LA MEDICIÓN EN PSICOPATOLOGÍA INFANTO-JUVENIL: iNSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN.

Artículo extraído de mi trabajo de investigación para la obtención de DEA. Tercer ciclo. Doctorado. Departamento de Psicología Básica de la Universidad de Valencia. 2012. “La Psicopatía Juvenil en el cine: Un estudio de su presencia y tratamiento desde la perspectiva clínica”.


II.2. LA MEDICIÓN EN PSICOPATÍA INFANTO-JUVENIL

En este punto se muestran las propiedades de los principales instrumentos y pruebas de evaluación de la psicopatía infantil y juvenil así como sus características y formas de aplicación.

 
II.2.1. INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN

Muchos clínicos son reacios al diagnóstico de psicopatía en edad infantil no solo por la heterogeneidad del mismo y al consiguiente grado de dificultad a la hora de identificarlo, sino por las connotaciones negativas implícitas al mismo.
 
Por ello, en estas edades hablan de un “trastorno disocial” o “trastorno de la conducta” (véase Anexos 1 y 2 donde exponemos los criterios diagnósticos del trastorno disocial del DSM-IV así como los subtipos en función de la edad de inicio y gravedad) y para los jóvenes adultos que han cumplido la edad de 18 años y muestran una conducta delictiva y violenta recurrente, el “Trastorno antisocial de la personalidad” (TAP), (v. Anexo 3). 

No obstante, tal y como cita Garrido (2003), los jóvenes con estos trastornos no son una población homogénea, ni en las conductas que muestran, ni en los orígenes de sus actos, ni en su curso de desarrollo. Asimismo, hay que tener en cuenta que existen menores que muestran rasgos propios de psicopatía en su comportamiento y que no se ajustan a un trastorno disocial (López et al., 2011). 

Al margen de esta controversia, lo cierto es que existe un gran consenso en considerar a la psicopatía como un constructo que incluye tanto un componente de personalidad como otro conductual, lo cual es justamente lo que se evalúa con la PCL-R o “Psychopathic Checklist” de Robert Hare (con sus factores 1 y 2, respectivamente). Como hemos comentado anteriormente, es la prueba de mayor apoyo empírico para discriminar a los psicópatas y existe una adaptación de la misma para población juvenil: la Psychopathy Checklist: Youth Version o PCL: YV de Forth, Kosson y Hare (2003). 

Esta escala busca evaluar rasgos psicopáticos en adolescentes entre 12 y 18 años. Consta de 20 ítems, se puntúan según su presencia o ausencia en una escala de tres puntos, a través de la información obtenida en una exhaustiva entrevista clínica semi-estructurada e información de registros externos. El tiempo de aplicación de la prueba se extiende a dos horas. Reporta información de las áreas afectivo, interpersonal, conducta impulsiva y antisocial, y a diferencia de la escala de adultos, no posee un punto de corte clasificatorio (véase Anexo 4 donde se describen los 20 factores incluidos en esta escala). 

Siguiendo los criterios específicos para niños de edades comprendidas entre 7-8 años y 12-14 años del PCL-YV, encontramos estas características: alardea de modo ostensible de sus logros, se enoja cuando se le corrige, piensa que él es más importante que los demás, actúa sin pensar, culpa a los otros de sus propios errores, molesta o se burla de otras personas, se mete en situaciones de mucho riesgo o peligro, comete actos ilegales, no mantiene sus amistades y se aburre fácilmente, se despreocupa por el rendimiento en la escuela, no se siente culpable por algo malo que ha hecho, tiene emociones superficiales (como forzadas), no muestra sentimientos verdaderos y no se preocupa por los sentimientos de los demás. Cuantas más características manifiesten más probabilidades habrá de identificar al menor como un claro candidato a la psicopatía.

Pero además de la PCL-YV3, existen otras pruebas que se han utilizado para medir la psicopatía o problemas relacionados. Veamos a continuación un breve resumen de estos instrumentos de evaluación.

