jueves, 3 de abril de 2014

EL MOBBING Y SUS CONSECUENCIAS.

El Mobbing es un fenómeno en el que una persona o grupo de personas ejerce una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente .al menos una vez por semana- y durante un tiempo prolongado más de seis meses sobre otra persona en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr finalmente que esa persona o personas acaben abandonando el lugar de trabajo. 
La expresión de dicha violencia psicológica extrema tiene lugar a través de diversos comportamientos hostiles que pueden ser de distinta naturaleza (11):
 
a)Acciones contra la reputación o la dignidad personal del afectado (v.gr., comentarios injuriosos sobre la persona acosada; ridiculizaciones sobre el aspecto físico, de sus convicciones personales, de su estilo de vida);
b) Acciones contra el ejercicio de su trabajo (p.e., encomendar al individuo a realizar trabajos en exceso o difíciles, monótonos o repetitivos o para los cuales no está cualificado o, por el contrario, privándoles de la realización de cualquier tipo de desempeño profesional;
 
c) Manipulación de la comunicación o de la información con la persona afectada (v.gr., no proporcionar información sobre los distintos aspectos de su trabajo, amenazas, críticas en público, no dirigirle la palabra, ignorar su presencia, etc) y,
 
d) Situaciones de inequidad (p.e., establecimiento de diferencias de trato, distribución no equitativa del trabajo, o desigualdades remunerativas).
 
A su vez, dichas situaciones de acoso pueden afectar a cualquier nivel jerárquico de la organización (acoso horizontal, ascendente o descendente), de tal modo que cualquier miembro de la organización puede convertirse en acosador o acosado (12). 
La situación de estrés crónico a la que se ven sometidas las víctimas de acoso moral acarrea toda una serie de negativas consecuencias (4) (7) (13) (14), que afectan a su estado psicológico (v.gr, estrés; ansiedad; depresión; agotamiento físico, psicológico y emocional; sentimientos de fracaso, etc); físico (patología psicosomática asociada a daños físicos, tales como dolores de cabeza, trastornos intestinales, etc); social (conductas de aislamiento, desconfianza, inadaptación social, etc) y laboral (afectación de su empleabilidad).
La gravedad de dichas consecuencias y el aumento de la sensibilización en torno a dicha problemática laboral han motivado, durante los últimos años, el incremento de las demandas judiciales por esta causa.
Ciñéndonos al ámbito judicial, la valoración legal del acoso moral constituye una tarea sumamente compleja, debido a una serie de características asociadas a este complejo fenómeno laboral:
- En primer lugar, uno de los elementos característicos del acoso psicológico en el lugar de trabajo es que no deja rastro ni secuelas visibles, excepto las propias del deterioro psicológico de la víctima.
- A su vez, en la actualidad no existe un acuerdo unánime a la hora de establecer la huella psíquica directa asociada al mobbing. 
podemos diferenciar los siguientes grupos sintomáticos en las víctimas:
1) Cognitivos: estrés, ansiedad generalizada; sensación de amenaza permanente; agotamiento psicológico, físico y emocional; dudas sobre el propio equilibrio emocional y de las percepciones que un tiene de su situación; sentimientos de culpabilidad y responsabilidad; indefensión (13). A su vez, también se destacan los sentimientos de fracaso, impotencia y frustración; baja autoestima o apatía y problemas de concentración o atención (4) (16).
