martes, 31 de enero de 2017

TUTORÍA ENTRE IGUALES: PREVENIÓN Y TRATAMIENTO DEL ACOSO ESCOLAR (BULLYING)

Para todas las personas interesadas en la intervención y prevención del acoso escolar les remito a este enlace.


http://www.noalacoso.org/TEI.pdf



Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Perito Judicial y Forense.
Máster en Psicología Clínica y Salud.
Máster en Psicología Organizacional.
D.E.A. en Psicología Jurídica.
Tesis doctoral en Psicología Jurídica. Especialidad Familia.
Colegiado en Valencia. Cv06179.
grupopsico@cop.es
696102043

miércoles, 25 de enero de 2017

MENORES INFRACTORES: FACTORES PREDISPONENTES Y CONDUCTAS DELICTIVAS

Un todo acto delictivo confluyen factores de índole biopsicosocial y adaptivos. Por tanto dependerá de la confluencia de los siguientes factores:
  1. Que se dé la oportunidad de realizar el acto en cuestión.
  2. Que el objetivo a alcanzar sea accesible.
  3. Que exista una falta de vigilancia.
  4. Que se de una ociosidad por parte del menor
  5. Que se cuente con medios necesarios.
Otros factores:
  1. La percepción de coste/beneficio de la acción delictiva:
    1. 1. Obtención de recompensas.
    2. 2. Gravedad de la sanción.
    3. 3. Riesgo de ser atrapado.
  2. El contexto facilitador/Inhibidor:
    1. 1. Grupo de iguales.
    2. 2. Modelos de referencia.
    3. 3. Grupo social.
    4. 4. Consumo de sustancias tóxicas.
  3. La propensión individual:
    1. Rasgos de personalidad.
    2. Actitudes concretas
  4. Componente emocional
    1. 1. Frustración.
    2. 2. Ira.
    3. 3. Resentimiento.
  5. Ausencia de Herramientas o recursos en su entorno que impidan en el menor dar respuestas adaptativas a las necesidades o carencias del medio en el que se encuentra.
CONDUCTAS INFRACTORAS MÁS FRECUENTES:

En cuanto a la naturaleza y manifestación de las conductas delictivas podemos encontrar dos tipos:

1º. LA FORMA ESPORÁDICA. Aquella conducta asociada a las características propias de la adolescencia. Puede prevenirse fácilmente y responde bien a intervenciones puntuales tales como uso adecuado del tiempo libre, supervisión por parte de los padres de su grupo de iguales, etc.

2º. LA FORMA PERSISTENTE. Que hace alusión a la presencia de múltiples factores de riesgo, entendiendo los factores de riesgo como situaciones del ambiente o personales que, cuando están presentes, incrementan la probabilidad de desarrollar problemas emocionales, conductuales o de salud y que puedan derivar en algún tipo de conflicto social.

Fuente. Infocop. Nº 35. Noviembre-Diciembre 2007.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Perito Judicial y Forense.
Máster en Psicología Clínica y Salud.
Máster en Psicología Organizacional.
D.E.A. en Psicología Jurídica.
Tesis doctoral en Psicología Jurídica. Especialidad Familia.
Colegiado en Valencia. Cv06179.
grupopsico@cop.es
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lunes, 23 de enero de 2017

Manual de Evaluación del Riesgo de Violencia Metodología y ámbitos de aplicación. Autor: Ismael Loinaz

Disponible en librerías el próximo 16 de febrero en ediciones Pirámide el:

Manual de evaluación del riesgo

de violencia

Metodología y ámbitos de aplicación
ISMAEL LOINAZ

La valoración del riesgo puede considerarse un pilar imprescindible de la prevención de la violencia. La metodología ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas y los distintos profesionales implicados necesitan formación y actualización sobre los métodos disponibles, su aplicación y el estado de la investigación. Este manual, primero específico sobre la evaluación del riesgo de violencia en español, pretende contribuir a estas necesidades formativas fomentando un desarrollo aún mayor de la metodología y los estándares de aplicación en el contexto hispanohablante. La obra aborda desde cuestiones históricas que nos permiten entender la evolución de los métodos, pasando por aspectos técnicos de interés para valorar las propuestas disponibles, hasta la descripción minuciosa del proceso de aplicación. En la última parte se presentan algunas de las principales herramientas existentes para la violencia general, la de pareja, la sexual, la juvenil y para otras formas de violencia menos prevalentes pero de interés actual, como la radicalización, el acoso y la violencia laboral. Por último, se dedica un capítulo a una de las principales controversias en el ámbito criminológico: la evaluación del riesgo de violencia en mujeres. Este libro está dirigido a profesionales y estudiantes de psicología, criminología, medicina, derecho y otras ramas sociales y de la salud afines a la materia. Se espera que esta gota en el mar del estudio y abordaje de la violencia contribuya a promover una mejor protección de aquellas personas que sufren estas situaciones en su vida.



http://www.edicionespiramide.es/libro.php?id=4902537



DISPONIBLE YA EN amazon.es



Ismael Loinaz es licenciado y doctor en Psicología por la Universidad del País Vasco y licenciado en Criminología por la Universidad de Barcelona (UB). Es profesor de criminología de la UB, del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología, y miembro del Grupo de Estudios Avanzados en Violencia (GEAV) de la misma universidad. Forma parte del equipo directivo del máster en Psicología Forense y Criminal (IL3-UB) y es profesor del máster en Intervención Criminológica y Victimológica (CRIMINA - UMH). Ha recibido distintos premios por sus trabajos, entre ellos el Premio Mariano Yela 2014, de la Sociedad Española de Psicología Jurídica y Forense, en reconocimiento al investigador novel con excelencia en la investigación y en la transferencia de conocimiento. Sus ámbitos de trabajo son la psicología forense y la criminología, en especial la evaluación del riesgo y el tratamiento de agresores

LA ALIENACIÓN PARENTAL: ESTADO ACTUAL

En síntesis, la Alienación Parental ha sido entendida mayoritariamente como un problema relacional o sistémico (Garber, 2011; Nicholas, 1997; Stahl, 2003; Baker, 2007; Hannuniemi, 2007; Lasbats, 2004; Kelly & Johnston, 2001; Waldron y Joanis, 1996; Lund, 1995; Bolaños, 2002, 2003) en el que participan ambos progenitores y el niño, quien manifiesta la sintomatología más evidente (rechazo) y es también un contribuyente activo cuyas variables personales actúan como agente modulador (Klenner, 1995; Cartié, 2005; Bricklin, 1995; Bone, 1999). Simultáneamente, y todavía en discrepancia, se encuentran los autores que consideran al niño un agente pasivo, (Mercer, 2001) y aquellos que atribuyen al progenitor alienante, en solitario o en conjunción con el menor, la responsabilidad sobre el trastorno (Darnall, 1998; García, 2009; Turkat, 1995, 1997, 2000, 2005; Burrill, 2001).
                   En cuanto al estado de la cuestión conocida como “controversias en torno al SAP”, la misma se centra en torno a dos grandes cuestiones, su cuestionada validez científica y su supuesta legitimidad ideológica, todo lo cual ha derivado en una falta de consenso científico y ético respecto a su tratamiento, generando un cierto nivel de alarma al plantear posibles consecuencias negativas en el menor, como estados de indefensión, a causa del empleo de las llamadas terapias coercitivas o aquellas que ejecutan medidas en contra de la voluntad del niño favoreciendo al mismo tiempo los intereses del progenitor alienado y en contra del alienante.
                   Por otra parte, los grupos contrarios al SAP, enmarcados en lo que se ha venido a llamar “polémica de género”, advierten del peligro que entraña la utilización del constructo por padres maltratadores que, para justificar el rechazo legítimo de sus hijos hacia ellos, tergiversan la realidad pretendiendo culpar del rechazo a las madres. Estos mismos grupos definen el constructo SAP como un instrumento creado con la intención de arrebatar la custodia a las mujeres, a favor de los hombres (García, 2009).