PSD (Psycopathy screening device) de Frick. El trabajo de Frick parte del concepto de psicopatía adulta, e intenta comprobar si los rasgos centrales de este constructo permiten delimitar a un grupo especial de niños. Tomó como modelo la PCL-R de Hare, basándose en dos dimensiones: (1) Insensibilidad emocional / Dureza (IE), y (2) Pobre control del impulso / conductas perturbadoras (I/CP). Estos dos factores son muy semejantes a los dos factores que la literatura ha identificado con la psicopatía en muestras adultas, abarcando aspectos conductuales y aspectos afectivo/interpersonales. La escala es evaluada tanto por uno de los padres como por uno de sus maestros. Frick, trata de destacar la validez divergente entre los rasgos psicopáticos y las conductas antisociales o problemáticas. Actualmente se utiliza una reformulación de este test conocida como el APSD.

Antisocial Process Screening Device (APSD) de Frick & Hare (2001). Evalúa los rasgos precursores de la psicopatía según el modelo de Hare y aunque está orientada a niños entre 6 y 13 años, es utilizada extensamente con adolescentes. Consta de 20 ítems, se puntúan en una escala de tres puntos que aportan a una escala total y a tres dimensiones de comportamiento: insensibilidad emocional, narcisismo e impulsividad. La escala es completada por adultos próximos al niño (padres y/o profesores) y cada ítem puede ser puntuado con:”Totalmente falso”: (TF),”Algunas veces verdadero”: (AV) y ”Siempre verdadero”: (SV). Los ítems que afirman conductas apropiadas se puntúan en un sentido inverso. También existe una versión auto-informada para adolescentes. Ambas versiones han demostrado buenas características psicométricas (Frick y Hare, 2001; Muñoz y Frick, 2007). Roberts & Benders (2006) señalan que la PCL: YV es capaz de predecir significativamente tanto reincidencia violenta como no violenta y transgresiones disciplinarias. 

CPS (Childhood Psychopathy Scale) de Lynam. Se trata de una escala de 13 ítems que sigue las huellas de la PCL-R pero pierde cualidades relevantes del factor de personalidad de la psicopatía, lo que hace dudoso su empleo. En la actualidad no tenemos una adaptación española
aprobada de las pruebas reseñadas, si bien desde hace algunos años se viene empleando en la investigación. El CPS fue modificado en 2005.

mCPS (Modified Child Psychopathy Scale). La versión para padres más reciente del instrumento está formada por 55 ítems en forma de pregunta con un formato de respuesta Verdadero (I) / Falso (0). Los ítems se agrupan en 14 dimensiones con coeficientes de fiabilidad que oscilan entre .41 y .74. Dichas dimensiones fueron agrupadas en dos dimensiones globales, similares a las empleadas en el estudio de la psicopatía adulta, y cuya validez ha sido probada en trabajos anteriores. El Factor 1 recoge los valores afectivos e interpersonales de Locuacidad, Falsedad, Manipulación, Ausencia de Culpa, Pobreza de afecto, Insensibilidad, Informalidad y Grandiosidad. Por su parte el Factor 2 hace referencia a los aspectos más conductuales del fenómeno a través de las dimensiones de Susceptibilidad al aburrimiento, Estilo de vida parasitario, Descontrol conductual, Falta de planificación, Impulsividad y Ausencia de responsabilidad.

Youth Psychopathic Traits Inventory (YPI) (2002). Autoinforme de 50 ítems que evalúa psicopatía en adolescentes entre 12 y 18 años. Presenta los rasgos psicopáticos como habilidades con el objeto de minimizar problemas de distorsión de respuesta y deseabilidad social. Obtiene una puntuación total, tres dimensiones factoriales y 10 subescalas (Encanto superficial, Grandiosidad, Mentira, Manipulación, Falta de Remordimientos, Insensibilidad Emocional, Frialdad, Impulsividad, Irresponsabilidad y búsqueda de Sensaciones). Este inventario se desarrolló como instrumento de investigación para identificar un grupo de jóvenes de edades superiores a 12 años que mantenían un comportamiento antisocial frecuente y grave, cuando entraban en la edad adulta. El núcleo del YPI lo componen rasgos interpersonales y afectivos y, de forma más periférica, el estilo de vida, eliminando los aspectos conductuales. Está especialmente concebido para evaluar muestras procedentes de la comunidad. 