2) Psicosomáticos: el estrés al que se ven sometidas las víctimas de acoso tiene efectos indirectos sobre su estado físico, presentando amplio elenco de somatizaciones (17) (18) (19): trastornos cardiovasculares (v.gr., hipertensión, arritmias, dolores en el pecho); trastornos musculares (v.gr., cefaleas tensionales; dolores lumbares y cervicales asociados a la tensión, temblores, hiperreflexia); trastornos respiratorios (p.e., hiperventilación, sensación de ahogo, sofocos); trastornos gastrointestinales (i.e., dolores abdominales, nauseas, vómitos, sequedad de boca) y; finalmente, también se destaca la alteración del deseo sexual (deseo sexual hipoactivo).
3) Sociales: Los efectos sociales del acoso laboral se caracteriza por la aparición de actitudes de desconfianza y conductas de aislamiento; evitación y retraimiento (20). Dichas consecuencias sociales también se manifiestan en las relaciones familiares tales como sentimientos de incomprensión; pérdida de ilusión e interés por los proyectos comunes; abandono de responsabilidades y compromisos familiares y; alteración de la afectividad. 
Siguiendo a Hirigoyen (18), otro de los aspectos destacados como consecuencias del acoso, son las
modificaciones psíquicas estables, esto es cambios en la personalidad de la víctima. Estos cambios pueden adoptar tres patrones diferenciados (21): a) Predominio de rasgos obsesivos (actitud hostil y suspicacia sentimiento crónico de nerviosismo, hipersensibilidad con respecto a las injusticias); b) Predominio de rasgos depresivos (sentimientos de indefensión, incapacidad para disfrutar y sentir placer, anhedonía, desesperanza aprendida) y; finalmente, c) Resignación: aislamiento, sentimiento de alienación con respecto a la sociedad, actitud cínica hacia el entorno. 
Finalmente, no debemos obviar que en el contexto judicial pueden tener lugar falsas alegaciones de acoso moral, debiendo contemplarse la posibilidad de simulación. El término .simulación. aparece definido en el DSM- IV-TR (26) como .la producción intencionada de síntomas físicos o psicopatológicos desproporcionados o falsos, motivados por incentivos externos como no realizar el servicio militar, evitar un trabajo, obtener una compensación económica, escapar de una condena criminal u obtener drogas. Conforme a este manual existe simulación cuando se cumple alguno de los siguientes criterios:
- Se presenta en un contexto medico-legal.
- Existe discrepancia entre la alteración manifestada por la persona y los datos objetivos obtenidos a partir de la exploración clínica.
- El sujeto no colabora mientras se realiza la valoración diagnóstica y no cumple el régimen de tratamiento prescrito.
- El sujeto presenta un trastorno antisocial de la personalidad.
 Arce, Fariña y Freire (28) y Arce, Pampillón y Fariña (29) demostraron que una medida que discrimine el daño real de la simulación necesita ser el resultado de dos procedimientos complementarios: la evaluación de una tarea de reconocimiento y otra de conocimiento. La tarea de reconocimiento consiste en la aplicación de instrumentos psicométricos, los cuales permiten al sujeto; de alguna forma, reconocer cuál de los síntomas descritos en el instrumento padece. Sin embargo; la tarea de conocimiento, que se obtiene a través de una entrevista clínico-forense, en formato de discurso libre, lleva al sujeto a relatar los síntomas, conductas y pensamientos que tiene en el momento presente. Esta forma resulta más compleja para el simulador, pues necesita saber cuales son los síntomas psíquicos, en este caso, del acoso moral. De esta forma, tanto la instrumentación psicométrica como la entrevista permiten un control de la simulación que llega a ser casi total (27).
 
