viernes, 26 de octubre de 2012

VII CONGRESO DE PSICOLOGÍA JURÍDICA Y FORENSE.


La Sociedad Española de Psicología Jurídica y Forense y el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid anuncian la celebración del VII Congreso (Inter)Nacional de Psicología Jurídica y Forense en el que se aborda cualquier problemática que relacione psicología y ley (testimonio, penitenciaria, delincuencia, forensía, protección de menores, victimización, evaluación del riesgo, violencia familiar y de género, deontología, …) orientándose principalmente a la transferencia (de la investigación científica al desempeño profesional) y difusión (prácticas profesionales) del conocimiento. El congreso se estructura en torno a conferencias plenarias, comunicaciones libres, simposios temáticos, mesas de expertos y sesiones aplicadas.

Sede del Congreso: LASEDE del COAM, calle Hortaleza 63, Distrito Centro de Madrid (Madrid).

Calendario:

a) Fecha de celebración: 13-15 de febrero de 2013.

b) Inscripción pronto pago: hasta el 30 de noviembre

c) Propuestas de participación: 1 de diciembre de 2012

d) Respuesta a las propuestas de participación: 15 de diciembre de 2012.

Para más información dirigise a la página Web de la SEPJF:

 http://www.usc.es/sepjf/

lunes, 15 de octubre de 2012

LA RELACIÓN ENTRE LOS MECANISMOS DE DEFENSA Y LAS RELACIONES SENTIMENTALES NO RESUELTAS.


Superar una ruptura, aceptar sin sufrimiento excesivo el final de una relación, puede para algunas personas convertirse en una pesadilla. La no resolución del conflicto pasa ineludiblemente por la incapacitación del individuo para el inicio de una nueva vida sentimental.

El refranero popular hace referencia a este tipo de mal psicológico con frases como "la mancha de mora con otra mora se quita" o "no hay mal que cien años dure", estas frases sugieren y aconsejan a la persona doliente que la mejor forma de afrontar una pérdida es relativizar su importancia, no obstante la realidad nos dice que en ocasiones la pérdida no se elabora correctamente impidiendo de esta forma cerrar el círculo.

De modo que, cabe preguntarse si existen patrones de comportamiento comunes en las personas que sufren este trastorno o conducta disfuncional. Lo cierto es que sí. Es de sobra conocido que, en general, las personas frente a los conflictos y amenazas de origen interno o externo, reaccionamos desplegando una serie de "mecanismos de defensa" llamados también "Estrategias de afrontamiento". Veamos cuales suelen estar presentes en las personas que no pueden, por si solas, superar  una ruptura sentimental y quedan, por tanto enganchados al recuerdo de la persona amada y a la esperanza (inútil) de una posible reconciliación.

Algunos de estos mecanismos de defensa son consecuencia del conflicto, otros pueden sin embargo, estar presentes antes del mismo.

Agresión pasiva.
Es un mecanismo de afrontamiento que surge como consecuencia del conflicto emocional interno, el individuo puede llegar a interiorizar que personas de su entorno han contribuido a la ruptura de manera indirecta, esta idea no termina de aceptarla abiertamente, no obstante dicho conflicto puede provocar agresividad hacia los demás de forma indirecta y no asertiva, de forma que la persona muestra una máscara externa de abierta sumisión a los demás, pero detrás esconde en realidad resentimiento y hostilidad. Este resentimiento reaviva el conflicto y lo perpetua.

Anticipación.
El sujeto anticipa una serie de estados y reacciones emocionales asociadas al conflicto frente a situaciones que todavía no se han producido. Se trataría de una excesiva reactividad provocada por expectativas no realistas.

Comportamiento Impulsivo.
El individuo afronta el conflicto emocional a través de la acción más que de la reflexión, dando lugar  a la pérdida en el control de los impulsos, agresividad, sexo compulsivo, abuso de alcohol y sustancias, etc, tratando con esta conducta paliar el malestar intrapsíquico.

Desplazamiento.
Esta respuesta consiste en convertir algo inicialmente neutro, en fuente de poder para inflingir daño a uno mismo, dotándole así de la capacidad para provocar emociones y respuestas aversivas propias de la situación origen del conflicto. Por ejemplo: "Ver un paisaje, hace recordar a la persona amada".

Devaluación.
El individuo se enfrenta al conflicito emocional interno atribuyendo cualidades exageradamente negativas a sí mismo.

Fantasía autista.
El sujeto se enfrenta al conflicto intrapsíquico mediante fantasías excesivas que sustituyen la búsqueda de relaciones interpersonales, o la resolución del problema.

Formación reactiva.
El conflicto interno hace que la persona sustituya comportamientos, pensamientos o sentimientos que le resultan inaceptables por otros diametralmente opuestos (este mecanismo de defensa suele actuar simultáneamente con el de represión). Por ejemplo: frente al pensamiento "es definitivo, no volverá nunca", el sujeto se dice a sí mismo: "seguro que se da cuenta de cuanto me quiere, recapacita y me llama".

