sábado, 15 de noviembre de 2014

EVALUACIÓN FORENSE DE LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA.

La Evaluación Pericial Forense de la Violencia Psicológica se centra en dos áreas:
1º. Evaluación de los procesos de la violencia psicológica.
2º. Evaluación de los efectos de la violencia psicológica. Consecuencias.

Los Componentes de la Violencia Psicológica son:
1º. Las conductas de agresión verbal. (Strauss, 1979).
2º. El uso de estrategias no-físicas de control. (Tolman, 1992).

Definición de Violencia Psicológica.
(según LLei 5/2008 de la Generalitat de Catalunya de 24 de Abril.)
"Violencia psicológica s toda conducta u omisión intencional de la misma que produce en una tercera persona una devastación o sufrimiento, por medio de amenazas, humillación, vejaciones, exigencias de sumisión, coherción verbal, aislamiento o cualquier otra limitación de su ámbito de libertad". 

Estrategias de Abuso Psicológico. (Rodriguez Carballeira, 2005).
1º. Aislamiento.
2º. Control y manipulación de la información.
3º. Control de la vida personal.
4º. Abuso emocional.
5º. Imposición del propio pensamiento.
6º. Imposición de un rol servil.

Evaluación de la Violencia Psicológica.

1º. Primer método: A través de la pregunta única a la persona evaluada.

¿ Te sientes segura en casa?.
 Ha demostrado una gran capacidad para discriminar aquellas personas que NO son víctimas de violencia (91,2% de especificidad). (Peralta y Fleming, 2003).

2º. Segundo método. "Las Entrevistas Semiestructuradas" para la detección de la violencia psicológica. (Rathus y Feindler, 2004a).

Ejemplo: "Control Interview" (Ehrensaft, Vivian, 1999). En la que se evalúa la percepción de sentirse controlado/a por el conyuge.

3º. Guías de Juicio Clínico Estructurado. Valoran el riesgo de violencia futira.
Por ejemplo: "Spousal Assault Risk Assesment Guide". (Kropp, Hart, Webster i Eaves, 1995). (adaptada a España en 2005).

EVALUACIÓN FORENSE DE LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA.
Los aspectos más demandados a los peritos por parte de la autoridad judicial son:

1º. Constatación efectiva de la violencia psicológica.
2º. Valoración de la presencia de Secuelas en la víctima.
3º. Análisis de la relación entre "el hecho delictivo" y "las secuelas".
4º. Credibilidad del testimonio.

Estos aspectos son coincidentes con los propuestos por Asensi Pérez (2008):

PROTOCOLO VALIDO Y FIABLE DE EVALUACIÓN  PSICOLÓGICA FORENSE EN CASOS DE MALTRATO.

Puntos:

1º. Constatar la Existencia de Violencia Psicológica.

1.1. Entrevista Clínico-forense.
Datos a recopilar en la entrevista:
- Antecedentes personales y familiares.
- Exploración psicológica.
- Valoración de los hechos denunciados. "Valoración de si el testimonio ofrecido por la víctima es congruente con la información que aparece en la literatura científica sobre violencia psicológica y si las conductas de las cuales se siente objeto se convierten en traumáticas y estresantes suponiendo una amenaza para su integridad física y/o psicológica".

1.2. Administración de Instrumentos de Evaluación adecuados.

2º. Valoración de las secuelas.
- Secuelas y repercusiones que la víctima haya podido sufrir en diferentes niveles (personal, familiar, laboral).
- Valoración de las secuelas emocionales que implica el uso de técnicas válidas y fiables, adaptadas al contexto forense.

3º. El Nexo Causal.
Después de la constatación de episodios de violencia psicológica y de sintomatología compatible del maltrato, se procederá a establecer el "Nexo causal" entre ambos.

4º. Credibilidad del Testimonio.
Análisis del contenido de la declaración. (CBCA) (SEG).

Por último:
La valoración pericial psicológica ha de ser comprensiva y que la información provenga de diferetnes fuentes:
- Entrevista.
- Revisión de documentación.
- Evaluación psicológica. (Pruebas).

Ref. Avaluació de la violéncia psicológica en la parella en l´àmbit forense". Karin Arbach Lucioni y Esther Álvarez López. Centre D´estudis Jurídics i Formació Especilitzada. Genralitat de Catalunta. Departament de Justicia. 2009.