Bibliografía.
(1)   Rogers, R. Clinical assessment of malingering and deception. New York: Guilford Press; 1997.
(2) Derogatis, L.R.. SCL-90-R. Cuestionario de 90 síntomas. Madrid: TEA ediciones; 2002.
(3) Fernández-Montalvo, J. y Garrido, L. Psicopatología laboral. Trastornos derivados del trabajo. Navarra: Universidad Pública de Navarra; 1999.
(4) Hirigoyen, M. F. El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana. Barcelona: Paidos; 1999.
(5) González de Rivera, J.L. El maltrato psicológico. Cómo defenderse del mobbing y otras formas de acoso. Madrid: Espasa-Calpe, 2002.
(6) Informe Randstad. Calidad del Trabajo en la Europa de los quince. Madrid: Randstad; 2003.
 
(7) Piñuel, L. Mobbing. Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo: Madrid: Circulo de Lectores;2001.
(8) Cavas, F. (2002). El acoso moral en el trabajo .mobbing.: delimitación y herramientas jurídicas para combatirlo. Actualidad Jurídica Aranzadi; 55: pp. 2-27.
(9) Instituto de Estudios Laborales de Esade. Informe Randstad: Acoso Moral. Esade; 2003.
(10) Leymann, H. Mobbing: La persecutión au travail. París: Seuil; 1986
(11) Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. INSHT: El hostigamiento psicológico en el trabajo: mobbing, 1998; NPT-e 476
(12) Segurado, A. Rodríguez, J. Mier, L. y Agulló, E. Una aproximación psicosocial al mobbing: naturaleza y características en una muestra concreta de trabajadores. En J. Romay; J. Salgado; M. Romaní y D. Robla (comps.): Psicología de las Organizaciones, del Trabajo y Recursos Humanos y de la Salud (pp. 47-53). Madrid: Editorial Biblioteca Nueva; 2005.
(13) García, P. y Rolsma, D. Trabajando con el enemigo. Barcelona: DeBolsillo; 2003.
(14) Mayoral, S. Mobbing y acción sindical. Manuscrito. Ciencias Sociales UAB; 2003.
(15) Piñuel, I. Jefes tóxicos y sus víctimas. Madrid: El País Aguilar; 2004.
(16) Fornés, J. Mobbing: la violencia psicológica como fuente de estés laboral. Enfermería Global, Noviembre 2002; 1.
(17) Leymann, H. Mobbing und psychoterror am arbeitsplatz. Sichere Arbeit, 1992: 22-28.
(18) Hirigoyen, M.F. El acoso moral en el trabajo. Barcelona: Paidós; 2001.
(19) Soria, M.A. Manual de Psicología Jurídica e Investigación Criminal. Madrid: Pirámide; 2005.
(20) Martín, F. y Pérez, J. El hostigamiento psicológico en el trabajo: mobbing. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales; 2001.
(21) Gómez, E., Burgos, D., y Martín, S. Acoso psicológico en el trabajo: Características de la víctima, consecuencias psicológicas e implicaciones para la terapia. Interpsiquis, 2003 (citado: 12 de Septiembre del
(22) Hirigoyen, M. F. El acoso moral. Gaceta de Psicología, Mayo 2004; 25: 17-23.
(23) Peiró, J. M. Desencadenantes del estrés laboral. Madrid: Eudema; 1993
(24) Maslach, C. y Jackson, S. E. The Maslach Burnout Inventory. Manual (2ª ed.). Palo Alto, CA: Consulting Psychologist Press; 1986.
(25) Cordero Saavedra, L. El acoso moral u hostigamiento psicológico en el trabajo. Un problema laboral con incipiente respuesta jurídica. Revista Española de Derecho del Trabajo. Marzo-Abril, 2002.
(26) DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Masson; 2005.
(27) Nakamura, A.P. y Arce, R. Asedio Moral. Aletheia, Jan-Jun 2004, 19: 67-74
(28) Arce, R., Fariña, F. y Freire, Mª J. Contrastando la generalización de los métodos empíricos de detección del engaño. Psicología: Teoría, Investigación y Práctica, 2002, 7(2): 71-86.
(29) Arce, R., Pampillón, Mª y Fariña, F. (2002). Desarrollo y evaluación de un procedimiento empírico para la detección de la situación de enajenación mental en el contexto legal, Anuario de Psicología, 2002, 33 (3): 385-408.
(30) Piñuel, L. Mobbing: cómo sobrevivir al psicoterror laboral. Santander: SalTerrae; 2001.
(31) Echeburúa, E. y Corral, P. Manual de Violencia Familiar. Madrid: Siglo XXI; 2003.
(32) Rogers, R. y Mitchell, C. N. Mental health experts and the criminal courts: A handbook for lawyers and clinicians. Scarborough, ON.: Thomson Professional Publishing; 1991.
 
 
Fuente: Estudio del daño psíquico por acoso moral en el trabajo y de la simulación en el contexto legal. Ramón Arce*; Francisca Fariña**; Ana Suárez**.
* Universidad de Santiago de Compostela.
INTERPSIQUIS. 2006; (2006)

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Perito judicial. Psicólogo.
grupopsico@cop.es
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 31 de marzo de 2014

TRIANGULACIÓN EN PROCESOS DE CUSTODIA DE MENORES.


En términos generales los conflictos maritales devienen en problemas en los hijos desde depresión a trastornos de la conducta o rechazo a la escuela. Estos efectos negativos pueden verse facilitados (provocados) por las relaciones de triangulación entre padres e hijos. Se entiende por triangulación al proceso por el cual los padres en conflicto tratan de ganarse la simpatía y el apoyo de su hijo, que es reclutado por uno de los progenitores como un aliado  en la lucha contra el otro progenitor. "(Dickstein, 2005, p. 2244).
Dickstein, L.J. (2005). Relational problems. In B. J. Saddock and V.A. Saddock (Eds.) Comprehensive textbook of psychiatry (pp. 2241-2246). Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins,


Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
grupopsico@cop.es
696102043.
Valencia.
 
