  Evalúa 10 escalas básicas de la personalidad: 3 de personalidad patológica, 6 síndromes clínicos de gravedad moderada y 3 síndromes de gravedad severa. A partir de 18 años.

  • MIPS: INVENTARIO DE MILLON DE ESTILOS DE PERSONALIDAD: Evaluación de la personalidad no patológica en adultos. Especialmente útil en orientación educativa y vocacional así como en la selección de personal. Explora tres áreas de la personalidad y permite obtener los conocidos 16 tipos de Jung.

  • MMPI: CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD: Es uno de los instrumentos más importantes en el campo clínico y de la orientación. Las escalas clínicas representan algunas de las dimensiones más importantes de la personalidad, desde el punto de vista psiquiátrico y en relación con la adaptación personal y social del sujeto. Aplicable también a sujetos normales. Aplicación Individual y Colectiva. Adolescentes y Adultos.

  • PA-PAI: INVENTARIO Y VALORACION DE LA PERSONALIDAD: Proporciona una valoración comprensiva de la psicopatología en adultos, valorando varios síndromes y dando una información muy importante para el diagnóstico clínico, tratamiento e identificación de psicopatologías. Presenta las siguientes escalas de valoración: somática, ansiedad, depresión, manías, paranoias, esquizofrenias, rasgos antisociales, problemas de drogas y alcohol, stress y suicidio.

  • PA-NEO: INVENTARIO DE PERSONALIDAD: Proporciona una valoración sistemática de modelos emocionales, interpersonales, de actividad y de motivación consiguiendo una detallada descripción de la personalidad. Administración Individual o colectiva. Adultos y Universitarios.

  • PNP (Pichot): Detección de tendencias paranoicas, neuróticas y psicopáticas. Elaborado para efectuar una primera identificación de deficientes psíquicos. Útil para la detección de sujetos con tendencias psicópatas y paranoicas. Aplicación colectiva. Adolescentes y adultos.

  • PPG-IPG: PERFIL E INVENTARIO DE PERSONALIDAD: Evalúa cuatro aspectos de la personalidad: Ascendencia, responsabilidad, Estabilidad emocional y Sociabilidad. Además ofrece la posibilidad de una medida de la Autoestima.

  • 16PF: CUESTIONARIO FACTORIAL DE PERSONALIDAD (Cattell) :  Evaluación de 16 escalas primarias y dimensiones secundarias de la personalidad en sujetos normales.. Aplicación Individual y colectiva. A partir de 16 años.

  • 16PF-5: Evaluación De 16 escalas primarias y 5 dimensiones (factores) globales de la personalidad en sujetos normales.  Es una revisión y actualización del 16PF. Mide los 16 factores primarios. Incluye además 5 factores globales. Aplicación individual y colectiva. A partir de 16 años.

  • STAI: CUESTIONARIO DE ANSIEDAD ESTADO/RASGO: Autoevaluación de la ansiedad como estado transitorio y como rasgo latente. Aplicación colectiva. Adolescentes y Adultos.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Perito Judicial.
grupopsico@cop.es