Fdo. Ignacio González SArrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta de familia. 
Perito Judicial.
Máster en Psicología Clínica.
Doctorando en Psicología Jurídica.
696102043.
grupopsico@cop.es














martes, 11 de noviembre de 2014

PSICOLOGÍA JURÍDICA Vs PSICOLOGÍA FORENSE: Diferencias y conceptos fundamentales.

Psicología Jurídica (definición)
Comprende el estudio, explicación, promoción, evaluación, prevención y en su caso, asesoramiento y/o tratamiento de aquellos fenómenos psicológicos, conductuales y relacionales que inciden en el comportamiento legal de las personas, mediante la utilización de métodos propios de la psicología científica y cubriendo por lo tanto distintos ámbitos y niveles de estudio e intervención ( Psicología aplicada a los tribunales, psicología penitenciaria, psicología de la delincuencia, psicología judicial –
testimonio y jurado- , psicología policial y de las Fuerzas Armadas, victimologia y mediación).


Psicología Forense:
En palabras de J. Urra (1993) es “la ciencia que enseña la aplicación de todas las ramas y saberes de la Psicología ante las preguntas de la Justicia, y coopera en todo momento con la Administración de Justicia, actuando en el foro (tribunal), mejorando el ejercicio del Derecho".

Siguiendo a Garzon (1989), y la diferenciación que ésta establece entre psicología jurídica y psicología forense, observamos que no solo supondrían dos enfoques diferentes en su relación con el Derecho (filosófica vs aplicada), sino también dos concepciones distintas de la psicología (colectiva vs individual).


Psicología y Derecho (visión clásica). Garzon, 1989.

Psicología y Derecho (visión clásica). Garzon, 1989

Concepciones (aspectos)
Psicología Jurídica
Psicología Forense
Psicología
Psicología colectiva
Psicología teórica
Psicología individual
Psicología aplicada
Objetivos
Fundamentación psicológica y
social del Derecho:
- Origen del Derecho
- Sentimiento jurídico
- Evolución de las leyes.
Componentes psicológicos
de la práctica judicial:
- Psicología criminal
- Psicología de
testificación.
Psicología de profesionales
de la Ley.
Relaciones con el
Derecho
Filosofía del Derecho
Práctica profesional
Relaciones con otras
ciencias
Sociología, antropología
Psicopatología forense,
ciencias naturales.



Ejemplo de las intervenciones más frecuentes en los diferentes ámbitos:

- Derecho Penal: se valoran cuestiones como la responsabilidad criminal en casos de trastorno mental de un acusado (evaluación de la imputabilidad del procesado), la competencia de un individuo para ser juzgado o para prestar testimonio, las secuelas de las víctimas, etc.

- Derecho civil: principalmente procesos de tutela e incapacitación de adultos, internamientos psiquiátricos involuntarios, protección de menores, valoración de daño y secuelas psicológicas, etc.

- Derecho de familia: temas de adopción y privación de derechos parentales de los progenitores (patria potestad), en la atribución de la custodia de los hijos en caso de divorcio, nulidad y separación, recomendaciones sobre planes de comunicación y contacto, adopciones, filiación, etc

- Derecho laboral: valoración de daños y secuelas psíquicas a accidentes o situaciones de trabajo, etc.


El Dictamen Pericial:

El objetivo último de la evaluación psicológica forense es elaborar el Dictamen Pericial correspondiente al objeto de litigio. La acción del reconocimiento técnico del objeto del debate es conocida como peritaje o peritación (Ibáñez y de Luis, 1992).

Mauleón (1984, cfr. Ibáñez y Avila, 1989, pag. 294) define el Dictamen Pericial como “la opinión objetiva e imparcial, de un técnico o especialista, con unos específicos conocimientos científicos, artísticos o prácticos, acerca de la existencia de un hecho y la naturaleza del mismo”. Dictamen que, siguiendo a Ibáñez y Ávila (1989), tiene una finalidad objetiva que es la determinación de unos hechos o sus manifestaciones y consecuencias. Esta objetividad debe ser el principio rector del examen pericial, independiente de los intereses de las partes, es por ello, que desde un primer momento se deberá definir, concretar y clarificar sus funciones.

