martes, 31 de julio de 2012

ESTRUCTURA DEL INFORME PERICIAL: Contenidos.

1. DATOS DE IDENTIFICACIÓN.
- Nombre del perito o peritos.
- Titulación académica, acreditaciones, etc.
- Número de colegiado.
- Persona o entidad que solicita el informe.
- Nombre de la persona evaluada.

2. PROCESO DE EVALUACIÓN.
- Motivo de realización de la evaluación.
- Período en que se ha efectuado la evaluación.
- Metodología (especificación concreta de técnicas e instrumentos).

3. ANTECEDENTES.
4. DESCRIPCIÓN DE LOS DATOS Y RESULTADOS OBTENIDOS EN LA EXPLORACIÓN CLÍNICA.
5. DESCRIPCIÓN DE LOS DATOS OBTENIDOS EN LA EXPLORACIÓN PSICOMÉTRICA Y DEMÁS PRUEBAS COMPLEMENTARIAS.
6. VALORACIÓN FORENSE DE LAS CONCLUSIONES.
7. CONSIDERACIONES.
8. FECHA DE EMISIÓN DEL INFORME Y FIRMA DEL/LOS PROFESIONAL/ES.

Ref. Bibliográfica:
Documento extraído del "Manual de Neuropsicología Forense: de la clínica a los tribunales. Adolfo Jarne y Álvaro Aliaga. Edit. Herder. 2010.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y forense.
colegiado en Valencia.
grupospsicojuridica@gmail.com
696102043.

lunes, 16 de julio de 2012

LA PRUEBA PERICIAL PSICOLÓGICA EN VIOLENCIA DE GÉNERO. Cap. VI: Valoración de la Credibilidad del Testimonio.

V. VALORACIÓN DE LA CREDIBILIDAD DEL TESTIMONIO.

La valoración pericial y estimación de la veracidad del testimonio, en el contexto jurídico, resulta imprescindible en los asuntos de violencia psicológica y en situaciones de malos tratos, en la mayoría de los casos por la falta de testigos y de otro tipo de pruebas, porque estas agresiones se producen en el ámbito privado, porque además puede pasar un tiempo hasta que se presenten las denuncias, dificultando así la obtención de la prueba que suele basarse, únicamente, en la declaración de la víctima. 
La idea básica para valorar la credibilidad de un testimonio es que la memoria de lo percibido y lo imaginado, lo realmente ocurrido y lo que no se ha vivenciado, presenta características diferentes.
A grosso modo se evaluará y analizará la congruencia emocional, si su afecto es adecuado a lo relatado, la ausencia de estereotipos intelectualizados, si la información ofrecida en la entrevista forense posee consistencia y coherencia lógica y psicológica, etc.
Todo ello con el objetivo de aumentar e incrementar la validez y fiabilidad de la valoración realizada y como estrategia de apoyo para reforzar las conclusiones del dictamen pericial.
Se tendrá en cuenta, asimismo, las escalas de control de la validez de las respuestas, sinceridad, distorsiones y otras escalas de diversas pruebas e instrumentos psicométricos.
Aunque esto no es suficiente para concluir veracidad o simulación, sí nos ayuda en la conclusión final sobre la misma. Se valorará asimismo la presencia o ausencia de concordancia inter-medidas.
Es preciso reconocer que en la actualidad no existen instrumentos psicológicos que nos permitan valorar la credibilidad del testimonio de los adultos de una manera indubitada.
Es por ello que consideramos que la información sobre credibilidad del testimonio debe considerarse como un instrumento de apoyo y nunca como una herramienta única sobre la cual se base la toma de decisiones judiciales. (Godoy, Higueras, 2005).
En recientes estudios e investigaciones sobre la credibilidad del testimonio en adultos, Arce y Fariña han diseñado un protocolo psicológico forense de evaluación, el Sistema de Evaluación Global, un procedimiento adaptado al contexto legal español que evalúa la realidad de la huella de memoria y la huella psíquica con el control de la simulación. Se fracciona la estimación de la credibilidad de las declaraciones en función de dos parámetros: la validez y la fiabilidad. La validez sirve para establecer la admisibilidad de la prueba para el análisis de contenido, en tanto la fiabilidad se relaciona con los indicios de realidad que contiene la declaración. (Ver Arce y Fariña, 2005).
En base a diversos criterios de contenido y en función de su presencia o ausencia,  fuerza o grado en que aparecen, se establecerá que una declaración es más o menos verdadera. En cualquier caso, la presencia de criterios, si se manifiestan, se interpretará en el sentido de que la declaración es más o menos creíble o verdadera, en tanto que de su ausencia no puede desprenderse que sea falsa.

