lunes, 21 de mayo de 2012

Psychopathic Personality Inventory (PPI)

El PPI, es un Inventario creado por Lilienfeld en 1990, que busca la detección de rasgos de psicopatía en personas NO delincuentes. Se construyo sobre una muestra de "estudiantes Universitarios". consta de 187 ítems que se puntuan sobre 4 puntos en una escala tipo Likert.

El análisis factorial encontró 8 escalas, que proporcionan una puntuación total que indica el global de psicopatía.

Los 8 Factores del PPI:

1º. Egocentrismo Maquiavélico.
Disposición cruel a manipular y aprovecharse de los otros.

2º. Capacidad Social.
Impacto interpersonal y habilidad para influenciar  a otros.

3º. Insensibilidad al Miedo.
Disposición para enfrentar riesgos y ausencia de ansiedad anticipatoria.

4º. Frialdad Emocional.
Frialdad, ausencia de culpa y de empatía.

5º. Inconformismo Compulsivo.
Desprecio flagrante por todo lo que es tradicional.

6º. Atribución externa de la culpa.
Tendencia a atribuir la responsabilidad de los errores propios a otros.

7º. Ausencia de metas para el futuro.
Actitud despreocupada hacia el futuro.

8º. Inmunidad al Estrés.
Sangre fría y ausencia de tensión en situaciones que habitualmente generan ansiedad.

Fdo.
Ignacio González Sarrió.
"Psicolegalyforense"
Grupopsico@cop.es

viernes, 18 de mayo de 2012

Factores de la Escala de Psicopatía APSD.

Factores e items de psicopatía que define la APSD.

La APSD (Antisocial process Scrennig Device) es una escala que recoge rasgos de psicopatía presentes en la infancia, cuenta con  20 ítems englobados en tres dimensiones conductuales. Se trata de una escala cumplimentada por los padres (padre o madre) y por un profesor. Dirigido a niños de edades comprendidas entre los 6 y los 13 años, se puntua según tres alternativas; TF (totalmente falso), AV (a veces verdadero), SV (siempre verdadero).

A continuación se presentan los tres factores y sus items. Los marcados con * son ítems que puntúan inversamente.

Factor 1: Insensibilidad Emocional (IE).

3. Preocupación por los trabajos escolares*.
7. Mantiene sus promesas*.
12. Se siente mal o culpable*.
18. Se preocupa de los sentimientos de los otros*.
19. No muestra emociones.
20. Le gusta mantener los mismos amigos*.

Factor 2: Narcisismo (NAR).

5. Las emociones parecen poc profundas.
8. Fanfarronea excesivamente.
10. Utiliza o estafa a otros.
11. Provoca a los demás.
14. Puede ser encantador pero parece insincero.
15. Se enfada cuando le corrigen.
16. Piensa que es mejor que nadie.

Factor 3: Impulsividad (IMP).

1. Culpa a otros de sus errores.
4. Actúa sin pensar.
9. Se aburre facilmente.
13. Participa en actividades peligrosas.
17. No planifica el futuro.



Fdo.
Ignacio González Sarrió.
"Psicolegalyforense"

miércoles, 16 de mayo de 2012

RELACIÓN EMPÍRICA ENTRE PSICOPATÍA Y TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD

Históricamente, el Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) ha sido utilizado como sinónimo del término de psicopatía en adultos. De forma paralela, el Trastorno Disocial (TD) y el Trastorno Negativista Desafiante (TND) a veces se emplean como sinónimos de la psicopatía juvenil. Sin embargo, estos trastornos difieren de la psicopatía en importantes aspectos. 

Por ejemplo, en los adultos, la relación entre la psicopatía y el TAP es asimétrica. En un estudio sobre delincuentes, aproximadamente el 90% de los psicópatas cumplía criterios de TAP, pero solamente el 25% de los diagnosticados con TAP podía considerarse como psicópata (Hare, 1985).  

Surge una relación con una asimetría similar cuando se compara el TD y la psicopatía medida con la PCL-YV. Forth y Burke (1998) han informado que la casi totalidad de los adolescentes delincuentes (97-100%) cumple un diagnóstico de TD; sin embargo, solamente entre el 20% y el 30% de los que presentan TD cumplen el criterio de psicopatía. Ahora bien, una lectura crítica de estos trabajos deja entrever la posibilidad de que la diferencia entre las tasas de prevalencia pueda deberse a las puntuaciones de corte utilizadas. Para la psicopatía se suele considerar una puntuación de corte igual o superior a 30, lo que significa que un joven tiene que cumplir al menos 15 de los 20 criterios (un 75%), mientras que para el TD el punto de corte es de 3 de 15 síntomas (un 20%

