viernes, 22 de febrero de 2013

FACTORES DE RIESGO PARA LA CONDUCTA DELICTIVA Y CRIMINAL.

FACTORES DE RIESGO PSICOLÓGICOS:

- Egocentrismo y Narcisismo.
- Inestabilidad emocional.
- Agresividad - Ira.
- Indiferencia afectiva.
- Alta impulsividad.
- Alta suspicacia (estilo cognitivo paranoide).
- Alta búsqueda de sensaciones.
- Baja empatía.
- Baja responsabilidad.
- Déficit en la adaptación al medio.
- Déficit en procesamientos cognitivos (toma de decisiones, etc).
- Procesamiento de la información mediatizado por un Trastorno de la personalidad.
- Sentimiento de inferioridad  (compensandolo a través del delito).
- Alto psicoticismo, alta extraversión, alto neuroticismo.
- Locus de control externo.

FACTORES DE RIESGO BIOLÓGICOS:

- Lesiones cerebrales.
- Baja actividad del lóbulo frontal.
- Baja actividad del SNA.
- Respuesta psicogalvánica reducida.
- TDAH.
- Baja inteligencia.

FACTORES DE RIESGO CRIMINOLÓGICOS:

- Precocidad delictiva.
- Impulsividad.
- Psicopatía.
- Círculo de amistades delincuentes.
- Consumo de drogas.
- Crianza deficitaria, falta de armonía en el hogar.
- Rechazo del grupo de iguales.
- Relaciones heterosexuales difíciles.
- Ambiente multiproblemático.
- Bajo nivel socioeconómico y cultural.
- Temperamento difícil.
- Bajo autocontrol.
- Estilo de vida persistentemente antisocial.
- Déficit de habilidades sociales.
- Déficits escolares.
- Situación de desempleo.
- Agresividad.
- Egocentrismo.
- Identificación criminal.


Fuente: Laura González Guerrero. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Psicología. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento psicológico. Tesis Doctoral: "Trastornos de la Personalidad: Influencia sobre la conducta delictiva y repercusiones forenses en la jurisdicción penal".

Fdo. Ignacio González Sarrió.
psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
colegiado en Valencia.
grupopsico@cop.es

INDICADORES DE PELIGROSIDAD POTENCIAL EN EL AGRESOR.


INDICADORES DE PELIGROSIDAD POTENCIAL EN EL AGRESOR. (Castellano, 2004).

1. Inestabilidad emocional: indica mal control de los sentimientos y emociones, baja tolerancia a la frustración con reacciones incontroladas y desproporcionadas a los estímulos, e inseguridad. 

2. Dominancia: necesidad de imponer las propias opiniones y que las cosas se hagan a su modo. A menudo ligada al orgullo y amor propio con intolerancia a la humillación y al desaire. 

3. Impulsividad y agresividad.

4. Afectable por los sentimientos, sensible y dependiente.

5. Suspicacia: indicadora de desconfianza, interpretar las cosas en su perjuicio, e incluso dirigidas a la celotipia y paranoia.

6. Alta conflictividad consigo mismo. 

7. Alto nivel de ansiedad. Esta produce un intenso malestar psíquico, con ansiedad flotante, sobreexcitación y posibilidad de reacciones explosivas. Estos rasgos combinados ante el sentimiento de abandono o de pérdida insustituible, de inseguridad absoluta, etc., pueden llevar al agresor a atentar contra la vida de la víctima, e incluso sobre la suya propia.
 

8. En otros casos, baja afectividad, frialdad y alejamiento, alta autoestima, orgullo, dominancia, impulsividad y agresividad y alto nivel de ansiedad, son también una combinación que puede generar agresiones físicas importantes.
 

Fdo.
Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
Colegiado en Valencia.
696102043.

 

 

 

jueves, 21 de febrero de 2013

CATEGORÍAS DE DECISIÓN del SEG sobre la CREDIBILIDAD DEL TESTIMONIO EN CASOS DE ACOSO LABORAL.


De este modo, las categorías de decisión del SEG sobre la credibilidad del testimonio son:

·         declaración (muy) probablemente real;

·         declaración carente de criterios de realidad;

·         declaración o prueba inválida y, en su caso,

·          indeterminado (también puede referirse como prueba insuficiente). 