                   Por último, se ha alegado la falsa capacidad del SAP para discernir o discriminar entre falsas acusaciones de abusos y malos tratos de las verídicas, pues carecería de la necesaria capacidad científica para discriminar la veracidad de los testimonios de los menores respecto a estas situaciones.


Fuente: Tesis doctoral "Las Interferencias Parentales y la Alienación Parental en el contexto Jurídico Español: revisión de Sentencias Judiciales en Materia de Guarda y Custodia". Ignacio González Sarrió. Universidad de Valencia.

Fdo. Ignacio González Sarrió
Psicólogo. Perito Judicial.
Colegiado en Valencia CV06179
696102043
grupopsico@cop.es

domingo, 22 de enero de 2017

LA COMUNICACIÓN DISFUNCIONAL EN LA FAMILIA Y EL DESARROLLO DEL ROL DE ENFERMO EN EL HIJO.

Cuando un mensaje resulta incongruente se le conoce como de doble nivel, es decir, verbalmente quiere decir una cosa (explícitamente), pero gestualmente quiere decir lo contrario (implícitamente). En los niños este tipo de comunicación de doble nivel puede dar lugar a lo que se conoce como doble vínculo.

Condiciones presentes para que un niño desarrolle un doble vínculo:
1º. Es necesario que el niño esté expuesto a mensajes de doble nivel, de forma repetida y durante un largo tiempo.
2º. Dichos mensajes deben provenir de personas que para él signifiquen "superviviencia".
3º. El niño debe ser o estar condicionado desde edad  temprana a no preguntar: ¿Quisiste decir esto o aquello? y a aceptar los mensajes conflictivos de los padres aunque sean imposibles de comprender. 

El niño tiene que enfrentarse a la imposible tarea de traducir dichos mensajes y convertirlos en su forma de comportarse.

Ejemplo de mensajes contradictorios: "un padre dice a su hijo que no debe desafiarlo, pero a la vez se queja de que el chico no se enfrenta a él como un hombre".

Amenazas vitales para el niño frente al doble vínculo y los mensajes contradictorios.
- Dependencia: porque si obedece a un nivel de significado, desobedece al otro, de manera continua provoca rechazo de sus padres.
- En su futuro como adulto: porque se enfrentará al mundo siguiendo la pauta contradictoria y autoengañadora a la que sus padres lo han acostumbrado.
- Sentimiento de culpa: debido a que el conflicto en los mensajes está escondido, y el niño ha aprendido a "no verlo" como el origen de su perturbación, el chico vuelve la culpa contra sí mismo ( en lo que los padres están de acuerdo, ya que ellos tampoco puede "ver" objetivamente esta situación). El niño dice: "Nunca puedo hacer las cosas bien porque soy malo".
- Por otra parte, y a un nivel encubierto, el niño se da cuenta de la situación en que lo han colocado. Como último recurso, llega a responder él mismo de forma encubierta, y utiliza el lenguaje de la protesta disfrazada que la sociedad denomina conducta "loca" o "enferma".
Este tipo de conducta desviada o disfuncional cumple así un objetivo, una función; de forma que para los conyuges y la propia familia es una conducta funcional, es decir, sirve para mantener la homeostasis familiar (equilibrio) y por tanto es alimentada, comprendida y justificada por todos sus miembros.

Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Perito Judicial y Forense.
Miembro del Turno de Oficio del Colegio Oficial de Psicólogos de la C. Valenciana.
Máster en Psicología Clínica y Salud por la U.V.
Máster en Psicología Organizacional (RR.HH) por el COP.
Especialista en Psicología de la Salud por la Generalitat Valenciana.
Diploma de Estudios Avanzados por la U.V. Suficiencia Investigadora.
Doctorando en Psicología Jurídica. Especialidad Psicología aplicada al Derecho de Familia.
Experto Docente (CAP) por la Generalitat Valenciana.
Consulta en Valencia.
grupopsico@cop.es
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sábado, 21 de enero de 2017