Bibliografía:
  • Hare, R.D. (1985). Comparison of procedures for the assessment of psychopathy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 53, 7-16.
  • Forth, A.E., y Burke, H.C. (1998). Psychopathy in adolescence: Assessment, violence, and developmental precursors. En D. Cooke, A. Forth, y R. Hare (Eds.), Psychopathy: Theory, research, and implications for society (pp. 205-230). Dordrecht: Kluwer.
  • Texto referencia: “La Medición de la Psicopatía en el contexto del Sistema de Justicia Juvenil en España”. Teresa Cristina Silva Do Rosário. Universitat de València. Servei de publicacions. 2009.
Fdo:

Ignacio González Sarrió.
“Psicolegayforense”


martes, 15 de mayo de 2012

¿QUÉ SON LOS CELOS?.

Los celos: Artículo de Opinión.

¿Qué son los celos?, ¿cómo nos afectan?, ¿se pueden controlar?, ¿porque existen personas con mayor tendencia a desarrollarlos que otras?, ¿cuales son las características de personalidad que hacen a una persona susceptible de ser celosa?, ¿afecta el esquema familiar en el que hemos vivido, en el posterior desarrollo de las celopatías?, ¿qué variables son las más decisivas en la aparición y modulación de la patología?, ¿Qué emociones están implícitas y subyacen a este trastorno?.

Los celos son un trastorno expresado en tres niveles; emocional, conductual y cognitivo, los tres afectados en mayor o menor medida. Es por tanto, un trastorno de base cognitiva y de expresión afectivo -emocional y conductual. 

Todo celópata, tiene interiorizadas una serie de creencias e ideas des-adaptativas, en relación al sexo opuesto y a las relaciones afectivas con este, esas creencias, con base en la educación, el contexto familiar de origen, la infancia y en las interacciones sociales cercanas, condicionan de manera muy significativa la capacidad del individuo de contemplar a los demás (y a los hechos que se suceden a su alrededor), de manera clara y objetiva. Por lo tanto, son las mismas distorsiones de la realidad las que retroalimentan el complejo, fomentando una estructura cognitiva patológica particular y la manifestación de los sesgos cognitivos. 
De manera que, este conjunto de pensamientos, ideas y creencias fuertemente asentado y arraigado, se convierte en un filtro, a través del cual, el individuo observa e interpreta los acontecimientos, respuestas y en general las conductas y las relaciones de los demás y concretamente de su pareja.
Por tanto, nos encontramos con un concepto del amor peculiar y altamente patológico, asociado a ideas vinculadas a emociones displacenteras, tales como la desconfianza, el miedo, la inseguridad, todas ellas relacionadas con la idea nuclear básica "el temor a ser engañado por su pareja", es decir, el miedo a ser objeto de un engaño tramado por la persona con la que comparte su vida y no llegar a ser consciente del mismo".

Este temor tamiza de forma constante y transversal todo aquello que está relacionado con el amor, las relaciones, etc y que da lugar a las particulares reacciones de la persona celosa, tanto las emocionales como las conductuales.
Como este temor “obsesivo y angustiante" carece de base real, la persona celosa desarrolla un cuadro patológico de de contenido paranoide (paranoidismo), vinculado eso sí, a la relación afectivo-emocional que está viviendo y manifestando abiertamente signos de suspicacia, susceptibilidad y desconfianza.
Dicho temor, limita sustancialmente al individuo, a causa del fuerte poder de intrusión que poseen esos pensamientos e ideas y para poder mitigar los efectos perturbadores que le generan, el/la celoso/a pone en práctica un control férreo sobre la otra parte, creyendo que así podrá encontrar algún signo o indicio que le lleve a confirmar sus temores y sus miedos, sin duda en este punto podemos encontrar el nexo de unión con las constelaciones familiares del paciente, es decir, con el modelo de crianza interiorizado en su infancia, modelos familiares herméticos, no permeables con el exterior, hostiles a inferencias, suspicaces y tendentes a malinterpretar las acciones de los demás, modelos que inculcan valores y creencias machistas y en los que "la dependencia emocional" es clave en el desarrollo de la personalidad.

Son frecuentes también “los vínculos afectivos de apego ambivalentes” con las figuras cuidadoras y también “los vínculos inseguros”. Estos sistemas familiares fomentan la inseguridad y la desconfianza en los demás, desarrollando autoconceptos y autoestimas frágiles y dependientes. 

De manera que, el/la celoso/a, es una persona insegura, dependiente, desconfiada y con baja autoestima.  