SAVRY (Structured Assessment of Violence Risk in Youth) 2003.. Nació como un instrumento para la valoración del riesgo de violencia en jóvenes de 12 a 18 años, pero ha evolucionado y ha sido validado por numerosas investigaciones como un instrumento válido (tiempo: 10-15 minutos) para valorar también el riesgo de reincidencia general. El SAVRY se ha confeccionado siguiendo las pautas de otros protocolos ya existentes para la valoración del riesgo de violencia en adultos, pero los ítems que contiene se orientan específicamente al riesgo en adolescentes. Está compuesto por 24 ítems de riesgo (Históricos, Sociales/Contextuales e Individuales) formulados a partir de la investigación existente y de la literatura sobre el proceso de desarrollo en la adolescencia y la violencia y agresión juveniles (v. Anexo 5 para una descripción de estos factores de riesgo). Así mismo, se incluyen seis factores de protección (Implicación prosocial, Apoyo social fuerte, Fuertes vínculos y lazos con al menos un adulto prosocial, Actitud positiva hacia las intervenciones y la autoridad, Fuerte compromiso con la escuela, y Perseverancia como rasgo de personalidad). 

Cada factor de riesgo tiene un esquema de codificación de tres valores (Alto, Moderado y Bajo), acompañado de instrucciones específicas para la codificación, y cada factor de protección tiene un esquema de codificación de dos valores: Presente, Ausente. 

El SAVRY está diseñado como una ayuda para que los profesionales encargados de la evaluación hagan sus valoraciones y emitan juicios sobre el riesgo de violencia de un joven con una mayor precisión. Sin embargo, para valorar o medir un factor de riesgo o de protección concreto, los evaluadores pueden también aplicar tests, instrumentos o escalas de medición complementarios.

Se han establecido comparaciones entre el SAVRY y dos tipos de medidas asociadas a la violencia y a la reincidencia en delincuencia adolescentes, la Psychopathy Checklist: versión para jóvenes (PCL-YV) de Forth, Kosson & Hare (2003) y el Young Level of Supervision Inventory (YLSI). La puntuación total del SAVRY y todos los dominios que lo componen muestran correlaciones significativas tanto con el YLSI como con el PCL-YV en muestras de delincuentes y de no delincuentes. Los índices del SAVRY también muestran correlaciones significativas bivariables con índices de agresión institucional y con síntomas graves de trastorno de conducta
agresiva. 

CBCL (Child Behavioral Checklist). Este cuestionario valora la presencia de alteraciones conductuales en las dimensiones Interiorización-Exteriorización, a partir de la información proporcionada por los padres en 113 ítems con una escala de respuesta de 0 (No es verdad) a 2 (Muy verdadero o frecuentemente verdad). De las ocho categorías en las que se agrupan los ítems, se seleccionaron las correspondientes a la dimensión externalizante: Comportamiento agresivo, formada por ítems que valoran comportamientos antinormativos leves; Conducta delictiva, compuesta por 13 ítems que valoran alteraciones conductuales severas; y Problemas externalizantes, que a partir de los 33 ítems que conforman las escalas anteriores, permiten obtener una medida global de desajuste conductual. 

TFR (Teacher´s Report Form). Con una estructura similar al CBCL este cuestionario analiza los problemas conductuales en el ámbito académico. De nuevo se seleccionaron las escalas situadas en la dimensión externalizante: Comportamiento agresivo, formada por 26 ítems; Conducta delictiva, formada por 11 ítems; y problemas de Externalización creada a partir de los 37 ítems anteriores. 

