DEPENDENCIA EMOCIONAL. ¿Qué es?.

DEPENDENCIA EMOCIONAL. ¿Qué es?

¿Alguna vez has conocido a alguien que solo tiene palabras para hablar de su relación?, ¿del miedo a perderla?, ¿alguna vez vez has conocido a alguien que, tras romper con su pareja, se sumerge en una terrible y profunda depresión y angustia, de la que solo sale cuando inicia otra relación de pareja?, si es así estarías ante un caso de dependencia emocional.

Las personas que lo sufren viven con la angustia de ser abandonadas, constantemente creen que su pareja les va a dejar y les someten a continuos interrogatorios a cerca de la veracidad y autenticidad de su amor, llegando a un punto en cual la otra persona ya no sabe que hacer, y en la mayoría de los casos terminan (la persona no dependiente) por poner fín a esa relación angustiante. Un claro ejemplo de "profecía autocumplida".

Es tal la angustia de estas personas de ser abandonadas por sus parejas que, son incapaces de pensar o interesarse por otra cosa que no sea el objeto de su angustía, no pueden disfrutar de la vida, de los amigos, de una conversación.....no pueden trabajar, hacer deporte o estudiar y, en los momentos más agudos, dejan de comer y de dormir.

En estos estados de máxima ansiedad, pueden ser presas de ataques de pánico, fóbia social, además de una constante ansiedad generalizada.

Sus procesos cognitivos se ven intensamente alterados, así la atención, la memoria, el aprendizaje, el lenguaje y en general el pensamiento dejan de funcionar con normalidad, presentandose lapsus, lagunas, déficits y alteraciones de distinto tipo, grado y naturaleza.

La expresión facial se transforma en un rictus de profundo padecimiento, miedo y angustía fruto de la afectación nerviosa que padecen.

En muchos casos pueden llegar al suicidio, sobretodo cuando la angustia alcanza límites insoportables.

Pero, ¿dónde está el origen de semejante alteración?. El origen lo encontramos como casi siempre en la infancia y adolescencia. Suelen haber sido niños cuyos padres desarrollaron con ellos un vínculo ambivalente viendo amenazada su "autoestima" como consecuencia de cambios repentinos e inexperados en el comportamiento y actitud parental. El niño se sumerge en un estado desorganizado que atenta contra su propia valia personal. Estos niños, crecen perdidos en lo emocional, sin un referente afectivo seguro y solos en su caos. Constantemente se culpan de los errores que les atribuyen los demás, interiorizando un autoconcepto de sí mismos muy negativo, en el que la incapacidad, la falta de valía y la inseguridad son sus referentes emocionales. Este retrato o perfil psicoemocional va perpetuándose a medida que el niño crece, se va consolidando y va dejando un rastro de experiencias desagradables que marcan la personalidad del individuo.

En la adolescencia aparecen los primeros brotes de ansiedad y depresión, así como las primeras conductas de abuso de substancias, bajo rendimiento escolar, fracaso académico, dificultades de adaptación, problemas con sus iguales....etc.

Desde ese momento y hasta la edad adulta, la persona se ve apoderada de un sentimiento profundo y constante de soledad que tratará de mitigar con la búsqueda del amor incondicional. Buscará una persona que le pueda dar esa seguridad de la que carece, arrancarle ese miedo a la vida que le incapacita como ser humano, no obstante tan solo hará que trasladar sus angustias y sus temores a la relación y a la persona "mal amada". Así pasará de una relación a otra, en un bucle sin fín, en una carrera desenfrenada y loca por escapar de sus miedos, de esquivar a sus pesadillas.....de huir de sí mismo.

Finalmente es tal el deterioro de la persona y de su integridad psíquica, que se llega a un estado en el que la psique se diluye con el exterior, perdiéndose los límites de uno mismo, confundiéndose con el otro...de ahí la frase: "no se quién soy ni lo que quiero...", este es un fenómeno de despersonalización muy angustiante y peligroso que puede dar lugar a un brote psicótico o a un estado delirante. Junto a la despersonalización,- en la que el individuo siente como si lo que estuviera viviendo en realidad lo estuviera viviendo otro-, se produce la desrealización, fenomeno por el cual la persona vivencia la ausencia de realidad, como si estuviera pero no estuviera al mismo tiempo, como si lo que vivenciase fuera un sueño.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Doctor en Psicología Jurídica.
grupopsico@cop.es
Valencia.

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