Esta fuerte inseguridad en sí mismo la traslada a su relación y a su pareja, siendo su mayor temor la pérdida de la relación, en tanto en cuanto, esto supondría la desintegración de la precaria seguridad construida en torno a la relación de pareja. 
Otro de los aspectos observables, es la búsqueda constante para satisfacer los deseos narcisistas egocéntricos, materializados y externalizados en la necesidad de una constante adulación, mediante la demanda incesante de muestras de afecto y cariño, que si no son satisfechas se interpretarán como una "evidencia de la falta de interés" y, por lo tanto, de la ocultación del interés por una tercera persona.
En este sentido y relacionado con esto último, encontramos que la persona celosa, teme la pérdida de su estatus en relación a la persona amada, es decir, teme la pérdida de poder e influencia sobre ella. 
Todos estos temores, más tarde o más temprano, conducirán a la persona celosa al desarrollo de una “fuerte inestabilidad emocional” de contenido neurótico (neuroticismo), este neuroticismo, asociado a una visión de las relaciones humanas desde una perspectiva instrumental o utilitaria (en la que el objetivo de las relaciones afectivas son la satisfacción de las propias necesidades) y sobre la que se construye el propio Yo (autoconcepto), conducirán a su vez a la expresión de conductas agresivas físicas y/o psicológicas.
Fdo.
Ignacio González Sarrió.
Psicólogo.


lunes, 14 de mayo de 2012

LA PSICOPATÍA JUVENIL: CLAVES.


LA PSICOPATÍA JUVENIL.

Son varios los inconvenientes planteados a la hora del estudio de la “psicopatía” en población infantil y juvenil, entre las principales cabe destacar:
1.      La etiquetación.
2.      Los aspectos Clínico-legales.
3.      La validez del constructo en población infantil y juvenil.
No obstante, es indiscutible la evidencia de aparición de rasgos de personalidad psicopática en los primeros años de vida (Lynam, 2002).
La psicopatía infanto-juvenil ha de entenderse como un conjunto estable de:
-          Rasgos de Personalidad.
-          Actitudes.
-          Comportamientos.
Todos ellos desadaptativos con origen en la infancia.
Se pueden apreciar déficits en:
-          La comprensión de las emociones, entendida esta como la dificultad en el procesamiento de la emoción, en tanto que no se produce un adecuado reconocimiento de la misma y por tanto no tiene lugar la respuesta apropiada. El niño sin rasgos psicopáticos aprende a reconocer las  claves que identifican a una emoción, sin embargo esto no se da en el niño con rasgos psicopáticos, de manera que, deja de prestar atención a esa claves y para compensar este déficit de reconocimiento centra su atención en otras señales que le permiten predecir la respuesta de los demás respecto a  su propio comportamiento. Esto le lleva a convertirse en un imitador de las respuestas comunes y socialmente más frecuentes para cada situación, se convierte en un simple camaleón. (Garrido, 2000).
-          El lenguaje.

-          En las funciones cognitivas.
-          En el uso de la afectividad.

     No obstante, determinadas características de los psicópatas adultos como “la búsqueda de sensaciones” y “la irresponsabilidad” se encuentran con frecuencia en los jóvenes y no tienen significado psicopatológico. Y en segundo lugar, menos del 50% de los jóvenes con trastornos de conducta graves se transforma en adulto antisocial (Robins, 1978) y no hay una clara relación lineal entre psicopatología juvenil y adulta (Mash y Dozois, 2003).
 Bibliografía:
  • Lynam, D.R. (2002). Fledgling psychopathy: A view from personality theory. Lawand Human Behavior, 26, 255-259. 
  • Garrido, V. (2000). El psicópata. Un camaleón en la sociedad actual. Alzira: Algar.
  • Robins, L.N. (1978). Aetiological implications in studies of childhood histories relating to antisocial personality. En R.D. Hare, y D. Schalling (Eds.), Psychopathic behavior: Approaches to research (pp. 255-271). Chichester: Willey.
  • Mash, E.J., y Dozois, D.J. (2003). Child Psychopathology: A developmental-systems perspective. En E.J. Mash, y R.A. Barkley (Eds.), Child Psychopathology (2ª ed., pp. 3-74). New York: Guilford.
Fdo.
Ignacio González Sarrió.
grupopsico@cop.es
"Psicolegalyforense"

jueves, 10 de mayo de 2012

LOS MODELOS ESTRUCTURALES DE LA PSICOPATÍA.

 
                            LOS MODELOS ESTRUCTURALES DE LA PSICOPATÍA.


1º. El modelo bifactorial de Cleckley (1941).
Ausencia/presencia de psicopatía.
Basado en 16 criterios:
1.      Encanto superficial e inteligencia normal.