Escala de contenido Psicopático o PCS (Psychopathy Content Scale) de (2000). Integrada por 20 ítems del MACI (Inventario Clínico para Adolescentes de Millon que se relacionan con el constructo bidimensional de psicopatía de Hare (1991). Estos autores investigaron la capacidad del MACI-Millon para evaluar la psicopatía. Los participantes fueron 90 adolescentes de una unidad de internamiento psiquiátrica. Se utilizaron 20 ítems del MACI original para constituir la Psychopathy Content Scale (PCS). El grupo que fue identificado como psicópata era descrito como rebelde, delincuente, impulsivo y tendente al consumo de drogas, con puntuaciones medias elevadas en esas cuatro subescalas. Tenían también mayor probabilidad de ser insensibles emocionalmente y de presentar rasgos de personalidad concordantes con el Factor 1, como la frialdad y la falta de remordimiento. Es decir, el perfil MACI de estos adolescentes –consistente en puntuaciones bajas en las escalas de sumisión, conformidad y ansiedad, y puntuaciones altas en las escalas de consumo de drogas, rebeldía, contundencia, impulsividad y delincuencia– se sobrepone bastante a las descripciones clínicas de la psicopatía adolescente y adulta.

Los autores no examinaron la capacidad del MACI para distinguir casos límite, tan sólo se limitaron a su potencial como herramienta de screening. Así, la presencia de una puntuación alta en la PCS indicaría de forma clara la conveniencia de una evaluación más profunda si se quisiera tomar alguna decisión sobre medidas terapéuticas o de intervención. 

Escala Psicopática de 16-ítems o P-16 de 2003. Está compuesta por tres subescalas cuyos ítems reflejan las dimensiones de dureza/insensibilidad, egocentrismo y conducta antisocial. Predice bien reincidencia general y reincidencia violenta (Salekin et al., 2003).

Inventory of Callous-Unemotional Traits o ICU de 2003. Evalúa específicamente la dimensión Dureza/Insensibilidad en adolescentes. Escala de autoinforme de 24 ítems. Se estructuran en tres factores: Dureza (callousness; dimensión del comportamiento que incluye carencia de empatía, culpa y remordimiento), Descuido interpersonal (uncaring; ausencia de cuidado por el propio desempeño y por los sentimientos de los demás) y Frialdad Emocional (unemotional; focalizada en la ausencia de expresión emocional). Predice bastante bien la conducta antisocial.

Psychopathic Personality Inventory o PPI de 1990. Este inventario (PPI) fue desarrollado por Lilienfeld en 1990 para detectar rasgos de psicopatía en poblaciones no delincuentes y se validó en muestras de estudiantes universitarios. Consiste en 187 ítems que se puntúan en una escala de 4 puntos con formato tipo Likert. Además de las 8 escalas que evalúan facetas de segundo orden, el PPI proporciona una puntuación total que representa globalmente la psicopatía. Contiene, también, escalas de validez para detectar tipos de estilos de respuesta potencialmente
problemáticos entre los psicópatas: facilitación de una imagen positiva, fingirse otra persona y respuesta al azar. El análisis factorial de los ítems del PPI mostró la existencia de 8 factores: 

Egocentrismo Maquiavélico (disposición cruel a manipular y aprovecharse de los otros, p. ej., “A veces intento que los otros quiebren las reglas por mí si yo mismo no puedo hacerlo”).

Capacidad Social (impacto interpersonal y habilidad para influenciar a otros, p. ej., “Aun cuando los otros están enfadados conmigo, yo puedo ganármelos utilizando mi encanto”).

Insensibilidad al Miedo (disposición para enfrentar riesgos y audencia de ansiedad anticipatoria, p. ej., “Hacer un salto en paracaídas realmente me asustaría”, que puntúa inversamente).

Frialdad Emocional (frialdad, ausencia de culpa y de empatía, p. ej. “Algunos encontronazos que he tenido con otras personas me han resultado dolorosos”, que puntúa inversamente).