 
 
 
 
 
 

martes, 18 de febrero de 2014

Denuncias falsas al Progenitor No Custodio por supuestos Abusos Sexuales y/o Malos Tratos. FALSA MEMORIA.

Una falsa memoria se define como una serie de recuerdos de detalles o eventos que no ocurrieron o que han sido distorsionados si es que en realidad ocurrieron. La memoria humana es susceptible de transformar la información que almacena. Una de las características de la memoria humana es que almacena pequeños elementos significativos de los recuerdos; dicho en otras palabras, almacena "ideas generales" del argumento de una historia y el resto de la misma tiene que ser inferido o reconstruido. En este proceso de reconstrucción de la historia se pueden elaborar falsos recuerdos.

La falsa memoria ocurre cuando el individuo pierde la capacidad de distinguir entre lo real y la imaginación, es una modificación de los recuerdos vividos y a veces de recuerdos falsos de sucesos que jamás ocurrieron.

hay dos tipos de falsa memoria:
  • La implantada: ocurre cuando relatan hechos memorísticos creados por la influencia de información externa (sugestión desde el exterior) y nos indica la facilidad con que las personas pueden influir en otras para alterar la estructura y contenido de sus recuerdos y con ellos de su comportamiento.
  • La espontánea: son recuerdos memorísticos alterados por aspectos internos propios del funcionamiento de la memoria (autosugestión).
Ambas equivalen a falsos recuerdos.

En los procesos judiciales que implican la modificación de guardia y custodia o sistema de visitas, no es raro, en los casos donde existen interferencias parentales graves, que surjan acusaciones, generalmente falsas, de agresiones físicas y/o sexuales sobre el menor, contra el progenitor que no ostenta la guardia y custodia, como forma de destruir el vínculo afectivo y apartarlo de la convivencia normal con su hijo.

Los niños que formulan "falsas acusaciones de agresión/abuso", son inducidos a hablar y a utilizar datos falsos e inventados. Estos niños asimilan el contenido de sus propios relatos como si fuesen verídicos y difícilmente consiguen separar la fantasía de la realidad.

La repetición frecuente, intensa y como intento de librarse de la culpa o responsabilidad, atribuyéndosela a otros, hace que el cerebro registre la información falsamente relatada, estructurando una especie de "falsa memoria" que posee todas las características de un registro mnemotécnico "auténtico".

Ref. "Programa de Intervención para Víctimas de Interferencias Parentales". Tejedor, A., Molina, A, & Vázquez, N. Editorial EOS.

Fdo. Ignacio González.
Psicólogo forense y Psicoterapeuta.
696102043

sábado, 8 de febrero de 2014

TIPOLOGÍA DE MENORES EN LOS CONFLICTOS PARENTALES POR CUSTODIA.


Más que el divorcio en sí, el lugar que el niño ocupa en el conflicto de sus padres es el determinante de su evolución psicológica.

1. Niño hipermaduro: algunos niños aparentan una madurez superior a la que les corresponde por su edad.

2. Niño espía: se debe a la curiosidad mal controlada que lleva a hacer preguntas a los niños para conocer qué hacen y qué lugares visitan durante su estancia de fin de semana, a qué personas nuevas han conocido y si papá o mamá tienen novio/a.

3. Niño dividido: después de la separación son muchos los padres que sienten necesidad de negar la existencia del otro. En un intento de borrarlo, no se le nombra, se ignoran acontecimientos relevantes vividos por el hijo durante su estancia con él/ella y las preguntas no existen. Aquello de lo que no se habla se convierte en tabú para el niño, y éste aprende que no se debe hablar de nada relacionado con su padre/madre.

4. Niño mensajero: cuando un progenitor piensa que el otro debiera colaborar más, y para mandarle mensajes, descargar su rabia y agresividad, se utiliza a los hijos, dejándoles en una posición de mensajeros.

5. Niño colchón: este término se utiliza para describir al niño que amortigua el conflicto entre sus padres. El niño soporta descalificaciones y desvalorizaciones de un progenitor contra el otro, no los delata, a pesar de ser consciente de la realidad que vive y utiliza la excusa para justificar comportamientos y actitudes parentales.