Bibliografía en artículo original: "La Prueba Pericial psicológica en asuntos de Violencia de Género". Laura Fátima Asensi  Pérez. Revista Internauta de Práctica Jurídica. Nº 21, enero-junio 2008, pp, 15-29.

Fdo: Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. psicoterapeuta y perito forense.
grupospsicojuridica@gmail.com
Coordinador  grupo "Psicolegalyforense".
696102043.

lunes, 9 de julio de 2012

LA PRUEBA PERICIAL EN VIOLENCIA DE GÉNERO: Cap. V. PROTOCOLO DE EVALUACIÓN.

V. EVALUACIÓN PERICIAL PSICOLÓGICA EN ASUNTOS DE MALOS TRATOS. 

1.    PROTOCOLO DE EVALUACIÓN

Un protocolo fiable de evaluación psicológica forense en situaciones de malos tratos debe tener en cuenta, principalmente, tres aspectos o áreas de valoración (Navarro, Navarro, Vaquero, y Carrascosa, 2004):
En primer lugar establecer que el maltrato y la violencia psicológica ha tenido lugar, en segundo lugar valorar las consecuencias psicológicas (lesión psíquica o secuelas) de dicho maltrato, y por último, establecer y demostrar el nexo causal entre la situación de violencia y el daño psicológico (lesiones psíquicas y secuelas emocionales). Añadiríamos al protocolo anterior una cuarta área de valoración: la credibilidad del testimonio.

1.1.AREAS DE EVALUACIÓN.
A)    Constatar la existencia de maltrato. se verifica mediante entrevista clínico-forense y diversos cuestionarios, que ha vivido una situación de malos tratos, evidenciando la existencia de una situación de maltrato psicológico. Se evalúan las características demográficas, la historia de la victimización, las circunstancias del maltrato, los trastornos psicopatológicos y la reacción del entorno. Se valorará si el testimonio ofrecido por la periciada es congruente con la información que conocemos sobre la violencia de género y violencia psicológica. Si refiere en su narración diferentes conductas abusivas, y coherente con alguna de las teorías sobre las causas, mantenimiento y procesos de la violencia. Así, la víctima puede referir e informar la vivencia de algunas de las diversas formas de violencia psicológica, o su información ser congruente con el ciclo de la violencia, valorando el perito los procesos psíquicos de mantenimiento en esta situación.
 
Se analizará, asimismo, la vulnerabilidad y personalidad previa de la víctima, las relaciones interpersonales con el maltratador, la existencia de hijos y la relación con los mismos, antecedentes personales, de salud, familiares, educacionales, sociales y laborales. Y se establecerá un análisis longitudinal del funcionamiento de la víctima y sus vivencias.

Valorar si las conductas de las que se siente objeto se convierten en traumáticas y estresantes, suponiendo asimismo una amenaza para su integridad física y/o psicológica.

En la evaluación en casos de malos tratos, si la mujer es madre estaremos ante más de una víctima de violencia psicológica, por lo que será necesario evaluar también a los niños inmersos en situaciones de malos tratos. Con todos estos datos podemos concluir si la mujer ha sido víctima de malos tratos, constatando la existencia de violencia psicológica.

B)    Consecuencias psicológicas. Daño psíquico y secuelas, Posteriormente, el perito evaluará las consecuencias psicológicas (y repercusiones sociales, familiares, laborales) que la víctima de violencia doméstica haya sufrido. Se verificará la existencia de una lesión psíquica como consecuencia de la agresión física y/o psicológica, así como posibles secuelas (estabilización y cronificación de las alteraciones psicológicas). La dificultad de valorar las secuelas emocionales, consideradas como crónicas e irreversibles, se basa en la evaluación a posteriori por parte del perito, no siendo fácil delimitar el daño psíquico del funcionamiento previo de la víctima (Ver Echeburúa, Corral y Amor, 2004). Otra dificultad consiste en la necesidad de establecer un pronóstico, facilitándose esta labor si la víctima ha estado previamente en tratamiento, y mediante informe profesional se transmite el motivo, evolución y, en su caso, cronicidad de las secuelas emocionales. Se procederá, ya en esta fase evaluativa, a la valoración mediante entrevistas y tests psicométricos científicamente validados, evaluando la presencia y niveles de depresión, ideación suicida, trastornos de ansiedad, alteración del sueño, trastornos de la alimentación, autoestima, trastornos de personalidad, trastorno por estrés postraumático.