Por tanto, el trabajo del psicólogo forense debe comportar una gran exigencia científica y ética. De hecho, en las Directrices Especializadas para psicólogos forenses (Sociedad legal americana y división 41 APA, 1994), se especifica, entre otras, la obligación del psicólogo forense de seguir los estándares éticos más elevados de su profesión y la de mantener actualizados los conocimientos del desarrollo científico, profesional y legal dentro de su área de competencia.

Al hilo de lo anterior no podemos dejar de mencionar una controvertida cuestión que en los últimos tiempos esta llamando la atención de los expertos y que afecta a la responsabilidad inherente al perito en las delicadas cuestiones en las que interviene. Como refiere Serrano (2006) “la extraordinaria importancia de su función obliga a que el perito que incumpla sus obligaciones incurra en responsabilidad”. Responsabilidades que se traducirían, en su caso, en tres aspectos: penal, civil y disciplinaria.

Perito: 

El perito emite un juicio o valoración sobre un hecho (persona, cosa o situación) de acuerdo con un atento examen de los extremos sometidos a su consideración, para efectuar sucesivamente las deducciones que le aconseje su ciencia y finalmente exteriorizarlos en forma de conclusiones / respuestas a los puntos litigiosos por los que fue consultado.

�� Ejerce su rol como un colaborador con el jurista.
�� Es un experto que asesora al juez (a propia instancia o a solicitud de una de las partes), en materias de sus conocimientos o experiencia y que constituyen un hecho circunstancial importante en el procedimiento.

Regulación legal en España:

Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), (artículos 335- 352).
Art.335:1. Cuando sean necesarios conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos o circunstancias relevantes en el asunto o adquirir certeza sobre ellos, las partes podrán aportar al proceso el dictamen de peritos que posean los conocimientos correspondientes o solicitar, en los casos previstos en esta ley, que se emita dictamen por perito designado por el tribunal.

Proceso:

1. El juez o tribunal estima pertinente la realización, emite una petición oficial, para que se haga cargo del peritaje y acepte su cargo.

2. La aceptación es el acto de contestación a la solicitud. Implica la realización de la tarea (debiendo en su caso justificar la imposibilidad). También implica el juramento (garantía de objetividad y ética).

3. Citación: convoca al psicólogo a la fecha tope de entrega del informe.

Ref. Introducción a la Psicología Forense. Mila Arch Marin y Adolfo Jarne Esparcia. Universidad de Barcelona. Enero 2009.


Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta de Familia. Perito Judicial y Forense.
Colegiado en Valencia.
NºCol. CV06179.
grupopsico@cop.es
696102043.

4. Referencias:
Aguilera, G. y Zaldívar, F. (2003). Opinión de los jueces (derecho penal y de familia)
sobre el informe psicológico forense. Anuario de psicología jurídica, (13) 95-122.
Fariña, F., Arce, R., y Seijo, D. (2005). Historia de la psicología jurídica en América y
Europa. En Arce, R. Fariña, F. & Novo, M. (Eds.), Psicología jurídica. Psicología
y Ley, 2. Xunta de Galicia.
Garzón, A. (1989). Perspectiva historia de psicología judicial. Valencia: Promolibro.
Garzón, A. (1990). Psicología y jurados. Valencia: Promolibro.
Granados, F. (1991). Ética y técnica de la intervención psicológica en los juzgados de
familia. Tesis Doctoral. Madrid: Universidad Complutense.
Grisso, T. (1986). Evaluating competences: Forensic assessments and instruments. New
york: Plenum Press
Ibáñez,V. y Ávila, A. (1990). Psicología forense y responsabilidad legal. En A. Garzón,
Psicología Judicial. Valencia: Promolibro.
Ibáñez, V. y de Luis, P. (1992). Psicología Judicial en España: actuación y limites de
intervención. Anuario de Psicología Jurídica, 2, 17-30
Loh, W.D. (1981). Psycholegal research: past and present. Michigan Law Review, 79, 659-
707
Montero, J. (2001). Guarda y custodia de los hijos. Valencia: Tirant lo Blanch.
12
Munné, F. (1986): Psicología jurídica: Algunas reflexiones en torno a una interdisciplina
en despegue. Anuario de Psicología y Sociología Jurídica, 12, 77-98.
Munné, F. (1987). La investigación y la intervención psicológicas en el sistema jurídico.
Papeles del Psicólogo. Colegio Oficial de Psicólogos. V.3, 5-9.
Muñoz Sabaté, L.(1980). El peritaje psicológico. En Muñoz Sabaté, L., Bayés, R. y
Munne, F. (Eds.) Introducción a la Psicología Jurídica. México: Trillas.
Ortuño, P. (1998). Valoración Judicial de la intervención psicológica en procedimientos de
familia. En Marrero, J.L. (coord.) Psicología Jurídica de la Familia. Madrid:
Fundación Universidad-Empresa, 287-313.
Serrano, J.M. (2006). La intervención del perito en el proceso judicial: el informe pericial.
En Psicología Forense: manual de técnicas y aplicaciones. (pp.105-114).Madrid:
Biblioteca Nueva.
Torre, J. De la (1999). El informe pericial psicológico: criterios judiciales y
jurisprudenciales. Papeles del Psicólogo, 73, 13-15
Torres, I. (2002). Aspectos éticos en las evaluaciones forenses. Revista de Psicología
Universitas Tarraconensis. Vol XXIV, 58-93
Urra, J. (1993). Confluencia entre psicología y derecho. En J. Urra y B. Vazquez (Comps.)
Manual de Psicología Forense. Madrid: Siglo XXI
5. Bibliografía complementaria recomendada:
Jiménez, E.M. y Bunce, D. ( 2006). Concepto de psicología forense: presupuestos
comunes y divergentes entre Psicología y Derecho. En Sierra, J.C., Jiménez,
E.M. y Buela-Casal, G. (Coords). Psicología Forense: manual de prácticas y
aplicaciones. Madrid: Biblioteca Nueva.
Urra, J. (1993). Confluencia entre psicologia y derecho. En Urra, J. y Vazquez, B.
Manual de psicología forense. Madrid: Siglo XXI.