TRATAMIENTO DE LA ALIENACIÓN PARENTAL

En la actualidad no se dispone de suficientes estudios empíricos que demuestren la efectividad de los distintos métodos propuestos, no obstante algunos estudios abalan la efectividad de medidas tendentes a incrementar el contacto del menor con el progenitor rechazado (Clawar y Rivlin 1991). Por otra parte, estudios llevados a cabo con menores con sintomatología propia de alienación parental demuestran la nula efectividad de las llamadas “terapias tradicionales” en el tratamiento de este fenómeno (Dunne y Hendrick, 1994); (Aguilar , 2008).
Coincidente con las conclusiones presentadas en estos estudios son los resultados que defienden la eficacia en casos de SAP de los programas cuya medida principal es el cambio de custodia a favor del progenitor alienado y la interrupción del contacto con el alienador (Warshak, 2010).
En general, los expertos se decantan por tres tipos de intervenciones en casos de familias con síntomas de alienación parental que son: a) La Terapia individual con el menor; b) las terapias individuales con los progenitores; c) Los programas de escuela para padres (Bow et al., 2009)
Parece ser bastante aceptado que las acciones ejercidas únicamente desde los juzgados son poco eficaces, excepto en los casos leves de SAP (De la Cruz, 2007). En los casos graves el alienador no cumple las sentencias dictadas por los órganos judiciales. Otra evidencia bastante bien constatada es que los deseos del menor por lo general son respetados, y si se niega a ver a un progenitor no se cumplen las visitas. Se ha constatado que respecto a la guarda y custodia del menor alienado normalmente se mantiene a favor del alienador. En cuanto a los progenitores alienados, en general sienten que los profesionales (abogado, terapeutas) carecen de la suficiente capacitación en materia de SAP.

Fuente: extraído de la tesis doctoral: "Las interferencias parentales y la alienación parental en el contexto jurídico español. Una revisión de sentencias judiciales en materia de guarda y custodia". Autor: Ignacio González Sarrió.

Fdo.  Ignacio González Sarrió.
Perito judicial y forense. 
Máster en Psicología Clínica y Salud. (U V).
Máster en Psicología Social y Organizacional. (COP).
Diploma de estudios avanzados (DEA) (u. v).
Tesis Doctoral en Psicología Jurídica y Forense. (u. v).
Experto docente (CAP). (u. v).  grupopsico@cop.es
psicolegalyforense. blogspot.com
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viernes, 20 de enero de 2017

ESTILOS DE APEGO ADULTO

El estilo seguro aparece como un sujeto sociable, con facilidad para expresar sentimientos y con unas estrategias de resolución de conflicto bilaterales, obteniendo la máxima puntuación en el factor seguridad y la mínima en los tres factores restantes de inseguridad.

El estilo preocupado aparece definido, principalmente, por baja autoestima, necesidad de aprobación y miedo al rechazo, expresividad emocional y comodidad con las relaciones.
El estilo alejado se caracteriza, principalmente, por una elevada necesidad de individualidad, priorizando
su autosuficiencia al establecimiento de lazos afectivos. Es un sujeto que rehuye el compromiso emocional
pero que no presenta problemas de autoestima o inseguridad.

El patrón temeroso hostil se caracteriza por enfado, hostilidad, rencor y posesividad quizá debido a ira encubierta y conflictos no resueltos hacia sus figuras de apego. Además, se caracteriza por baja autoestima,
necesidad de aprobación, miedo al rechazo y alta autosuficiencia emocional. Es por tanto, un sujeto que
manifiesta conductas típicas de los estilos alejado y preocupado, perfil similar al estilo resistente/evitativo.

Diversas investigaciones informan que los sujetos con apegos preocupado y temeroso muestran mayor
frecuencia de conductas violentas dentro de la relación de pareja (Bookwala y Zdaniuk, 1998; Dutton,
Sanders, Starzowski y Bartholomew, 1994).