Valorar su funcionamiento cognitivo, si aparecen estados disociativos en forma (por ejemplo, de pérdidas de memoria, probablemente como función protectora para reducir su dolor psicológico), valoración de su sistema de significados, relaciones interpersonales, rasgos de personalidad, etc.

Es conveniente la realización de inventarios específicos de violencia y maltrato psicológico contra las mujeres , entrevistas para víctimas de maltrato doméstico e inadaptación. La utilización de diferentes pruebas para medir las mismas variables aumenta la fiabilidad y la inferencia causal, mediante la comparación inter-medida. Se evaluará sintomatología de origen psicosomático asociada a altos niveles de ansiedad, tales como ataques de pánico, dolores musculares, nerviosismo, otros problemas físicos, dificultades respiratorias. Ello puede estar originado por un estado de alerta continuado, debido al miedo, al terror que supone la creencia ciega de que las amenazas se pueden cumplir, y el temer por su integridad o la de sus hijos, lo cual genera alteraciones en el organismo.

El Trastorno postraumático es, a la fecha, uno de los pocos trastornos que reconoce la relación existente entre los síntomas de la víctima y la situación vivida, facilitando la explicación y demostración del nexo causal entre violencia y daño psíquico. Esta categoría diagnóstica es de las más apropiadas para describir las consecuencias psicológicas en las víctimas de malos tratos. Según diversos estudios, aparece en alrededor del 60-70% de mujeres maltratadas (Ver Rincón, 2004), incluso cuando indicadores y síntomas de otros trastornos puedan estar presentes o se solapen, como puede ser el caso de la depresión.

Si se diagnostica un trastorno por estrés postraumático, muy habitual en estos asuntos, hay que tener en cuenta que dicho trastorno puede ser agudo o crónico, y de inicio inmediato o demorado. Con el paso del tiempo, algunas respuestas de reexperimentación, como las pesadillas y los trastornos del sueño, suelen desaparecer o remitir, aunque son frecuentes en los primeros momentos después del incidente de victimización. El daño psíquico conforma la denominada huella psíquica del delito y, como tal, puede aportarse como prueba de cargo. Así, si se diagnostica un TEPT, la medida del mismo sería considerada la huella psicológica, pudiendo haber otras medidas indirectas potenciadoras del trastorno por estrés postraumático (Arce y Fariña, 2005).

C)    El nexo causal. Si tras la constatación de episodios de violencia psicológica y de sintomatología compatible con las secuelas características de maltrato y de concluir, por tanto, que la mujer o los niños inmersos en situaciones de violencia padecen algún tipo de consecuencias psicológicas, se procederá a establecer el nexo causal entre ambas. La existencia de “daño psíquico” o lesión psíquica debe acreditarse utilizando la misma metodología diagnóstica que para cualquier otro cuadro psicopatológico. Se considerará una dimensión clínica-diagnóstica, una dimensión psicopatológica (insistiendo y valorando tanto el proceso como el desarrollo), una dimensión vincular (estableciendo el nexo causal entre la situación de maltrato y las consecuencias psicológicas), una dimensión , que algunos autores llaman “práxica” (que se refiere a cualidades, habilidades y aptitudes mentales de la víctima, y a su conservación, disminución o pérdida), y una dimensión cronológica o temporal en la que se pretende determinar la transitoriedad o cronicidad de las secuelas o trastornos psicológicos diagnosticados.

- Criterios de causalidad: 

Así, para establecer la relación de causalidad entre un suceso o vivencia y el resultado lesional originado, deberán valorarse los siguientes criterios: (Orengo, 2004). 

a) El criterio etiológico, que se basa en conocer la realidad de la situación traumática.
b) El criterio topográfico, que pretende establecer las consecuencias de la vivencia traumática.
c) El criterio cronológico, que establece la relación temporal entre las agresiones y las consecuencias.
d) El criterio cuantitativo que considera la intensidad del agente que se considera estresante y su relación con la gravedad de las lesiones o secuelas originadas.
e) El criterio de continuidad sintomática que se aplica en los casos en que las secuelas se manifiestan o siguen manifestando cierto tiempo después o con bastante posterioridad al momento de la situación o vivencia estresante.