martes, 4 de noviembre de 2014

MOTIVOS E INTERESES DE LOS MENORES EN LOS DIVORCIOS CONTENCIOSOS. PROBLEMÁTICAS ASOCIADAS Y CAUSAS.

La voluntad manifestada es un factor importante para la resolución de la controversia que pueda existir entre los progenitores sobre los asuntos concernientes al menor, siempre y cuando sea “reflejo de una decisión  madura, firme, autónoma y razonada, que responda a hechos, motivaciones o circunstancias objetivas y no a meros deseos caprichosos o a la influencia negativa de uno de los progenitores” (González del Pozo, 2010, pp.7).

Una vez establecido un régimen de visitas, comunicaciones y estancias, podemos encontrarnos que el menor rehusa cumplirlo justificando su negativa en diversos motivos. Suelen ser menores entre 14 y 17 años que, por razón de su edad y madurez, poseen un alto grado de discernimiento y manifiestan, de forma rotunda e inequívoca, su deseo de no relacionarse con un progenitor, mostrando un rechazo frontal y abierto a comunicarse con él, desinterés, desgana o ausencia de motivación alguna para establecer contacto con dicho progenitor (González del Pozo, 2010).

Así, tal y como se recoge en el artículo de González del Pozo (2010), nos encontramos en ocasiones con un menor adolescente con un alto grado de madurez y discernimiento, que tiene la capacidad de tomar decisiones libres en el ámbito de su autonomía personal y que muestra rechazo o aversión hacia uno de sus progenitores y no desea relacionarse con él, debiendo ser respetada esa decisión, pues sería inviable imponerle una convivencia y relación con un progenitor cuando se muestra reacio a ello.

Por ello, en estos casos, la posición claramente mayoritaria de los Juzgados y Audiencias se inclina por acordar la suspensión, al menos provisional, del régimen de visitas y estancias establecido y buscar vías alternativas para recomponer personales del menor con el progenitor rechazado, bien mediante intervención psicológica o mediación familiar. Y es que, en materia de relaciones personales entre padres e hijos adolescentes, se considera preferible convencer a imponer” (González del Pozo, 2010, p.18).

Causas que puede alegar el menor para fundamentar su oposición.
Las causas o motivos que aportan los menores para explicar su negativa a relacionarse con un progenitor son de muy diversa índole. En ocasiones las causas pueden estar relacionadas con el comportamiento del progenitor rechazado, con la actitud del otro progenitoro con las propias vivencias del menor, que pudo experimentar antes de la ruptura familiar.