6. Niño confidente: hay progenitores que comentan su insatisfacción y malestar en la pareja e incluso el deseo de separarse. El niño no está preparado para asimilar este tipo de información: se le hace depositario de confidencias, a veces de infidelidades, e incluso de detalles de vivencias íntimas.

7. Niño víctima del sacrificio de su madre/padre: no hay nada más terrible para un niño que le digan “lo he sacrificado todo por ti”, lo que puede hacer que el niño crezca sintiéndose una carga y pensando que sus padres se lamentan de su existencia por el tono de reproche que capta en su palabras.

8. Niño ante un conflicto de lealtad: el niño quiere a su padre y a su madre, depende emocionalmente de ellos, pero hay situaciones en las que al niño le resulta imposible agradar a dos personas con intereses contrapuestos. Surge entonces el conflicto, quiere ser leal a los dos, no quiere defraudar a ninguno, piensa que cualquier opinión, actitud o comportamiento que no sea del agrado de su padre o de su madre será interpretado como una deslealtad.

9. Hijo alienado por un progenitor: la negativa de un niño a relacionarse con uno de sus progenitores ya es de por sí un problema que requiere de intervención psicológica. Bajo el SAP (Síndrome de Alienación Parental) se pretende romper la relación de los hijos con un progenitor de manera que le rechacen y no quieran tener ningún tipo de contacto con ellos. Lo habitual de un niño alienado es que manifieste obsesivamente su odio hacia uno de los progenitores, hablará de él con desprecio y vocabulario soez, le insultará sin que se revelen signos de culpa o embarazo por esta conducta y el niño ofrecerá razones triviales para justificar este odio y rechazo. Los menores inmersos en una ruptura familiar no están preparados psicológicamente para dicho acontecimiento, aunque hayan presenciado discusiones fuertes entre sus padres. El hijo de una pareja con conflictos tiene miedo a las peleas de sus padres y no le preparan para el desenlace, habiendo numerosos estudios que señalan que el conflicto de los padres puede provocar la aparición de desarreglos psicológicos en los hijos.

En cuanto a los síntomas cabe señalar que en los meses que siguen al divorcio, la mayoría de los niños experimenta problemas, especialmente externos (conducta antisocial, agresiva, desobediencia, falta de autorregulación, baja responsabilidad y logro) y en menor medida ansiedad, depresión y problemas en las relaciones sociales (dificultades con padres, hermanos, iguales y profesores). Por lo tanto, podríamos decir que los efectos de la ruptura en los hijos se van a observar en su salud física y emocional, en el ámbito académico y en el ámbito social.

fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. perito forense.
696102043.

miércoles, 5 de febrero de 2014

CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO EN ADULTOS VÍCTIMAS DE ALIENACIÓN PARENTAL EN LA INFANCIA.

En un estudio retrospectivo de tipo cualitativo, realizado en 38 sujetos adultos que padecieron de alienación parental en su infancia, (las personas que participaron fueron sometidas a una entrevista  semi-estructuradas de una hora, gravada en cintas de audio y posteriormente transcritas textualmente, y sometidas a un análisis de contenido), se encontraron los siguientes resultados y conclusiones en relación a los efectos que a largo plazo  tienen este tipo de dinámica parento-filial sobre los hijos, ya en edad adulta.

Resultados: Se encontraron siete grandes áreas de impacto:

1º.- Autoestima baja.
2º.- Depresión.
3º.- Abuso de drogas / alcohol.
4º.- Falta de confianza.
5º.- Alienación de los propios hijos,.
6º.-  Divorcio de los propios matrimonios
7º.-  Otros.




Baker, A.J.L. (2005). The Long Term Effects of Parental Alienation on Adult Children: A Qualitative Research Study. The American Journal of Family Therapy, 33: 289-302.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
Colegiado en Valencia.
696102043.


martes, 4 de febrero de 2014

DECÁLOGO DE COMPORTAMIENTO PARA LOS PROGENITORES QUE NO CONVIVEN.