 Si la declaración contiene criterios de realidad para avalar ésta (más de 5 criterios de realidad, incluyendo entre ellos detalles característicos de la agresión), se concluirá que la acción es muy probablemente real y constitutiva de acoso en el trabajo.
Si la declaración contiene criterios de realidad, pero entre ellos no está el de detalles característicos de la agresión (acoso), se concluirá que la acción es muy probablemente real, pero que no se trata de acoso o que está infundado.
Por su parte, se concluirá que las declaraciones son carentes de criterios si contienen 5 o menos.
Si las declaraciones incumplen alguno de los criterios de validez, se definirán como inválidas y como indeterminadas o prueba insuficiente si carecen de la amplitud necesaria para un análisis de la realidad o son incompletas.
 Por lo que se refiere al daño, se concluirá si se ha constatado, si es compatible con la victimación de acoso moral, si es consecuencia del acoso (la entrevista clínico-forense permite verificar si el daño es relativo al acoso), y si (no) hay indicios sistemáticos de simulación.
Fdo.
Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
696102043.
 
 

lunes, 18 de febrero de 2013

ESTRATEGIAS DE ACOSO LABORAL (Mobbing) IDENTIFICADAS EN EL CONTEXTO LABORAL ESPAÑOL

Dado que las estrategias de acoso no son universales estando condicionadas por el contexto sociocultural u ocupacional ( Niedl, 1995, leymann, 1996), en el contexto español González y Rodríguez (2005) identificaron 60 que se estructuran en torno a las dimensiones:
- Desprestigio social.
- Entorpecimiento del progreso.
- Incomunicación o bloqueo de la comunicación.
- Intimidación encubierta.
- Intimidación manifiesta.
- Tácticas adicionales.

1) Desprestigio Social. (Se produce un descrédito o desprestigio en el trabajo, bien a través de distorsión en la comunicación, como rumores o calumnias, o con medidas restrictivas o de agravio comparativo con el resto de los trabajadores, minimizando u obstaculizando sus logros):

- Critican su trabajo.
- No le miran o lo hacen con desprecio o gestos de rechazo.
- Le calumnian y murmuran a sus espaldas.
- Hacen circular rumores falsos o infundados sobre él/ella.
- Se evalúa su trabajo de manera parcial, injusta y malintencionada.
- Se emiten informes confidenciales y negativos sobre él/ella, sin notificarse ni darle oportunidad de defenderse.
- Las personas que le apoyan reciben amenazas, o presiones para que se aparten de él /ella.
- Callan o minimizan sus esfuerzos, logros y aciertos.
- Ocultan sus habilidades y competencias especiales.
- Exageran sus fallos y errores.
- Informan mal sobre su permanencia y dedicación.
- Controlan de manera muy estricta su horario.
- Cuando solicita un permiso o actividad a la que tiene derecho se lo niegan o le ponen pegas y dificultades.
- Se le provoca para obligarle a reaccionar emocionalmente.

2) Entorpecimiento del progreso (se refiere a un bloqueo sistemático de la actividad laboral, degradando al trabajador con tareas inapropiadas en la forma o en el contenido, de acuerdo con sus competencias):

- Le asignan un lugar de trabajo que le mantiene aislado del resto de sus compañeros.
- Le asignan un trabajo humillante.
- No se le asignan tareas nuevas, no tiene nada que hacer.
- Le cortan sus iniciativas, no le permiten desarrollar sus ideas.
- Le obligan a hacer tareas inútiles o absurdas.
- Le asigna tareas muy por debajo de su competencia.
- Le obligan a realizar tareas humillantes.

3) Incomunicación o bloqueo de la comunicación (las tácticas implican un bloqueo de la comunicación intraorganizacional y extraorganizacional):

- Sus compañeros le ponen pegas para expresarse o no le deja hablar.
- Ignoran su presencia, no responden a sus preguntas.
- La gente ha dejado o está dejando de dirigirse o hablar con él/ella.
- No consigue hablar con nadie, todos lo evitan.
- Prohíben a sus compañeros que hablen con él/ella.
- En general, se le ignora y se le trata como si fuera invisible.
- Devuelven, abren o interceptan su correspondencia.
- No le pasan las llamadas o dicen que no está.
- Pierden u olvidan los encargos para él/ella.

4) Intimidación encubierta (tácticas referida a amenazas y daños encubiertos, que predominantemente no dejan "huella" o se realizan de manera "limpia", sin que se puedan delimitar responsables específicos).