Generalmente, lo que provoca en los menores rechazo o aversión hacia la figura del no custodio son las conductas inadecuadas e inapropiadas con el mismo (trato humillante, rigidez e inflexibilidad, severidad y/o disciplina excesivos, etc.), haber presenciado episodios de violencia hacia otras personas, o haber sido objeto ellos mismos de actos de violencia en el ámbito familiar por parte del progenitor rechazado, e incluso en el peor de los casos, haber sido vejados y/o abusados sexualmente por el progenitor, sin haber denunciado los hechos, por lo que no se rescinden las visitasEn otras ocasiones el menor muestra resistencia a relacionarse con un progenitor en base a sus propias convicciones, por sus experiencias personales o cuando tienen conocimiento de circunstancias objetivas del mismo que le provocan distanciamiento y falta de afecto.

Si hablamos de menores que han sido colocados en medio del conflicto parental, ha podido surgir un conflicto de lealtades, por lo que su rechazo a mantener relaciones afectivas con el progenitor se debería a motivaciones internas, como el deseo de agradar al progenitor amado y no contrariarlo mostrando alegría ante la visita del otro.

En casos excepcionales, el rechazo del menor y la negativa a tener relación alguna con un progenitor, no está basado en causa objetiva que lo justifique, pudiendo haber sido inducido por el otro progenitor mediante un proceso de manipulación o captación de la voluntad del menor con el fin de desacreditar la figura del progenitor rechazado, alegando en ocasiones hechos inciertos que provocan en el menor aversión, rencor u odio hacia el mismo. Ese proceso suele ir acompañado de conductas objetivas del progenitor amado que buscan obstruir el normal desarrollo del régimen de visitas y/o consiguen el distanciamiento emocional y afectivo del menor de su otro progenitor. Estos procesos de manipulación del menor han dado lugar a una polémica entre partidarios y detractores del denominado Síndrome de Alienación Parental (SAP), descrito en 1985 por Richard Gardner y calificado de acientífico al no estar reconocido en el CIE-10 ni en el DSM-IV (Tejedor, 2006).


Ref. Tejedor (2012). El Interés de los menores en los Procesos Contenciosos de Separación o Divorcio. Anuario de Psicología Jurídica. Vol. 22, 2012. Pags. 67-65.


Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Experto en Terapia de Familia. 
Perito Judicial y Forense.
Colegiado en Valencia.
NºCol. cv06179.
grupopsico@cop.es
696102043.


lunes, 3 de noviembre de 2014

POSICIÓN DE LOS MENORES ANTE EL CONFLICTO PARENTAL POR DIVORCIO. ROLES Y CONSECUENCIAS.

Más que el divorcio en sí, el lugar que el niño ocupa en el conflicto de sus padres es el determinante
de su evolución psicológica.

1. Niño hipermaduro: algunos niños aparentan una madurez superior a la que les corresponde por su edad.
2. Niño espía: se debe a la curiosidad mal controlada que lleva a hacer preguntas a los niños para conocer qué hacen y qué lugares visitan durante su estancia de fin de semana, a qué personas nuevas han conocido y si papá o mamá tienen novio/a.
3. Niño dividido: después de la separación son muchos los padres que sienten necesidad denegar la existencia del otro. En un intento de borrarlo, no se le nombra, se ignoran acontecimientos relevantes vividos por el hijo durante su estancia con él/ella y las preguntas no existen. Aquello de lo que no se habla se convierte en tabú para el niño, y éste aprende que no se debe hablar de nada relacionado con su padre/madre.
4. Niño mensajero: cuando un progenitor piensa que el otro debiera colaborar más, y para mandarle mensajes, descargar su rabia y agresividad, se utiliza a los hijos, dejándoles en una posición de mensajeros.
5. Niño colchón: este término se utiliza para describir al niño que amortigua el conflicto entre sus padres. El niño soporta descalificaciones y desvalorizaciones de un progenitor contra el otro, no los delata, a pesar de ser consciente de la realidad que vive y utiliza la excusa para justificar comportamientos y actitudes parentales.
6. Niño confidente: hay progenitores que comentan su insatisfacción y malestar en la pareja e incluso el deseo de separarse. El niño no está preparado para asimilar este tipo de información: se le hace depositario de confidencias, a veces de infidelidades, e incluso de detalles de vivencias íntimas.
7. Niño víctima del sacrificio de su madre/padre: no hay nada más terrible para un niño que le digan “lo he sacrificado todo por ti”, lo que puede hacer que el niño crezca sintiéndose una carga y pensando que sus padres se lamentan de su existencia por el tono de reproche que capta en su palabras.
8. Niño ante un conflicto de lealtad: el niño quiere a su padre y a su madre, depende emocionalmente de ellos, pero hay situaciones en las que al niño le resulta imposible agradar a dos personas con intereses contrapuestos. Surge entonces el conflicto, quiere ser leal a los dos, no quiere defraudar a ninguno, piensa que cualquier opinión, actitud o comportamiento que no sea del agrado de su padre o de su madre será interpretado como una deslealtad.
9. Hijo alienado por un progenitor: la negativa de un niño a relacionarse con uno de sus progenitores ya es de por sí un problema que requierede intervención psicológica. Bajo el SAP (Síndrome de Alienación Parental) se pretende romper la relación de los hijos con un progenitor de manera que le rechacen y no quieran tener ningún tipo de contacto con ellos. Lo habitual de un niño alienado es que manifieste obsesivamente su odio hacia uno de los progenitores, hablará de él con desprecio y vocabulario soez, le insultará sin que se revelen signos de culpa o embarazo por esta conducta y el niño ofrecerá razones triviales para justificar este odio y rechazo.