Una duda que puede surgir es la relacionada con la consideración de sus antecedentes como una concausa preexistente o, por el contrario, debemos considerar que ante semejante trauma lo previo pierde valor concausal. Parece lo más idóneo pensar que en las situaciones de violencia psicológica en contextos de malos tratos, cualquier persona podría sufrir y padecer diversos trastornos a causa de ello, aun sin antecedentes, por lo que la postura correcta sería considerar que si una situación traumática es lo suficientemente intensa, es en si misma generadora de lesión psíquica y, por tanto, causa directa de la misma.

3. VICTIMIZACIÓN SECUNDARIA.

El daño psíquico padecido por las víctimas de malos tratos, más la vulnerabilidad de tales víctimas, lleva a que sea fácil reforzar su victimización, haciéndoles “revivir” varias veces su sufrimiento en una relación asistencial (médica, jurídica, psicológica, social, etc.) generadora de una re-victimización, obligando a contar la historia de su trauma, con el consiguiente riesgo de recaída en el daño o dolor padecidos. Aumentará la sintomatología y el daño psíquico cuando la víctima entre en el proceso judicial, produciéndose la victimización secundaria.

Es la respuesta que da el sistema a una víctima, que la hace de nuevo revivir su papel de víctima, con el agravante que esta nueva victimización se da por parte de las instancias de las que ella espera ayuda y apoyo. Esta vez no es sólo víctima de un delito, sino de la incomprensión del sistema.

Bibliografía en artículo original: "La Prueba Pericial psicológica en asuntos de Violencia de Género". Laura Fátima Asensi  Pérez. Revista Internauta de Práctica Jurídica. Nº 21, enero-junio 2008, pp, 15-29.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
"Psicolegalyforense"
Psicólogo Colg. Valencia. Perito de parte.


viernes, 6 de julio de 2012

LA PRUEBA PERICIAL PSICOLÓGICA EN VIOLENCIA DE GÉNERO: Cap. IV. Síndromes en las Víctimas.

CUADROS SINDRÓMICOS MÁS HABITUALES EN LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO.

Tanto el síndrome de la mujer maltratada, la espiral de la violencia, el síndrome de adaptación paradójica a la violencia doméstica, así como el trastorno por estrés postraumático en al subtipo complejo (aún no reconocido por los Manuales diagnósticos al uso), explican tanto el mantenimiento de la mujer en las situaciones de malos tratos y la incapacidad de las víctimas para protegerse a sí mismas frente a la violencia de género, como las secuelas psicológicas que dichos malos tratos le provocan.

TEPT y TEPT Complejo.

El trastorno de estrés postraumático es una alteración psíquica que aparece, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (CIE 10, 1992), cuando la persona ha sufrido una agresión física o una amenaza para la vida propia o de otra persona, y cuando la reacción emocional experimentada implica una respuesta intensa de miedo, horror o indefensión. El suceso vivido no tiene que encontrarse necesariamente fuera del marco habitual de la experiencia humana. 

Entre los factores que predicen el desarrollo del TEPT se encuentran la frecuencia, severidad y duración de la violencia. Con respecto a la violencia psicológica, es una variable de predicción del miedo más fuerte que la propia violencia física y es más predictiva para el  desarrollo del TEPT. Las agresiones son consistentes, repetidas e imprevisibles lo que mantiene un elevado nivel de estrés. Todo ello unido al sentimiento de indefensión dará lugar a un trastorno por estrés postraumático (TEPT) sostenido y crónico.

TEPT Complejo describiría perfectamente lo problemas y efectos producidos por una exposición prolongada y continuada a estresores traumáticos interpersonales, como puede ser la violencia en contextos de malos tratos, capaces de provocar una afectación intensa en la personalidad de la mujer y de los niños maltratados o expuestos a situaciones violentas. Esta categoría describiría perfectamente aquellos casos de situación traumática prolongada y sostenida, de tal manera que la exposición prolongada a dicha situación, como ocurre en los malos tratos continuados, condicionaría y explicaría la desestructuración y cambios de la personalidad en la mujer víctima de violencia, de su identidad y de sus relaciones, así como las alteraciones profundas a todos los niveles del funcionamiento psicológico.

Los criterios propuestos por Herman para el diagnóstico del Trastorno por Estrés Postraumático Complejo (Herman, 2004) indican una historia de sometimiento a un control totalitario por un período prolongado (meses o años), así como oscilaciones en la regulación del afecto e impulsividad, alteraciones en conciencia y atención , alteraciones en la percepción del sí mismo, alteración de la percepción de la figura del abusador, del intimidador, alteraciones en la relación con otros, somatizaciones y alteración del sistema de significados.