El patrón de apego hostil sólo había sido hallado en estudios con muestras clínicas donde se evaluaban las dimensiones dependencia y enfado (Sperling, Berman y Fagen, 1992). No obstante, recientemente, Gallo, Smith y Ruiz (2003) sugieren la existencia de una dimensión ansiedad/evitación asociada a un estilo interpersonal hostil-sumiso y Lyons-Ruth, Yellin, Melnick, y Atwood (2005) informan de la existencia de un tipo de desorganización caracterizada por un modelo mental de hostilidad/indefensión en la relación con los demás. Este modelo afecta a la interacción padre-hijo y se relaciona con la desorganización infantil.

En resumen, la hostilidad podría considerarse una característica de aquellos apegos con elevada ansiedad
ya que, tal como apuntan Birnbaum, Orr, Mikulincer y Florian (1997), estos sujetos adoptan estrategias de resolución de conflictos centradas en la emoción lo que agrava aún más su estado de ansiedad.

La investigación necesita avanzar en su capacidad para apresar nuevas características del sujeto huidizo alejado, entre las que destacamos: un excesivo autocontrol emocional, una visión extremadamente objetiva y racional ante distintas situaciones de activación emocional y una elevada capacidad para, a través de la argumentación, manejar a las personas de su entorno.


Artículo extraído de: Remedios; Cantero, Mª José. Los estilos afectivos en la población española: un cuestionario de evaluación del apego adulto. Clínica y Salud, Vol. 19, núm. 1, 2008, pp.83-100. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Madrid, España.


Fdo.  Ignacio González Sarrió.
Perito judicial y forense. 
Máster en Psicología Clínica y Salud. (U V).
Máster en Psicología Social y Organizacional. (COP).
Diploma de estudios avanzados (DEA) (u. v).
Tesis Doctoral en Psicología Jurídica y Forense. (u. v).
Experto docente (CAP). (u. v).  grupopsico@cop.es
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jueves, 19 de enero de 2017

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL Y SUS CAUSAS

Frecuentemente los psicólogos nos encontramos con un problema relacional prototípico. El paciente hombre o mujer siente y expresa miedo, inseguridad y preocupación intensa por perder a la persona amada. Esta preocupación desemboca en ideas obsesivas y ansiedad que, en casos extremos, afectan de forma notoria a las actividades de la vida diaria de la persona. Esta angustia generada por el miedo infundado a la pérdida del ser querido ocupa la casi totalidad de la actividad mental del individuo, comprometiendo así los principales recursos y procesos cognitivos tales como la atención, la memoria, la comprensión, el flujo del pensamiento, la concentración y el aprendizaje. Por tanto el rendimiento tanto académico como laboral sufre una considerable merma o disminución.

Lo característico en este tipo de trastorno relacional es que la angustia y ansiedad no se mitiguen con el razonamiento lógico de su pareja, dado que el propio sujeto encuentra indicios subjetivos que alimentan la creencia irracional o temor.

Paradógicamente la insistencia, la perseveración en estos miedos, dudas y temores conducen casi irremediablemente al hastío de la pareja sentimental y frecuentemente dan lugar a la ruptura de la misma, es lo que se conoce en psicología "la profecía autocumplida", es decir cuando una persona movida por un temor actúa inconscientemente para que dicha situación temida se produzca.
Sin duda el sufrimiento emocional de estas personas es muy intenso e incluso puede desembocar en conductas autolesivas, de riesgo o en los casos mas graves de suicidio. Únicamente el sufrimiento cede cuando otra persona ocupa el lugar de la persona amada.

La autoestima, la falta de afecto en la infancia, los estilos educativos disfuncionales y, sobre todo, los vínculos con las figuras parentales inseguros, ambivalentes o inconsistentes se encuentran a la base de este comportamiento que se ha venido a conocer en la literatura científica como "dependencia emocional".


Fdo. Ignacio González Sarrió
Psicólogo. Perito Judicial y Forense.
Máster en Psicología Clínica y Salud. (U.V)
Máster en Psicología Social y Organizacional. (COP)
Diploma de Estudios Avanzados (DEA). (U.V)
Tesis Doctoral en Psicología Jurídica y Forense. (U.V)
Experto Docente (CAP). (U.V)
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