En cuanto a los síntomas cabe señalar que en los meses que siguen al divorcio, la mayoría de los niños experimenta problemas, especialmente externos (conducta antisocial, agresiva, desobediencia, falta de autorregulación, baja responsabilidad y logro) y en menor medida ansiedad, depresión y problemas en las relaciones sociales (dificultades con padres, hermanos, iguales y profesores). Por lo tanto, podríamos decir que los efectos de la ruptura en los hijos se van a observar en su salud física y emocional, en el ámbito académico y en el ámbito social.


Fdo. Ignacio González.
Perito judicial y Forense.
Psicólogo. Experto en Terapia de Familia.
Centro Homologado por la Conselleria de Sanidad.
Colegiado en Valencia. Col. CV06179.
grupopsico@cop.es
696102043.

viernes, 31 de octubre de 2014

Diferencias entre Rechazo Filial y Síndrome de Alienación Parental (SAP).

Lund (1995, cit. En Bolaños, 2000), propone posibles motivos para explicar la presencia de un rechazo filial, diferenciándolo del concepto de SAP de Gardner:


  1. Problemas propios del desarrollo en la separación. Los niños más pequeños pueden mostrar ansiedad de separación del progenitor primario. Si la actitud es positiva y no se usa la ansiedad del niño como pretexto del conflicto, el problema se soluciona sin dificultades.
  2. Déficits en las habilidades del progenitor que no tiene la custodia.
  3. Conducta oposicionista, particularmente en pre-adolescentes y adolescentes, que pueden desarrollar algún tipo de rechazo hacia uno de los progenitores, considerándolo normal a nivel evolutivo.
  4. Elevados niveles de conflicto parental. La alianza con uno de los progenitores es un modo de escapar del conflicto.
  5. Graves problemas hacia el progenitor rechazado. Un padre extremadamente rígido o controlador, con un trastorno psiquiátrico grave, con alcoholismo o cualquier otra dificultad personal importante, puede ser rechazado por los hijos. En estos, un abordaje terapéutico puede garantizar un contacto parentofilial que ayude a los hijos a tener un conocimiento realista de su progenitor.
  6. Situaciones de abuso físico o sexual.

Artículo de referencia:
Cartié, M. et. al (2005). Análisis descriptivo de las características asociadas al síndrome de alienación parental. Psicopatología Clínica, Legal y Forense, Vol. 5, 2005, pp 5-29.


Fdo.
Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Perito forense y Terapeuta Familiar.
Nº Col. cv06179.
Valencia.
grupopsico@cop.es
696102043.

jueves, 16 de octubre de 2014

El Doble-Vínculo, La Triangulación, El Cisma Marital, El Síndrome de Medea y el Alineamiento: Tipos de conflictos en menores expuestos a Interferencias Parentales

Otros conceptos que podrían apoyar la comprensión de este problema son los mensajes doble-vinculantes, la triangulación o el cisma marital.

El doble-vínculo fue expuesto por Bateson, Jackson, Haley y Weakland en 19971 para entender la estructuración de los mensajes en las familias de esquizofrénicos. Este término tiene componentes que, salvando las distancias, podrían aplicarse a determinadas situaciones relativas a las rupturas conflcitivas. El mensaje verbal “tienes que ver a papá” se contradice con otro, implícito, de “no lo veas”. Para el niño está en juego el miedo a la pérdida del afecto.