2.      Ausencia de alucinaciones u otros síntomas de patología del pensamiento.

3.      Ausencia de ansiedad o manifestaciones psiconeuróticas.

4.      Persona en la que no se puede confiar.

5.      Falta de sinceridad, miente con frecuencia.

6.      Faltad e remordimiento o culpa.

7.      Comportamiento antisocial inmotivado.

8.      Aprendizaje conductual deficiente, es incapaz de pensar sus acciones.

9.      Egocentrismo patológico o incapacidad para amar.

10.  Incapacidad para la experiencia afectiva plena.

11.  Bajo insight.

12.  Insensible a las relaciones  interpersonales.

13.  Comportamiento fantasioso no motivado, aun cuando no está bajo influencia del alcohol.

14.  Difícilmente desarrollará comportamientos autolíticos.

15.  Comportamiento sexual impersonal, trivial y poco integrado.

16.  Fracaso en el seguimiento de cualquier plan de vida.


2º. Modelo de dos factores de la psicopatía de Hare (1991).
Factor 1: “Faceta emocional-interpersonal”.
1.      Locuacidad y encanto superficial. (1)

2.      Sentido desmesurado de la autovalía. (2).

3.      Mentira patológica. (4)

4.      Estafador/manipulador. (5)

5.      Ausencia de remordimiento o sentimiento de culpa. (6)

6.      Afecto superficial y poco profundo. (7)

7.      Insensibilidad afectiva/falta de empatía. (8)

8.      Incapacidad para aceptar la responsabilidad de las propias acciones. (16)

Factor 2: “Faceta de desviación Social”.

1.      Necesidad de estimulación/tendencia al aburrimiento. (3)

2.      Estilo de vida parasitario. (9)

3.      Pobre autocontrol  de conducta. (10)

4.      Problemas de conducta en la infancia y la adolescencia. (12)

5.      Ausencia de metas realistas a largo plazo. (13).

6.      Impulsividad. (14)

7.      Irresponsabilidad. (15)

8.      Delincuencia juvenil. (18)

9.      Revocación de la libertad condicional. (19)

Rasgos no factoriales:

1.      Conducta sexual promiscua. (11)

2.      Frecuentes relaciones maritales de corta duración. (17)

3.      Versatilidad criminal. (20)



Tipos de Psicópatas según los factores de la PCL-R de Hare.

Factor 1: Psicópata Integrado.

·         No delincuente.

·         Delincuente Oculto.

Factor 2: Psicópata Marginal.

·         Se confunde con el T.C (Trastorno de Conducta) o con el T.A.P. (Trastorno Antisociald e la Personalidad).
 

3º. Modelo bifactorial de Patrick, Hicks, Nichol Y Kreuer. (2007).

Propone un cambio en la jerarquización de los factores del modelo de Hare. Identifica un factor general y dos factores diferenciados (uno conductual y otro de personalidad). Es decir, se diferencia del anterior porque no entiende la PCL-R como una medida de indicadores alternativos de un constructo subyacente (psicopatía), sino que concibe la PCL-R como un identificador de un conglomerado de distintos constructos diferentes. Esta conceptualización coincide con la perspectiva de Lilienfeld y Fowler (2006) de que la psicopatía es un trastorno compuesto, es decir, se compone de rasgos separados y muchas veces no correlacionados. 

4º. El modelo Jeráquico de tres factores de Cooke y Michie. (2001).

Factor 1: Estilo personal engañoso y arrogante.

·         Indicador 1:

ü  Ítem 1. Facilidad de palabra.

ü  Ítem 2. sentido desmesurado de autovalía.


·         Indicador 2:

ü  Ítem 3. Mentira patológica.

ü  Ítem 4. Estafador/manipulador.

Factor 2: experiencia afectiva deficiente.

·         Indicador 3:

ü  Afecto superficial.

ü  Insensibilidad afectiva/ausencia de empatía.


·         Indicador 4:

ü  Ausencia de remordimiento o culpa.

ü  Incapacidad para aceptar la responsabilidad.

Factor 3: Estilo conductual irresponsable e impulsivo.

·         Indicador 5:

ü  Necesidad de estimulación.

ü  Impulsividad.

ü  Irresponsabilidad.
 

·         Indicador 6:

ü  Estilo de vida parasitario.

ü  Ausencia de metas realistas.

 5º. El modelo de los cuatro factores de la psicopatía de Hare. (2003)

Factor 1. Interpersonal:

ü  Locuacidad, encanto superficial.

ü  Sentido desmesurado de autovalía.

ü  Mentira patológica.