La guarda y custodia es “el derecho-deber de un progenitor de tener consigo al hijo, cuidarlo mientras está con él y adoptar las medidas básicas del día a día sobre alimentación, higiene, ocio, etc.”. 
El progenitor que tenga consigo a su hijo, ya sea por visitas o período vacacional, se ha de entender que lo tiene bajo su guarda y custodia.

 DECALOGO de “comportamiento” para los progenitores, para el buen cumplimiento del régimen de guarda y custodia:

1. Nunca desacredite a su ex-cónyuge delante de sus hijos, ya que ellos se sienten “parte de su mamá” y “parte de su papá”, con lo que la crítica puede dañar su autoestima.

 2. No utilice a sus hijos como mensajeros entre usted y su ex-cónyuge. Cuanto menos se sientan ellos parte de la pelea entre sus padres, mejor entenderán la situación.

 3. Tranquilice a sus hijos haciéndoles entender que ellos no tuvieron ninguna responsabilidad en la separación. Muchos de ellos asumen como propias las causas de la ruptura.

 4. Anime a sus hijos a que vean con frecuencia a su ex-cónyuge. Haga todo lo posible por estimular las visitas.

 5. En cada paso de su divorcio o separación, recuérdese a si mismo que sus propios intereses no son los de sus hijos, por los que no debe incluirlos en ninguna negociación.

 6. Sus hijos pueden ser estimulados a actuar como su “corresponsal” en la casa de su ex-cónyuge. Trate de no pedirles que le cuenten nada que no sea del interés de ellos. Deje a sus niños ser niños.

 7. Si usted siente que no puede asumir el trance de la separación con calma y responsabilidad, pida asesoramiento terapéutico urgente. Sus problemas pueden trasladarse a sus hijos, complicándoles aún más el poder enfrentar con éxito la situación.

 8. Cumpla con sus obligaciones económicas, “alimentos” de su hijo, en forma mensual y sin interrupciones. Sepa que de no hacerlo, el perjudicado será su hijo, que además de tener que enfrentar una situación familiar compleja, deberá soportar faltas materiales, lo cual puede tener un efecto permanente por el resto de su vida.

 9. Si usted es un padre/ madre responsable, y no está recibiendo los “alimentos” por parte del que tiene obligación, no traslade su enojo a sus hijos. Esto alimenta en ellos el sentimiento de abandono, y los pone en situaciones muy difíciles.

 10. Dentro de lo posible, no efectúe demasiados cambios en la vida de sus hijos. Si además de soportar la separación deben cambiar de residencia y de escuela, tardarán mucho más en superar el trauma del divorcio de sus padres. …”.




Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
Colegiado en Valencia.
grupopsico@cop.es
696102043.
Valencia.

lunes, 3 de febrero de 2014

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN CASOS DE SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL (SAP).


La consideración técnica de un cambio de custodia en los casos en los que la vinculación parentofilial tiene alta probabilidad de verse dañada (alto riesgo para la conformación de la personalidad adulta), además de contar con una opción de custodia viable en el otro progenitor, pasa necesariamente por una intervención terapéutica con el grupo familiar.


Dicha intervención debe ir dirigida a cuatro objetivos básicos:
1) facilitar el proceso de readaptación del hijo a la situación de cambio de custodia, máxime

cuando en casos de rechazo grave no podemos descartar la expresión de conductas desajustadas severas en el menor (e.g., fugas del nuevo hogar, intentos autolíticos, etc);

2) intervención dirigida a modificar la percepción negativa que el menor ha construido del progenitor rechazado y su entorno;

3) dotar de habilidades de afrontamiento al progenitor rechazado para enfrentar la custodia de un hijo que expresa conductas muy disruptivas hacia él y su contexto (e.g., insultos, escupitajos, agresiones físicas,…);


4) intervención terapéutica con el progenitor  alienador dirigida a ayudarle a reelaborar de forma adaptativa el proceso de ruptura conyugal y hacerle consciente de la importancia del otro progenitor para el proceso socializador del hijo, además de las graves consecuencias que puede tener en éste actitudes y conductas obstaculizadoras de la relación parentofilial.



referencia:
Muñoz Vicente, J.M.; (2010). El constructo Síndrome de Alienación Parental (SAP) en Psicología Forense: Una Propuesta de Abordaje desde la Evaluación Pericial Psicológica. Anuario de Psicología Jurídica, 20, 5-14.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Perito Judicial y Psicólogo.
696102043