Inconformismo Compulsivo (desprecio flagrante por todo lo que es tradicional, p. ej., “A veces cuestiono la autoridad simplemente por el placer de hacerlo”).

Atribución Externa de la Culpa (tendencia a atribuir la responsabilidad de los errores propios a otros, p. ej., “Cuando voy con un grupo de gente que hace algo mal, terminan siempre echándome la culpa”).

Ausencia de Metas para el Futuro (actitud despreocupada hacia el futuro, p. ej., “Sopeso siempre los pros y contras de mis decisiones antes de llevarlas a cabo”, que puntúa en sentido inverso).

Inmunidad al Estrés (sangre fría y ausencia de tensión en situaciones que habitualmente provocan ansiedad, p. ej., “Me mantengo en calma en situaciones en las que muchas otras personas entrarían en pánico”). 

Levenson Primary and Secondary Psychopathy Scales o LPSP de 1995.

Levenson y su equipo desarrollaron este instrumento para detectar rasgos autoinformados de psicopatía en muestras no institucionalizadas. Se compone de 26 ítems que se puntúan en una escala tipo Likert de 1-4.

Consta de dos escalas, la primaria y la secundaria que fueron diseñadas con objeto de obtener índices similares a los de los Factores 1 y 2 de la PCL-R. Los autores informaron de que las escalas primaria y secundaria del Levenson Primary and Secondary Psychopathy (LPSP) se pueden diferenciar en base a los rasgos de ansiedad, siendo aquellos que puntúan alto en la primera, bajos en ansiedad, y aquellos que puntúan alto en la segunda, altos en ansiedad. Un ítem representativo de la Escala Primaria de Psicopatía es “Mirar por mí mismo es mi prioridad absoluta”, mientras que un ítem representativo de la Escala Secundaria de la Psicopatía es “Me aburro fácilmente”.
 
La validación de la escala se realizó entre 487 estudiantes universitarios, y los autores informaron que la escala primaria tenía una consistencia interna adecuada (alfa de Cronbach=0,82), mientras que la consistencia interna de la escala secundaria era límite (alfa de Cronbach=0,63). Estos valores se vieron confirmados en otra investigación con una muestra de
1.154 estudiantes en donde la escala primaria demostraba buena consistencia interna (alfa de Cronbach=0,84), y la secundaria valores más bajos (alfa de Cronbach=0,68). En este último estudio resultó que ambas escalas estaban positivamente correlacionadas con medidas de comportamiento antisocial, consumo de alcohol, y consumo de drogas (entre r=0,20 y r=0,30). La validez de constructo del LPSP se demostró también en una muestra de delincuentes. 

Interpersonal Measure of Psychopathy o IM-P de 1997. Conocedores de las desventajas de las medidas de autoinforme, sobre todo en lo que concierne a la evaluación de la psicopatía, decidieron desarrollar un instrumento con una filosofía distinta, la Interpersonal Measure of
Psychopathy (IM-P), y al que no queríamos dejar de hacer referencia aunque sean pocos los  datos psicométricos que hemos encontrado. Es una escala que evalúa la presencia de rasgos de psicopatía sin estar especialmente adaptada a poblaciones infanto-juveniles. La evaluación se
realiza a través de la interacción entre entrevistador y entrevistado, y refleja la observación directa del proceso interpersonal sin tener en cuenta el contenido de las respuestas de los participantes Los ítems de la IM-P son también más específicos y conductuales que los criterios de los ítems de la PCL: YV.

A pesar de los progresos realizados en la investigación de la psicopatía infanto-juvenil, es necesario continuar investigando para cotejar los instrumentos de evaluación con medidas de laboratorio que midan el procesamiento emocional, la responsividad del Sistema Nervioso Autónomo, el rendimiento neuropsicológico y otros aspectos que parecen definir la personalidad psicopática.
 
Fddo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
grupospsicojuridica@gmail.com
696102043.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CUANDO LOS HIJOS SON VISTOS COMO UNA PROPIEDAD.

TEST DEL DIBUJO DE LA FAMILIA