- Recibe llamadas telefónicas amenazantes, insultantes o acusadoras.
- Recibe escritos y notas amenazadoras.
- Le ocasionan a propósito gastos para perjudicarle.
- Le ocasiona daños en su domicilio o en su puesto de trabajo.
- Ocasionan daños en sus pertenencias o en su vehículo.
- Manipulan sus herramientas ( por ejemplo, borran archivos del ordenador).
- Le sustraen algunas de sus pertenencia, documentos o herramientas de trabajo.

5) Intimidación manifiesta (amenazas o restricciones que se le imponen de forma directa, no disimulada incluso en público, tales como amenazas verbales, gritos o ponerle en ridículo):

- Sus superiores no le dejan expresarse o decir lo que tiene que decir.
- Le interrumpen cuando habla.
- Le gritan o le regañan en voz alta.
- Se le amenaza verbalmente.
- Le ponen en ridículo, se burlan de él/ella.
- Sus decisiones son siempre cuestionadas o contrariadas.

6) Desprestigio personal (se refieren a un descrédito o desprestigio de su vida personal y privada (no laboral), mediante la crítica, burla y denuesto de su forma de ser, vivir y pensar.):

- Critican su vida privada.
- Le tratan como si fuera un enfermo mental o lo dan a entender.
- Intentan obligarle a que se haga un examen psiquiátrico o una evaluación psicológica.
- Atacan o se burlan de sus convicciones políticas o de sus creencias religiosas.
Ridiculizan o se burlan de su vida privada.
- Le dirigen insultos o comentarios obscenos o degradantes.
- Le hacen avances, insinuaciones o gestos sexuales.

7) Tácticas adicionales (tácticas que no se pueden agrupar en ninguna dimensión, pero que sí constituyen tácticas de acoso):

- Se burlan de alguna deformidad o defecto físico que pueda tener.
- Imitan su forma de andar, su voz, sus gestos para ponerle en ridículo.
- Se burlan de su nacionalidad, procedencia o lugar de origen.
- Le sobrecargan sin cesar con tareas nuevas y diferentes.
- Le asignan tareas muy difíciles o muy por encima de su preparación, en las que es muy problables que fracase.
- Le obligan a realizar trabajos nocivos o peligrosos.
- Le amenazan con violencia física.
- Reciben ataques físicos leves, como advertencia.
- Le atacan fisicamente sin ninguna consideración.
- Recibe agresiones sexuales, físicas directas.
 
Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
696102043.
Valencia.

sábado, 16 de febrero de 2013

INFORMES PERICIALES PSICOLOGICOS

Psicólogo Jurídico-forense, Laboral y clínica.
Informes Periciales a solicitud de parte en:
  • Civil: incapacitaciones, secuelas.
  • Familia: Guardia-custodia, adopción.
  • Laboral: Acoso Laboral, incapacidades y secuelas psíquicas, psicopatologías laborales.
  • Penal: Valoración de imputabilidad, toxicomanías, valoración de personalidad criminal y peligrosidad, agresiones y maltrato, credibilidad del testimonio.
  • Menor: Estado emocional, abuso/maltrato, otros trastornos.
  • Mediación.
 
Contacto:
Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
Colegiado en Valencia.
696102043.
 
 http: //psicolegalyforense. blogspot. Com

martes, 12 de febrero de 2013

ADICCIÓN AL SEXO.

Se ha propuesto el trastorno de hipersexualidad como una nueva categoría diagnóstica para el DSM-V. Este trastorno se caracteriza por la frecuencia y la intensidad de las fantasías sexuales, la activación psicofisiológica, el ansia y las conductas sexuales, todo ello asociado a un componente de impulsividad.
 
Las conductas excesivas de tipo apetitivo, incluyendo la hipersexualidad, pueden considerarse como adicciones conductuales. La adicción al sexo se aplica a personas que muestran conductas parafílicas o no parafílicas relacionadas con situaciones de riesgo, con una escalada en el tipo de conductas sexuales (tolerancia), con una pérdida de control y con una consecuencias psicosociales negativas, tales como embarazos no deseados, ruptura de pareja, problemas económicos/laborales y enfermedades de trasnmisión sexual, incluyendo el sida.
 
Las conductas más habituales implicadas en la adicción al sexo son las fantasías sexuales, la masturbación compulsiva, la pornografía, el cibersexo, el voyeurismo, el sexo anónimo y las parejas múltiples.
 