Idealización.
La persona se enfrenta a los conflictos emocionales y amenazas internas o externas atribuyendo cualidades exageradamente positivas a los demás. en este caso es incapaz de observar todos aquellos aspectos desagradables o negativos tanto de la persona amada como de la relación.

Negación.
El individuo se enfrenta al conflicto emocional negándose a reconocer los aspectos dolorosos de la realidad o de las experiencias subjetivas, que por otra parte, son manifiestas para los demás.

Omnipotencia.
La persona cree o actúa como si dispusiera de poderes o capacidades especiales que le hacen superior a los demás. en este caso, cree que podrá convencer a la ex-pareja para que vuelva con él.

Racionalización.
El individuo inventa sus propias explicaciones de lo sucedido, explicaciones tranquilizadoras pero incorrectas, para encubrir las verdaderas motivaciones que rigen sus pensamientos, acciones y sentimientos. Un forma de autoengaño.

Represión.
La persona expulsa de su conciencia o no se da por enterado de los deseos, pensamientos o experiencias que le causan malestar. sin embargo el componente afectivo puede mantenerse activo en la conciencia, desprendido de sus ideas asociadas.

Sublimación.
la persona canaliza sentimientos e impulsos potencialmente desadaptativos en componente socialmente aceptables, por ejemplo: "deportes de contacto para canalizar impulsos agresivos generados por la frustración que le supone la pérdida".

Supresión.
La persona evita intencionadamente pensar en los problemas, deseos, sentimientos o experiencias que le producen malestar.

Fdo.,
Ignacio G. Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta.
696102043.


sábado, 13 de octubre de 2012

HABLAR DE ANSIEDAD ES HABLAR DEL MIEDO A UNO MISMO.


A lo largo de los años he ido vivenciando los múltiples aspectos de la ansiedad, acercándome a ella desde una perspectiva tanto personal como clínica, muchas veces he sido incapaz de entenderla en su totalidad, lo cual me ha llevado a tener una visión fragmentada y parcial de su dimensión, otras veces he podido entender cual es su funcionalidad, es decir, el porque se origina y que sentido tiene.

Cuesta de entender, pero en general, la mayoría de las patologías psicológicas tienen una intención, una finalidad y unos beneficios secundarios, que permanecen ocultos al sujeto paciente. Por ejemplo, cuando una persona que sufre de crisis de pánico dice que "su mayor temor es verse a si mismo incapacitado para luchar por sus seres queridos", ¿qué está queriendo decir?. 

Por una parte,debemos de atender al lenguaje, medio a través del cual damos sentido a las cosas que nos rodean, y fijarnos en la palabra "luchar", cabría preguntarse, ¿qué quiere decir la persona con "luchar"?, ¿luchar contra quién o contra que?. 
La palabra luchar implica que existe la percepción de una amenaza, ¿dónde está esa amenaza?, ¿dónde la percibe?, encontraremos entonces que la persona no puede identificar de manera concreta ese peligro, esa amenaza. Se trata pues, de una amenaza inconcreta, no física, inmaterial. Pero entonces, ¿de dónde surge esa amenaza, ese peligro?. Surge de nosotros mismos, surge de la confrontación entre las demandas externas o mejor dicho, de la percepción subjetiva de dichas demandas que son interiorizadas como amenazas a nuestra integridad y seguridad, y que desbordan nuestra capacidad de respuesta. Pero vayamos un poco más allá, no solo hay una interpretación amenazante y desproporcionada de las demandas externas, sino una desvalorización de uno mismo respecto a la capacidad de reacción frente a las mismas, de forma que interiorizamos que esas demandas son imperiosas y al mismo tiempo vitales y por otra parte nos vemos a nosotros mismos como incapaces de afrontarlas con éxito. 

Llegados a este punto, aparece una nuevo factor añadido, que es la sensación de sentirnos observados, es decir, en tela de juicio, a merced de la opinión de los demás. Además existe la tendencia en este tipo de procesos psicopatológicos, de vincular la valía personal al juicio de terceras personas respecto a la eficacia de la respuesta que hemos procurado, es decir, tendemos a evaluarnos en función de parámetros externos que atribuimos como socialmente deseables y que son del todo exagerados, rígidos e inalcanzables. Es lo que se conoce como deseabilidad social.

De tal forma que, el individuo, poco a poco se va tejiendo una trampa el solo, nada de lo expuesto en los párrafos anteriores existe en la realidad, todo es creado por el propio sujeto, así inevitablemente la persona anticipa una serie de consecuencias catrastróficas que, siguiendo el concepto de la profecía auto-cumplida, se producirán sin ningún género de dudas, confirmando de esta forma los temores y creencias irracionales del sujeto.
Por eso, la ansiedad no es otra cosa que el miedo a uno mismo, y a la capacidad que tenemos de generarnos terror y sufrimiento a nosotros mismos.

Fdo.Ignacio G. Sarrió.
Psicólogo.
696102043.