La triangulación, definida por Bowen (1978), describe cómo, siempre que existe un conflicto entre dos personas, éste puede ser obviado o enmascarado al generarse un conflicto entre uno de los dos y un tercero. Cuando aparece una actitud de rechazo de los hijos hacia uno de los progenitores, parece que el conflcito entre los padres queda en un segundo plano, aunque en realidad lo utilizarán para seguir acusándose mutuamente. Linares (1996) se refiere a la triangulación manipulatoria como el resultado de una relación simétrica poco compensada que deriva en un sistema de doble parentalidad.e propuesto por Lidz y colaboradores en los años 60 como el efecto a largo plazo En él, el niño recibe mensajes contradictorios que le generan desconcierto y angustia básica.

El Cisma marital fue propuesto por Lidz y colaboradores en los años 60 como el efecto a largo plazo de una escalada asimétrica. Cada uno de los miembros de la pareja se dedica a desprestigiar al otro delante de los hijos, creándose dos bandos familiares enfrentados en los que los niños participan activamente.

El Síndrome de Medea (Wallerstein, 1989), se trata de padres que dejan de percibir que los hijos tienen sus propias necesidades, y comienzan a pensar que el niño es una prolongación de ellos mismos. Los pensamientos “ me abandonó” y “nos abandonó a mí y a mi hijo”, se convierten en sinónimos y llega un momneot en que el padre o la madre y el hijo parecen una unidad funcional indivisible ante el conflicto. Puede que el niño sea usado como agente de venganza o que la ira impulse a uno de los padres a robar o secuestrar el hijo.


El alineamiento (Johnston y Campbell, 1988), es un término usado para referirse a las fuertes preferencias hacia uno de los progenitores que inevitablemente alejan a los hijos del otro. Esta estrecha relación no necesariamente es el producto de actitudes manipulativas sino de la capacidad empática del progenitor con el que los niños se alinean. Por el contrario, Garry y Batis (1994) caracterizan a este padre como falto de empatía, inflexible y con escaso conocimiento de los efectos de su actitud sobre los hijos. En cambio Lampel (1996) encontró niveles similares de rigidez, defensividad y represión emocional en ambos padres, planteando que los hijos tienden a alinearse con aquel al que sienten más abierto, cpaz, y solucionador de problemas.


Fuente: Iñaki Bolaños 2002. “El Síndrome de Alienación Parental. Descripción y Abordajes Psico-Legales”. Psicopatía Clínica, Legal y Forense, Vol. 2, nº 3, 2002, pp. 25-45.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Judicial.
Cv06179.
Valencia.
grupopsico@cop.es
696102043.

EL CONFLICTO DE LEALTADES EN HIJOS DE PADRES SEPARADOS EN CONFLICTO.

La separación siempre es dolorosa y supone un claro riesgo de pérdidas afectivas. Los niños lo saben y, en ocasiones, reaccionan con un natural sentimiento de abandono respecto al progenitor que se se va, aunque no puedan entender del todo sus motivos, y con un intenso apego emotivo hacia el progenitor que se queda, al que protegen y piden protección.

Conseguir el apoyo incondicional de los hijos puede convertirse en el objeto del conflicto y en el referente implícito de la pugna por el poder que mantiene la pareja. Los niños reciben presiones, habitualmente encubiertas, para acercarse a una y otra posición y, si no toman partido, se sienten aislados y desleales hacia ambos progenitores; pero si lo hacen para buscar más protección, sentirán que traicionan a uno de los dos. Bolaños (2002).


El conflicto de lealtades fue descrito inicialmente por Borszomengy-Navy (1973) como una dinámica familiar en la que la lealtad hacia uno de los padres implica deslealtad hacia el otro. El resultado puede ser una lealtad escindida en la que el hijo tiene que asumir incondicionalmente su lealtad hacia uno de los progenitores en detrimento de la del otro.


Fuente: Iñaki Bolaños 2002. “El Síndrome de Alienación Parental. Descripción y Abordajes Psico-Legales”. Psicopatía Clínica, Legal y Forense, Vol. 2, nº 3, 2002, pp. 25-45.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Judicial.
Cv06179.
Valencia.
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