Las conductas sexuales tienen como objetivo reducir la ansiedad y otros afectos disfóricos (por ejemplo, la vergüenza y la depresión). La adicción al sexo presenta una comorbilidad con otros trastornos del Eje I (sobre todo, con trastornos de ansiedad, depresión, dependencia de sustancias e hiperactividad).
 
Todavía hay muchas lagunas en el conocimiento del curso clínico, de los factores de riesgo y de la historia familiar y se carece de datos sobre la adición al sexo en mujeres.
 
Referencia: Enrique Echeburúa Odiozola. Adicciones. Revista de socidrogalcohol. Vol. 24, Nº. 4, 2012. págs. 281-286.
 
Fdo. Ignacio González Sarrió.
696102043.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
Colegiado en Valencia.

lunes, 11 de febrero de 2013

INSTRUMENTOS NEUROCOGNITIVOS PARA LA EVALUACIÓN DE LA DEMENCIA Y EL DETERIORO COGNITIVO

 
Instrumentos
- QOL-AD
- Euro-QOL-5D
- ADFACS
- Cubos de Corsi
- Trail Making Test (TMT)
- Test de Stroop
- Test Símbolo-Dígito
- Boston Naming Test (BNT)
- Token Test Abreviado
- Figura compleja de Rey (copia y memoria)
- Free and Cued Selective Reminding Test (FCSRT)
- California Verbal Learning Test II
- Test de Orientación de Líneas (Benton)
- Subtest del VOSP
- Test de asociación controlada de palabras (COWAT)
- Test de evocación categorial semántica
- Test de la Torre de Londres (versión Drexel University)
- Test de Secuencia letras-números (WAIS-III)
 
Test de referencia
- MMSE (versión NORMACODEM)
- MIS (Memory Impairment Screen)
- TAP (Test de acentuación de palabras)
- TB-A (Test Barcelona Abreviado)
- IDDD (Interview for Deteriorarion of Daily living in Dementia)
- GDS (Global Dementia Staging), FAST (Functional Assessment Scale), BCRS (Brief Cognitive Rating Scale)
- CDR (Clinical Dementia Rating)
- NPI (Neuropsychiatric Inventory)
- HDRS (Hamilton Depression Rating Scale)
 
 
fdo.
Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y perito forense.

viernes, 8 de febrero de 2013

LA ENTREVISTA CLÍNICO-FORENSE.