Información extraída del artículo de Laura Fátima Asensi Pérez."La Prueba Pericial psicológica en asuntos de Violencia de Género". Revista Internauta de Práctica Jurídica. Nº 21, enero-junio 2008, pp, 15-29.
Bibliografía en el atículo original.
fdo. Ignacio González Sarrió. Psicólogo Colegiado en Valencia. Periciales de parte.

jueves, 5 de julio de 2012

CUSTODIA COMPARTIDA: CRITERIOS DE ATRIBUCIÓN.


Criterios de atribución de la custodia compartida.

En general, el juez y los peritos psicólogos van a tener en cuenta para la adjudicación de la custodia compartida, que se cumplan los siguientes requisitos o criterios.

4.1. Las aptitudes personales de los progenitores.

a) la capacidad de los padres para mantener un acuerdo de cooperación activo y de corresponsabilidad. (predisposición al diálogo).

b) La capacidad  de los padres para mantener un modelo educativo común.

c) La baja conflictividad entre los padres. (relación correcta, educada y adulta).

d) La relación previa y coetánea a la ruptura de los padres con sus hijos. (Grado de implicación en el cuidado y atención de los hijos antes de la ruptura, situación de paridad entre los cónyuges, tanto en lo económico como en a nivel de dedicación al cuidado de los hijos).

4.2. La proximidad de los domicilios de los padres.

4.3. La disponibilidad de los padres para mantener el trato directo con los hijos en el periodo alterno correspondiente.

4.4. Medios materiales suficientes.

4.5. La edad de los hijos.

A menor edad, mayor alternancia.

4.6. La voluntad de los menores.

4.7. El resultado de los informes exigidos legalmente.

El informe pericial psicológico proporciona al juez elementos precisos y preciosos para acordar la custodia compartida, debiéndose probar la bondad del régimen recabando un previo informe técnico.

La inexistencia de informe favorable es la causa más común de denegación de la custodia compartida.

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo Colegiado en COP Valencia. Máster en Psicología Clínica y Salud (ADEIT). Máster en Dirección y Gestión de RR.HH (COP Valencia). Psicólogo General Sanitario (Consellería de Sanidad). CAP y Experto Docente SERVEF. Doctorando en Psicopatía Juvenil (Facultad de Psicología de Valencia). Coordinador “psicolegalyforense”.

móvil trabajo: 696102043.












LA PRUEBA PERICIAL PSICOLÓGICA EN VIOLENCIA DE GÉNERO: Cap III. Consecuencias Psicológicas de la Violencia.

III. CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA VIOLENCIA.

Para valorar la violencia doméstica y el daño psiquíco asociado, debemos centrarnos en el padecimiento, consecuencias y secuelas de la víctima y no tanto en el comportamiento e intencionalidad del agresor.

LAS CONSECUENCIAS PSICOPATOLÓGICAS MÁS FRECUENTES DE LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA EN SITUACIONES DE MALOS

- Trastorno por estrés postraumático (TEPT)

- Depresión

- Trastornos de ansiedad (ansiedad generalizada, ataques de pánico, agorafobia...)

- Trastornos de la alimentación

- Alteraciones del sueño

- Abuso y dependencia de sustancias

- Problemas psicosomáticos

- Baja autoestima

- Problemas crónicos de salud

- Inadaptación. Aislamiento.

- Problemas de relación social/familiar/laboral

- Suicidio.


Información extraída del artículo de Laura Fátima Asensi Pérez."La Prueba Pericial psicológica en asuntos de Violencia de Género". Revista Internauta de Práctica Jurídica. Nº 21, enero-junio 2008, pp, 15-29.
Bibliografía en el atículo original.
fdo. Ignacio González Sarrió. Psicólogo Colegiado en Valencia.

miércoles, 4 de julio de 2012

LA PRUEBA PERICAL EN Violencia de Género: Cap. II. La Violencia Psicológica.

II. LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA.

Existen tres tipos de violencia interrelacionadas y que se dan en toda situación de malos tratos:
-      El maltrato físico.
-      El maltrato psicológico.
-      El maltrato sexual.
El objetivo común de todos ellos es el control de la víctima. Entendemos pues la violencia psicológica, en aras a su evaluación, tanto como proceso violento en sí mismo, como efecto de cualquier tipo de agresión violenta. 