ü  Estafador/manipulador.

Factor 2. Afectivo:

ü  Ausencia de remordimiento o culpa.

ü  Afecto superficial.

ü  Falta de empatía.

ü  No acepta la responsabilidad.

Factor 3. Estilo de vida:

ü  Necesidad de estimulación.

ü  Impulsividad.

ü  Irresponsabilidad.

ü  Estilo de vida parasitario.

ü  Ausencia de metas realista.

Factor 4. Antisocialidad.

ü  Pobre autocontrol de conducta.

ü  Problemas de conducta tempranos.

ü  Delincuencia juveil.

ü  Revocación de la libertad condicional.

ü  Versatilidad criminal.
 

6º. La estructura factorial que proporciona la PCL:YV

Los hallazgos entre delincuentes adultos han llevado a que los investigadores se interesaran por estudiar la psicopatía en adolescentes.

Argumentos: 

En primer lugar, el estudio de la psicopatía durante la infancia y la adolescencia puede revelar aspectos importantes en la etiología del trastorno.

En segundo lugar, dada la naturaleza persistente de la psicopatía en adultos, algunos autores sugirieron que los esfuerzos de intervención y tratamiento podrían tener más éxito si fueran implementados en edades más tempranas.

Y en tercer lugar, la evaluación de la psicopatía durante la adolescencia podría resultar útil para la evaluación del riesgo y para la gestión de los casos de los jóvenes delincuentes.

La conclusión general es que son necesarios más estudios para determinar cómo se estructura el constructo de psicopatía en los jóvenes.

7º.  Técnicas de escalonamiento multidimensional: una alternativa no paramétrica al análisis factorial.

La estructura, según este planteamiento, se interpreta como propiedad emergente de los datos. Estos escalogramas se interpretan en relación con el cuerpo teórico subyacente, es decir, la interpretación de un análisis multidimensional depende del “mapeo” de los conceptos que el investigador maneja al explotar sus datos. Si dentro del constructo existen factores diferenciados, pueden identificarse en el análisis como cluster de ítems situados en el espacio del escalonamiento multidimensional. Además,permite evaluar la validez interna cuando los clusters muestran correspondencia con trabajos anteriores que hayan examinado el mismo constructo.

Según Hare y Neumann (2005), más que dos o cuatro factores, el análisis de escalonamiento multidimensional sugiere que al menos se requieren siete factores para la concepción de la psicopatía según la PCL-R: Estilo cognitivo, Interpersonal, Afectivo, Desarrollo antisocial, Antisocialidad adulta, Impulsividad, e Irresponsabilidad/parasitismo.

La estructura es interpretable en términos de la teoría general de la personalidad, en la que los rasgos y acciones representan los patrones dinámicos de la personalidad psicopática.

Ahora bien, la conformación que proporciona el escalonamiento multidimensional divide la psicopatía en múltiples dimensiones, algunas de las cuales ni siquiera podemos identificarlas con los modelos lineales.

Es posible que exista una octava dimensión que refleje el comportamiento sexual promiscuo, una posibilidad consistente con los modelos psicológicos evolucionistas (Harris y Rice, 2006).

Aunque sean preliminares, los resultados obtenidos con estas técnicas representan un apoyo para la consideración de que la psicopatía es una variación extrema de la personalidad normal (Lynam, 2002).

También han ayudado a detectar el problema de la diferenciación entre los ítems que representan rasgos etiológicos y aquellos que son manifestaciones exteriores de esos rasgos. El análisis sugiere que los rasgos etiológicos incluirían la frialdad, la falta de empatía e impulsividad, mientras que los rasgos-consecuencia incluirían los comportamientos antisociales, el sentido desmesurado de autovalía, el engaño, la mentira y la manipulación.

Así pues, la utilización del escalonamiento multidimensional complementa los modelos lineales y sugiere formas alternativas de entender el constructo de psicopatía.

las escalas PCL tienen un interés que va más allá del simplemente académico. Entre otras, proporcionan el soporte para definir las variables intrínsecas que comprende la psicopatía. El modelo de los cuatro factores indica que, contrariamente a algunos argumentos, la presencia del comportamiento antisocial persistente y de inicio en la infancia, son características importantes del constructo.

Nota: Bibliografía disponible en trabajo original.  Tesis Doctoral:"La Medición de la Psicopatía en el contexto del Sistema de Justicia Juvenil en España". Teresa Cristina Silva Do Rosário. Universidad de Valencia. Departamento de psicología Básica. Servei de publicacions. 2009.

Fdo: Ignacio González Sarrió.
"Psicolegalyforense".
grupopsico@cop.es