Una última fuente de obtención de información con implicaciones para la fiabilidad de un testimonio procede del ámbito clínico. Los instrumentos usuales de medida clínica están desarrollados sobre la base de que estamos ante un paciente. Por tanto, no tiene interés el estudio de la simulación. Por ello, las entrevistas estructuradas o semi-estructuradas, al igual que los listados de síntomas e instrumentos de medida psicométricos, no cumplen con el propósito de controlar la simulación de un trastorno mental al propiciar información que la facilita. Por ejemplo, ante la pregunta ¿tiene usted dolores de cabeza? (1ª pregunta del SCL-90-R, Derogatis, 2002), el sujeto simulador tiene ante sí un efecto facilitador de respuesta de simulación. Este tipo de preguntas proporcionan al sujeto un camino conducente para la selección de los síntomas asociados a una determinada enfermedad psíquica, con lo que ya sólo sería suficiente que tenga la habilidad precisa para discriminar entre ítem pertenecientes a una patología u otra. Al respecto, los datos muestran que no hay referencias basadas en la entrevista clínica tradicional que lleguen al diagnóstico de simulación (v. gr., Rogers, 1997), a la vez que los sujetos son capaces de simular efectivamente una enfermedad y discriminarla de otras (p. e., Arce, Carballal, Fariña y Seijo, 2004; Arce, Fariña y Pampillón, 2002). Si bien algunos instrumentos psicométricos cuentan con escalas del control de validez de los datos del registro, no son prueba suficiente para establecer fehacientemente simulación porque: a) el diagnóstico de simulación es compatible con la formulación de otras hipótesis alternativas (p. e., Graham, 1992; Roig-Fusté, 1993), b) no clasifica correctamente a todos los simuladores (v. gr., Bagby, Buis y Nicholson, 1995), y c) no proporcionan diagnósticos sino impresiones diagnósticas. En consecuencia, la toma de decisiones fundada única y exclusivamente en estos instrumentos deja la puerta abierta a la comisión sistemática de dos tipos de errores: falsos positivos (catalogar a enfermos reales como simuladores) y errores de omisión (no detectar como simuladores a sujetos que realmente están simulando). Todo ello ha llevado a que se proponga, a fin de minimizar estas fuentes de error, la adopción de una estrategia de evaluación multimétodo (p. e., Rogers, 1997). En este contexto, es donde tiene cabida una entrevista de orden clínico que permita un diagnóstico y sirva de contraste a los datos obtenidos por otros métodos. Así, hemos concretado lo que denominamos Entrevista Clínico-Forense. La entrevista, llevada a cabo por un entrevistador entrenado y con conocimientos de psicopatología, consiste en pedir a los sujetos que relaten en un discurso narrativo libre los síntomas, conductas y pensamientos que tienen en el momento presente en comparación con el estado anterior al delito (esto es, EEAG en el eje V del DSM-IV-TR). Si los sujetos no responden de motu propio, les será requerido por medio de preguntas abiertas, de acuerdo con el eje V del DSM-IV-TR (American Psychiatric Association, 2002), que informen igualmente sobre sus relaciones familiares (EEGAR); relaciones sociales (EEASL) y relaciones laborales (EEASL). Con este procedimiento, se solicita a los sujetos la ejecución de una tarea de conocimiento de los síntomas que padecen en tanto con las entrevistas estructuradas, semi-estructuradas, listados de síntomas e instrumentos psicométricos desempeñan una tarea de reconocimiento de síntomas. Es por ello que la entrevista no es en formato de interrogatorio, sino no directiva y orientada a la reinstauración de contextos. O sea, seguimos el procedimiento de entrevista abierta y en formato de discurso libre seguida de una reinstauración de contextos. Este procedimiento de entrevista se mostró fiable, válido y productivo en la detección de simulación de un trastorno de estrés postraumático ligado a una falsa agresión sexual e intimidación (Arce, Fariña y Freire, 2002), violencia de género (Arce y otros, 2004), accidente de tráfico (Arce, Fariña, Carballal y Novo, 2006) y de un trastorno mental no imputable (Arce, Fariña y Pampillón, 2002).
La obtención de esta información clínica debe ser grabada y procederse al análisis de contenido de la misma. Las categorías de análisis son los síntomas descritos en el DSM-IV-TR. Así, creamos un sistema categorial mutuamente excluyente, fiable y válido, en lo que Weick (1985) ha denominado sistemas de categorías metódicas. Una vez construidas las hojas de registro se marcan los diferentes síntomas detectados. Si bien la gran mayoría de los síntomas, incluidos los más adversos, pueden ser informados directamente por los sujetos (Lewis y Saarni, 1993), algunos sólo pueden observarse. En consecuencia, la detección de las categorías responde a dos métodos complementarios: expresión directa del sujeto e inferencias de los codificadores tras analizar los protocolos. Por ejemplo, el deterioro de memoria puede ser manifestado directamente por el sujeto o ser inferido por el codificador tras la entrevista.
Fuente:PERITACIÓN PSICOLÓGICA DE LA CREDIBILIDAD DEL TESTIMONIO, LA HUELLA PSÍQUICA Y LA SIMULACIÓN: EL SISTEMA DE EVALUACIÓN GLOBAL (SEG). Ramón Arce y Francisca Fariña.
 
Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
696102043. Valencia.
 

martes, 5 de febrero de 2013

VALIDEZ Y FIABILIDAD DE LAS DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS.

La estimación de la credibilidad de las declaraciones de los testigos en función de dos parámetros: la validez y la fiabilidad. La validez sirve para establecer la admisibilidad de la prueba para el análisis de contenido en tanto la fiabilidad se relaciona con los indicios de realidad contenidos en la declaración.
 