El ciclo de la violencia. (Walker, 1979).  Pasa por un estado de tensión, inmovilidad y culpabilidad en la mujer víctima que refuerza el comportamiento del agresor, una fase de explosión violenta, de descarga de toda la tensión acumulada que provoca en la mujer un estado de indefensión aprendida que le impide reaccionar, y una fase de arrepentimiento o “luna de miel” que, básicamente es un proceso de manipulación afectiva. Una vez conseguido el perdón, el maltratador se siente seguro y empezará de nuevo con las agresiones y abusos, provocando cada vez mayor dependencia y falta de control en la mujer, produciéndose una escalada de la violencia, siendo el quien tiene el control de estos ciclos.

La violencia psíquica es inherente a la violencia física o puede ser un anuncio de la misma, o bien se puede dar independientemente de las agresiones. Es una forma de maltrato, un conjunto heterogéneo de actitudes y comportamientos, en todos los cuales se produce una forma de agresión psicológica, pero a diferencia del maltrato físico, es sutil y más difícil de percibir, detectar, valorar y demostrar. Se desvaloriza, se ignora y se atemoriza a una persona a través de actitudes o palabras. La violencia psíquica se sustenta a fin de conseguir el control, minando la autoestima de la víctima, produciendo un proceso de desvalorización y sufrimiento. Este tipo de violencia “invisible” puede causar en la víctima trastornos psicológicos, desestructuración psíquica, agravar enfermedades físicas o, incluso, provocar el suicidio.

Manifestaciones de la violencia psicológica , según diversos autores podemos clasificar diferentes conductas de violencia psicológica habituales en las situaciones de malos tratos:

Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir, poner en tela de juicio la cordura de la víctima.
Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o castigos monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia, haciéndole pedir dinero, solicitando justificación de los gastos, dándole un presupuesto límite, haciendo la compra para que ella no controle el presupuesto, etc.
Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades, restringir las relaciones con familiares, etc.
Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la propiedad. Mostrar armas. Cambios bruscos y desconcertantes de ánimo. El agresor se irrita con facilidad por cosas nimias, manteniendo a la víctima en un estado de alerta constante.
Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños, hacer daño a los animales domésticos, amenazar con irse o echar al otro de casa.
Desprecio y abuso emocional: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones importantes sin consultarle, utilización de los hijos, prácticas de privilegios masculinos.
Se la denigra intelectualmente, como madre, como mujer y como persona.
Negación, minimización y culpabilización.

El 81% de las mujeres maltratadas ha intentado o ha pensado suicidarse. El citado informe refleja que el 63 por ciento de las mujeres maltratadas intentó suicidarse y requirió asistencia médica para salvar su vida. Ver (Lorente, Sánchez y Naredo, 2006).

Información extraída del artículo de Laura Fátima Asensi Pérez."La Prueba Pericial psicológica en asuntos de Violencia de Género". Revista Internauta de Práctica Jurídica. Nº 21, enero-junio 2008, pp, 15-29.
Bibliografía en el atículo original.
fdo. Ignacio González Sarrió. Psicólogo Colegiado en Valencia.

RECORD DE VISITAS EN EL BLOG.

Os presento la publicación más visitada de todo el blog con 942 visitas en 4 meses:

"Como hacer bien un Informe Pericial de Guardia y Custodia". Lunes 20 de febrero de 2012.

Saludos.
Ignacio González Sarrió.
grupopsico@cop.es

martes, 3 de julio de 2012

LA PRUEBA PERICIAL PSICOLÓGICA EN VIOLENCIA DE GÉNERO. Cap. I: Tipos de Violencia.


I. CONCEPTOS DE VIOLENCIA.

Violencia: Definición de la OMS; “el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona, un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daño psicológico, trastorno del desarrollo o privaciones.” 

Definición de violencia familiar: (Cantera, 2002) como “un comportamiento consciente e intencional que, por acción o inhibición, causa a otro miembro de la familia un daño físico, psíquico, jurídico, económico, social, moral, sexual o personal en general”. 

Violencia de Género: (ONU): “cualquier acto o intención que origina daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a las mujeres. Incluye las amenazas de dichos actos, la coerción o privación arbitraria de libertad, ya sea en la vida pública o privada”. 

La violencia de género es conceptualizada por la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (Ver Ley 1/2004), como “una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas por sus agresores carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión y que tiene como resultado un daño físico, sexual o psicológico”.

Información extraída del artículo:

Laura Fátima Asensi  Pérez. "La Prueba Pericial psicológica en asuntos de Violencia de Género". Revista Internauta de Práctica Jurídica. Nº 21, enero-junio 2008, pp, 15-29.
Bibliografía en el atículo original.
fdo. Ignacio González Sarrió. Psicólogo Colegiado en Valencia.