 
ANÁLISIS DE LA VALIDEZ DE LA DECLARACIÓN
 
El estudio de la validez como prueba de la declaración se aborda a partir del procedimiento completo (v. gr., declaraciones ante la policía o juez, otros testimonios, otras pruebas insertas en el procedimiento) y de las grabaciones de las declaraciones prestadas ante los peritos. Dos son los sistemas que dan entrada a un análisis sistemático de la validez de las declaraciones: El SRA y el SVA.
El SRA, Statement Reality Analysis (Undeutsch, 1967, 1988), aborda el estudio de la validez de la declaración a través de las siguientes categorías:
a) Criterios negativos o de control:
- Carencia de consistencia interna (contradicciones).
- Carencia de consistencia con las leyes de la naturaleza o científicas.
- Carencia de consistencia externa (discrepancia con otros hechos incontrovertibles).
b) Criterios derivados de las secuencias de declaraciones:
- Carencia de persistencia (estabilidad en el tiempo y contextos).
- Declaración inconsistente con la anterior.
Por su parte, el SVA, Statement Validity Analysis (p. e., Steller, 1989), recoge las siguientes categorías de evaluación:
a) Características psicológicas:
- Adecuación del leguaje y conocimientos.
- Adecuación del afecto.
- Susceptibilidad a la sugestión.
b) Características de la entrevista:
- Preguntas coercitivas, sugestivas o dirigidas.
- Adecuación global de la entrevista.
c) Motivación:
- Motivos del informe.
- Contexto del informe o declaración original.
- Presiones para presentar un informe falso.
d) Cuestiones de la investigación:
- Consistencia con las leyes de la naturaleza.
- Consistencia con otras declaraciones.
- Consistencia con otras pruebas.
Como sistema de evaluación global de la declaración proponen el mejor ajuste a una de las siguientes categorías: creíble, probablemente creíble, indeterminado, probablemente increíble o increíble.


LA FIABILIDAD DE LA DECLARACIÓN.
El estudio de la fiabilidad de las declaraciones, esto es, la búsqueda de criterios de realidad en los contenidos de las declaraciones, que se lleva a cabo a partir de las grabaciones de las declaraciones prestadas ante los peritos, ha conformado la gran aportación de la Psicología Forense a la valoración de la prueba. Tres son los sistemas categoriales, basados en el análisis de contenido, propuestos que se han mostrado productivos y efectivos en la estimación de la fiabilidad de la prueba:
·          el Reality Monitoring.
·          el SRA
·          el CBCA.  
El Reality Monitoring, en la propuesta seminal (Johnson y Raye, 1981), establece que las declaraciones verdaderas contienen más atributos contextuales (espacio-temporales) y sensoriales (sonidos, olores, etc.) en tanto las fabricadas incluyen más operaciones cognitivas, esto es, información idiosincrásica (por ejemplo, yo pensé, recuerdo ver, me sentía nervioso). Spörer (1997) amplió a ocho la lista de criterios:
·          Claridad (claridad, viveza en vez de vaguedad).
·          Información perceptual (información sensorial tal como sonidos, gustos o detalles visuales).
·          Información espacial (lugares, ubicaciones).
·          Información temporal (ubicación del evento en el tiempo, descripción de secuencias de eventos).
·          Afecto (expresión de emociones y sentimientos sentidos durante el evento).
·          Reconstrucción de la historia (plausibilidad de reconstrucción del evento tras la información dada).
·          Realismo (plausibilidad, realismo y sentido de la historia) .
·          Operaciones cognitivas (descripciones de inferencias hechas por otros durante el evento). 
 
Los siete primeros se vinculan a veracidad y el octavo a falsedad, resultando más efectiva esta nueva recategorización. El contraste de los resultados de la declaración con las prescripciones del modelo es el procedimiento habitual de validación del origen de los atributos de memoria, pero ésta también puede llevarse a cabo a través de un proceso de razonamiento que implica el análisis de las características cualitativas del trazo, las características de los trazos relacionados, y las suposiciones mnésicas.
 
El SRA (Undeutsch, 1967, 1988), también contiene categorías para la evaluación de la realidad de la declaración. Éstas son:
a) Criterios generales, fundamentales:
 
- Anclaje, fijación espacio-temporal (concreción de la acción en un espacio y tiempo).
- Concreción (claridad, viveza).
- Riqueza de detalles (gran cantidad de detalles en la narración).
- Originalidad de las narraciones (frente a estereotipos o clichés).
- Consistencia interna (coherencia lógica y psicológica).
- Mención de detalles específicos de un tipo concreto de agresión sexual.
b) Manifestaciones especiales de los criterios anteriores:
- Referencia a detalles que exceden la capacidad del testigo (que van más allá de su imaginación o capacidad de comprensión).
- Referencia a experiencias subjetivas (sentimientos, emociones, pensamientos, miedos).
- Mención a imprevistos o complicaciones inesperadas.
- Correcciones espontáneas, especificaciones y complementaciones durante la declaración.
- Autodesaprobación (declaración en contra de su interés).
Con todos estos criterios de decisión se procede a una evaluación conjunta, en la que los dos factores criterios generales y manifestaciones especiales de los criterios generales ponderan positivamente hacia la veracidad, esto es, la presencia de estos criterios indica que la declaración es verdadera, pero su ausencia no implica que sea falsa. Por su parte, la presencia de los criterios de validez los criterios de control y los criterios derivados de las secuencias de declaraciones restarían valor de verdad a la declaración. En todo caso, debe tenerse presente que cada criterio tiene un peso limitado en la determinación categórica (verdadera vs. falsa) o del grado en que una declaración representa algo vivido por el testigo. Además, prescribe el seguimiento de cuatro máximas en la determinación de si la narración describe un evento real o no:
- La intensidad o grado de las manifestaciones en los diferentes criterios.
- El número de detalles de la narración que se relacionan con un criterio (o más).
- Las capacidades del declarante para informar (edad, inteligencia, sugestión).
- Las características del evento narrativo (p. e., complejidad, relevancia).
En 1994, Steller y Köhnken propusieron, a partir de las aproximaciones anteriores, un sistema integrado de categorías que tiene por objeto la evaluación de las declaraciones de menores víctimas de abusos sexuales. El CBCA consta de cinco categorías principales con 19 criterios a evaluar, que son:
 
a) Características generales:
- Estructura lógica (coherencia y consistencia interna).
- Elaboración inestructurada (presentación desorganizada).
- Cantidad de detalles (abundancia de detalles o hechos distintos).
b) Contenidos específicos:
- Engranaje contextual (ubicación de la narración en un espacio y tiempo).
- Descripción de interacciones (cadena de acciones entre el testigo y otros actores).
- Reproducción de conversaciones (réplica de conversaciones).
- Complicaciones inesperadas durante el incidente (por ejemplo, interrupción imprevista).
c) Peculiaridades del contenido:
- Detalles inusuales (detalles con baja probabilidad de ocurrencia).
- Detalles superfluos (detalles irrelevantes que no contribuyen significativamente a los hechos).
- Incomprensión de detalles relatados con precisión (explicitación de detalles que el menor no comprende pero realmente sí tienen sentido).
- Asociaciones externas relacionadas (inclusión de información externa a los hechos en sí pero relacionada con ellos, tal como en una agresión sexual recordar conversaciones anteriores sobre este tema).
- Relatos del estado mental subjetivo (referencias a sentimientos, emociones o cogniciones propias).
- Atribución al estado mental del autor del delito (referencias al estado mental del agresor y atribución de motivos).
d) Contenidos referentes a la motivación:
- Correcciones espontáneas (correcciones espontáneas o mejoras de la declaración).
- Admisión de falta de memoria (reconocimiento de lagunas de memoria).
- Plantear dudas sobre el propio testimonio.
- Auto-desaprobación (actitud crítica sobre su propia conducta).
- Perdón al autor del delito (la declaración de la víctima favorece al acusado, o evitación de más acusaciones).
e) Elementos específicos de la agresión:
- Detalles característicos de la ofensa (descripciones que contradicen las creencias habituales sobre el delito).
Estos criterios de contenido pueden analizarse como presentes o ausentes, o puntuarse en cuanto a fuerza o grado en que aparecen en la declaración. En cualquier caso, éstos, si se manifiestan, se interpretarán en el sentido de que la declaración es verdadera en tanto que de su ausencia no puede desprenderse que sea falsa. Sobre el punto de corte para discriminar entre declaraciones propias o no de realidad, Steller (1989) encontró que las declaraciones verdaderas contenían, al menos, 7 criterios de veracidad.
 
Fuente: PERITACIÓN PSICOLÓGICA DE LA CREDIBILIDAD DEL TESTIMONIO, LA HUELLA PSÍQUICA Y LA SIMULACIÓN: EL SISTEMA DE EVALUACIÓN GLOBAL (SEG). Ramón Arce* y Francisca Fariña**
*Departamento de Psicología Social, Universidad de Santiago de Compostela . ** Área de Psicología Básica, Universidad de Vigo
Fdo. Ignacio González sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
grupopsico@cop.es
696102043.